Amazon, una acción que exige fe

La compañía se caracteriza por difundir limitadamente los detalles de su información financiera; los papeles de la firma son de los que más divisiones causan entre los inversionistas del sector.
amazon  (Foto: AP)
Kevin Kelleher*
FORTUNE -

No importa cuánto investiguemos antes de realizar una inversión, siempre hay un residuo de fe al momento de poner una orden de compra o venta de valores.

La gente puede burlarse de los analistas que no aciertan en sus pronósticos, pero los analistas que no están presionados por sus empresas para maquillar las estimaciones también yerran algunas veces. La investigación sólo te sirve hasta cierto punto, lo que le sigue son sólo conjeturas.

Pocas acciones exigen más conjetura que las de Amazon. La compañía no suele divulgar datos ni métricas. ¿Cuántos Kindles ha vendido Amazon? La compañía no lo dice. Da a conocer los envíos navideños, pero sólo en el día pico y no para toda la temporada.

El servicio en la nube Amazon Web Services producirá un estimado de 3,800 millones de dólares en ingresos al año, pero la compañía no lo desglosa como correspondería a una categoría, sino que lo agrupa bajo el rubro "otros ingresos", una práctica que ha mantenido desde hace años. Averiguar cuáles son los márgenes de beneficio de esa división es todavía un desafío mayor.

En lo que respecta a las previsiones (guidance), Amazon sí las divulga, pero por lo general ofrece un rango tan ancho que cabe un tráiler en medio.

¿Publicará Amazon un beneficio operativo o una pérdida en este trimestre? Sí.

Según la compañía, la cifra caerá en algún lugar entre una pérdida de 340 millones de dólares y una ganancia de 10 millones de dólares. Es una diana enorme.

Esta falta de claridad pone en una posición incómoda a los inversionistas que se ciñen a los fundamentos: o bien no invierten en acciones de Amazon o simplemente confían en que la gerencia haga bien las cosas. A los que han optado por la segunda vía, les ha ido bastante bien. Las acciones de Amazon han subido 234% en los últimos cinco años, mientras que el S&P 500 ha ganado 15%.

Aparte de este acto de fe, Amazon les pide a los inversionistas que confíen en su gestión de otras maneras. Nunca ha pagado un dividendo, afirmando que "tenemos la intención de retener todas las ganancias futuras para financiar el crecimiento futuro".

Eso también significa que Amazon tiene regularmente mínimos márgenes de utilidad y a veces se desliza al terreno negativo cuando gasta fuertemente en ese crecimiento futuro. Pero se ha ganado la confianza porque, también de manera consistente, ha cumplido en un frente: el crecimiento de los ingresos.

Pero la compañía también pone a los alcistas en una posición incómoda. Amazon siempre ha hecho hincapié en el flujo de efectivo libre como el indicador financiero clave para medir su salud, en lugar de las ganancias por acción que es la medida estándar para muchos inversionistas. El flujo de efectivo libre (free cash flow) es básicamente el efectivo que el negocio está generando aparte del gasto necesario para seguir creciendo. Amazon siente que es una mejor métrica para saber si su estrategia de devolver beneficios a los clientes (y no los inversores) está teniendo éxito.

El problema es que el crecimiento en el flujo de caja libre de Amazon en los últimos 12 meses se redujo a 177 millones de dólares, una caída del 85% respecto al mismo periodo del año anterior. Ello se debe principalmente a que Amazon pagó 1,400 millones de dólares por las nuevas oficinas en Seattle.

Sin embargo, el flujo de efectivo libre se está desacelerando al mismo tiempo que lo hace el crecimiento de ingresos: Los ingresos en el último trimestre crecieron un 1%, por debajo del 5% del trimestre anterior y muy por debajo del 12% en el mismo trimestre del año pasado.

Donde Amazon ha crecido es en otra métrica financiera preferida por sus inversionistas: el margen bruto, que creció a 25.6% desde 24% del año previo. Eso significa que los ingresos de Amazon están creciendo más rápido que sus gastos operativos básicos, y que el gasto pasado parece estar dando sus frutos.

Pero, ¿cuál de estas dos lecturas es la que vale? ¿El aumento en el margen bruto es síntoma de que Amazon está prosperando? ¿O la disminución de los ingresos y el flujo de efectivo libre son señales de que la compañía enfrenta vientos contrarios?

Como era de esperar, los alcistas suscriben lo primero, y los bajistas se inclinan por lo último. Así que Amazon sigue siendo una de las acciones que más divisiones suscita al interior del sector tecnológico.

Amazon está invirtiendo agresivamente para expandirse en Europa y Asia, donde Alibaba se le interpone como un competidor formidable. Está invirtiendo también en la programación original a fin de competir con Netflix y Hulu. Y ha aumentado los beneficios de la membrecía Prime para premiar la fidelidad del cliente. Todos estos planes son sólidos y podría conducir a un mayor crecimiento en los próximos años.

Pero por otro lado las acciones de Amazon han caído un 6% desde que divulgó sus ganancias, lo que sugiere que los bajistas tienen ahora un argumento sólido. Una mayor claridad en la forma en que se desempeña la empresa ayudaría a aliviar esos temores... y recompensaría a los inversionistas, si no con dividendos o altos márgenes de beneficio, con más datos e información que les sirvan para justificar su buena fe en la empresa.

Amazon podría estar encaminándose hacia un periodo de menor crecimiento de los ingresos y mayor gasto de capital. Sin embargo, quienes tienen fe en la compañía se aferran a sus títulos, recordando que no conviene subestimar a Jeff Bezos.

Kevin Kelleher es un escritor que cubre el sector financiero y tecnológico en el área de la Bahía de San Francisco.*

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