¿Apple ya no quiere ser verde?

La compañía retiró la certificación ecológica de sus productos causando revuelo; pero curiosamente colabora para redactar los nuevos estándares de la certificación.
Apple2  (Foto: Cortesía Apple)
Philip Elmer-DeWitt
NUEVA YORK -

La decisión de Apple de retirar toda su línea de productos (incluyendo 39 ordenadores de escritorio, notebooks y monitores con certificado ecológico) de la certificación medioambiental Electronic Product Environmental Assessment Tool (EPEAT) ha creado finalmente un alboroto lo suficientemente grave como para incitar a la acción al departamento de relaciones públicas de la compañía. Pocas horas después de que la publicación CIO Journal informara que la ciudad de San Francisco dejaría de comprar productos Apple porque ya no cumplen con los estándares EPEAT de reciclaje, la compañía de la manzana emitió esta declaración:

"Apple tiene un enfoque integral para medir nuestro impacto ambiental y todos nuestros productos cumplen con las más estrictas normas de eficiencia energética respaldadas por el programa gubernamental Energy Star 5.2. También es líder en la industria a la hora de notificar en nuestro sitio web las emisiones de gases de efecto invernadero de cada producto, y los productos de Apple son superiores en otros rubros medioambientales importantes que no mide el EPEAT, como la eliminación de materiales tóxicos".

Lo que la declaración no menciona es que Apple ayudó a crear los estándares EPEAT en 2006, y que es parte de un equipo que actualmente reescribe esas normas para ponerlas al día con los procesos de fabricación actuales. Entre ellos, uno podría suponer, el pegar las baterías de la nueva MacBook Pro firmemente a su carcasa de aluminio.

De acuerdo con Sarah O'Brien, una portavoz del Green Electronics Counsil (Consejo de Electrónica Ecológica) que administra el programa EPEAT, el estándar IEEE 1680.1 sobre el cual se cimenta el EPEAT está atravesando una "renovación" y Apple está participando en el proceso. Ella escribe:

"Cuatro grupos de estudio -incluidos representantes de Apple y de otros fabricantes participantes, así como una amplia gama de otras partes interesadas y la ayuda de investigadores del Instituto de Tecnología de Rochester- acaban de entregar informes sobre una serie de cuestiones preliminares que servirán de base al proceso de actualización del estándar IEEE 1680.1, que se espera implementar en breve".

Según O'Brien, el proceso de actualización ha tardado "un poco más de lo que nos gustaría", en gran parte porque los actores han estado muy ocupados creando nuevos estándares IEEE para servidores y reescribiendo las reglas que aplican a equipos de imagen y televisión.

La certificación EPEAT, añade, "está diseñada para escalar conforme cambie el diseño y la dirección de la tecnología y conforme los objetivos ambientales se vuelvan ampliamente alcanzables".

No es difícil ver que los actuales productos de Apple tienen problemas para cumplir con las normas escritas en el año en que la compañía introdujo la primera MacBook Pro. La batería de esa computadora podía sacarse con la mano, y el propio ordenador se desarmaba con un destornillador. Intente hacer eso hoy con un iPhone, una iPad o una MacBook Pro con pantalla Retina.

No se sabe cuán flexible será la certificación EPEAT para que sus estándares actualizados sean "ampliamente alcanzables" por Apple.

Apple y el programa EPEAT no nos cuentan lo que sucedió tras bastidores para provocar que la compañía tecnológica se aplicara este auto infligido golpe medioambiental. Después de todo, Apple podría haber dejado sus 39 productos ya aprobados por la normativa ‘verde' en la lista EPEAT mientras se reescribían las nuevas normas y nadie habría dicho pío.

El Green Electronics Council dice que espera que la compañía vuelva a certificar sus productos con EPEAT en algún momento futuro. Pero Apple no ha dicho qué planea hacer en ese frente.

Entre tanto, podemos esperar más titulares como el que apareció el martes en el CIO Journal, a media que ciudades, escuelas y agencias gubernamentales sigan el ejemplo de San Francisco y excluyan a Apple de la lista de proveedores aprobados.

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