Jobs-U2: una ‘boda pactada con cerveza’

En 2004, el ‘celo’ de Steve Jobs y de Bono por sus marcas puso en riesgo el ‘matrimonio perfecto’; al final ambos cedieron en sus posturas y una noche de juerga nació el iPod U2 Special Edition.
Jobs y Bono  (Foto: AP)

Cuando el 26 de octubre del 2004 Apple presentó el primer iPod U2 Special Edition, el mundo vio un 'matrimonio perfecto' no sólo entre la tecnología y la música sino entre dos marcas legendarias; sin embargo, las férreas voluntades de Steve Jobs y de Bono estuvieron a muy poco de hacer 'naufragar' la alianza que al final fue sellada con una noche de juerga.

Un fragmento de la biografía 'Steve Jobs', de Walter Isaacson, publicado en la edición de noviembre de la revista Quién, cuenta la historia de cómo el fallecido ex CEO de Apple y el líder de la banda de rock U2 unieron sus marcas para beneficio mutuo.

En esa época, el ‘genio' de Apple vivía el éxito de su revolucionario invento: el iPod, mientras que la banda irlandesa liderada por un 'genio' del rock, buscaba -como parte de su sello distintivo- reinventarse, pero sin ceder a la comercialización de su imagen para no defraudar a sus seguidores.

Con su nuevo disco ‘How to Dismantle an Atomic Bomb' en las manos y en una era en la que la promoción de canciones mediante repeticiones radiofónicas había muerto, Bono supo que iTunes era 'La plataforma'. Entonces buscó a Jobs y le hizo una propuesta poco común.  

El trato consistía en que la banda dublinesa apareciera gratis en un anuncio del iPod a cambio de que Apple hiciera una gran promoción del disco a través de diferentes canales, desde carteles publicitarios hasta la página de iTunes.

El grupo no cobraría honorarios, pero sí el porcentaje de sus derechos de autor por la venta de una edición especial en color negro del iPod con la imagen de U2. “Queríamos nuestro propio iPod, algo diferente del modelo blanco habitual", recordaba Bono.

“Nunca habían hecho un anuncio, pero se veían atacados por las descargas gratuitas; les gustaba lo que estábamos haciendo con iTunes y pensaron que podíamos promocionarlos ante un público más joven”, comentó Jobs después.

Cualquier otro CEO habría dado lo que fuera con tal de tener a U2 en un comercial, pero Jobs se resistió. Veía dos inconvenientes. El primero: Apple no incluía a personajes reconocibles en los anuncios del iPod. El segundo: a pesar de haber experimentado con dispositivos de otros colores, el único que había funcionado era el blanco.

Bono entregó una copia del disco a Jobs. "Era la única persona ajena al grupo que tenía uno". Luego se sucedieron numerosas reuniones hasta que el acuerdo se logró.

No obstante, al poco tiempo Steve cambió de idea. No estaba a gusto con la idea del iPod negro, además de que el porcentaje de derechos de autor no había quedado del todo fijado.

Justo cuando se estaba rodando el anuncio, Jobs hizo una llamada para detener la filmación. "No creo que vayamos a hacerlo. No se dan cuenta de lo mucho que les estamos ofreciendo, así que no va a funcionar", dijo.

Bono no aceptó algo menos de lo propuesto: “Les estamos entregando lo más importante que podemos ofrecer, nuestra música, ¿y qué nos están dando a cambio? Publicidad, y los fans pensarán que lo hacen en beneficio propio. Necesitamos algo más”.

En un último intento por evitar el 'naufragio', James Vincent, responsable de la supervisión del anuncio, habló con Jobs y luego hizo que Jonathan Ive, director de diseño de Apple, viajará hasta Dublín para mostrarle a Bono el aspecto que tendría el iPod negro. Para su suerte, ambos hombres ya se conocían y se admiraban mutuamente.

Ive "me enseñó un iPod negro precioso con una rueda de un rojo intenso y yo le dije: ‘De acuerdo, lo haremos’”. Se fueron a un pub cercano, aclararon algunos detalles y después llamaron a Jobs a Cupertino, California. Steve discutió sobre cada uno de los puntos del acuerdo y sobre el diseño de tal forma que impresionó a Bono.

Cuando todo quedó resuelto, Ive y Bono se dedicaron a emborracharse, al poco rato decidieron llamar a Vincent también en California. No estaba en casa. Bono le dejó un mensaje en el contestador, que Vincent se aseguró de no borrar nunca.

“Estoy aquí sentado en la bella Dublín con tu amigo Jony. Los dos estamos un poco borrachos y nos encanta este iPod tan maravilloso, tanto que no me lo puedo creer, y lo tengo ahora mismo en la mano. ¡Gracias!”.

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El álbum de U2 vendió 840 mil copias en su primera semana e irrumpió en el número uno de la lista de los más vendidos.

Entre Jobs y Bono surgió una amistad que continuó con los años. Así lo recuerda el cantante: "Steve puede ser muy vehemente, pero aquellos momentos nos hicieron más amigos, porque no hay mucha gente en la vida de uno con la que se puedan mantener discusiones tan sólidas. Tiene unas opiniones muy firmes. Después de nuestros conciertos iba a hablar con él, y siempre tenía algo que decir".

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