7 pesadillas de toda ‘startup’ mexicana

El fisco, obtener capital o equipos débiles son frenos para los emprendimientos tecnológicos; anualmente se crean en México 0.87 empresas de este tipo por cada 1,000 habitantes, según IMCO.
emprendedores  (Foto: Archivo)
Gabriela Chávez /
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

En medio de festivales tecnológicos, competencias para emprendedores y un sonado “momento mexicano”, las cifras que desmenuzan el ecosistema emprendedor del país aún lo muestran rezagado, dividido y con ineficiencias que le impiden consolidarse.

Al hablar de emprendimiento y tecnología en México el ecosistema es dispar. Por un lado está la industria de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicaciones), que engloba la innovación y automatización de procesos en industrias como la automotriz, aeroespacial y manufactura de alta factura, que representan 5.7% del Producto Interno Bruto del país y promete crecer 75% en los próximos 10 años, según datos del INEGI.

Del otro lado están las startups, empresas de reciente creación, enfocadas a resolver un problema existente y basadas en tecnología de la información, aún escasas en el país. En México, anualmente se crean 0.87 empresas con base tecnológica por cada 1,000 habitantes, mientras que en países como Brasil la relación es de 2.38 y en Chile de 4.13, de acuerdo con el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco).

El rezago en la creación de startups mexicanas se debe a siete barreras en el proceso de emprendimiento y que son parte de la razón por la que este ecosistema no alcanza su madurez, aseguró el director de cambio climático y tecnología del Imco y autor del reporte del Estado de los emprendedores TIC en México 2014, Rodrigo Gallegos.

1. El freno de Lolita

De 344 emprendedores entrevistados, la mayoría acordó que el pago de impuestos, consolidación de la empresa y los trámites burocráticos que debe hacer un emprendedor para comenzar a operar son los factores que más los desaniman.

De acuerdo con el Imco, 30% de los ingresos de una startup en el primer año se destinan a contadores y al pago de impuestos.

“El sistema fiscal no es amable con los emprendedores en México. Tarda y se gasta mucho en esto. Lo que proponemos es crear exenciones fiscales para emprendedores en etapa temprana para que puedan crecer primero”, señala el instituto.

2. Recursos atorados en la academia

Gallegos advirtió que a pesar de que en los últimos años se han creado algunos fondos de inversión y aceleradoras privadas, la mayor parte de los recursos para emprender están concentrados en instituciones como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cuyo principal enfoque es apoyar la investigación pero no la generación de nuevos negocios.

“Ya se ha empezado a hacer camino, pero debe haber mejor distribución de los recursos hacia nuevos negocios y no sólo a la academia. 65% del dinero de Conacyt es para proyectos de investigación”.

Agregó que en universidades es poco el interés en crear negocios. En la Universidad de Stanford en California, se han creado 40,000 empresas desde 1930, las cuales han generado 2.7 billones de dólares; sin embargo, en México no existen cifras de firmas impulsadas por instituciones educativas.

3. Millonarios ajenos

Con una amplia comunidad, los empresarios nacionales se mantienen al margen de las inversiones de riesgo, explicó Gallegos.

“Los bancos de capital semilla que existen son extranjeros, pero los millonarios mexicanos no corren el riesgo de invertir en startups. Invierten en negocios familiares o en tecnología desarrollada por miembros de su familia”, dijo Gallegos.

4. Emprendedores sin mentor

El informe del IMCO destaca que aunque existen aceleradoras, como 500 startups o Wyra, que siguen de cerca el proceso de crecimiento de sus portafolios de inversión, los impulsores públicos como el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) no cuentan con mentores que lleven de la mano a estas nuevas empresas a convertirse en entes rentables.

5. Miedo al fracaso

La cultura emprendedora es algo que, según Gallegos, no está del todo madura en el país, pues quien emprende debe enfrentarse casi siempre al rechazo, lo cual aún no es visto como un método de aprendizaje.

6. Sectores divorciados

En universidades como Stanford o Harvard, que son referentes en crear emprendimientos, los equipos se conforman por ingenieros, financieros, diseñadores y estudiantes de administración, mientras que en México “no hay colaboración fluida entre carreras. Entre ingenieros y diseñadores por ejemplo”.

Este divorcio entre expertos hace más difícil la formación de buenos equipos de trabajo, pues desde la universidad hay una carencia de colaboración entre disciplinas que dificulta emprender.

7. Baja inversión en investigación y desarrollo

A nivel macro, el informe del Imco advierte que una de las razones por las que el ecosistema de emprendimiento en México aún no despega del todo es por la poca inversión nacional en investigación y desarrollo. México invierte 0.4% del PIB en este rubro. En contraste, Brasil destina 1.1% y Estados Unidos 2.9%, según el Banco Mundial.

La meta para 2018, según el Plan Nacional de Desarrollo, es lograr invertir al menos 1% en investigación y desarrollo.

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Gallegos reconoció que el país cuenta con un amplio abanico de oportunidades para generar emprendimientos locales que le generen ganancias y le resuelvan problemas, por lo que aconsejó no voltear tanto al norte para imitar casos de éxito como Facebook o Google, sino tomar los recursos locales y emprender bajo esos estándares.

“En México no va a haber un Facebook o Google, pero sí tenemos buena manufactura y de alta calidad, que puede conformarse como empresas para competir mundialmente por sí misma en el ambiente tecnológico”, dijo.

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