Laboratoria hace de la tecnología un medio de superación

Laboratoria busca que la tecnología sea en un medio de superación para mujeres marginadas; actualmente el programa enseña a 27 niñas en el DF y busca capacitar a 200 en 2016.
Prosoftware Laboratoria México 2015  (Foto: Cortesía Laboratoria)
Gabriela Chávez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Kathy trabajaba con su papá como personal de intendencia en el edificio del clúster de tecnología de la Ciudad de México, Prosoftware. Una tarde, en el comedor, recuerda haber visto un cartel que invitaba a mujeres, entre 18 y 33 años, a inscribirse a un programa de capacitación tecnológica gratuito. Ella no le dio mucha importancia, pero su padre sí le vio potencial.  

Ingresó sin saber nada de computadoras, ahora, a casi tres meses de haber iniciado sus clases en la primera generación del curso de inclusión digital para mujeres, Laboratoria, Katherine cuenta con varias ofertas de trabajo en esta rama.  

“Tengo mi prepa trunca; mi papá quiere que me supere. Yo le dije que no, que no era buena para la tecnología (...) a la semana mandaron un correo que me había quedado. Yo pensaba que no me iba a quedar, pero sí. La verdad sí me emocioné mucho”, dijo Flores de 22 años.  

Katherine Flores Díaz es una de las 27 mujeres que forman parte de la primera generación del proyecto de inclusión digital de origen peruano, Laboratoria en México.

El proyecto fue fundado en 2014, por Mariana Costa con el objetivo de que la capacitación tecnológica se convierta en un habilitador para el desarrollo social de mujeres de escasos recursos e impulse a más mujeres a superarse y encontrar trabajos bien remunerados a través del conocimiento tecnológico, dijo una de las socias fundadoras de Laboratoria para México, Gabriela Rocha.

Tras un par de convocatorias en Perú, la AC Laboratoria se encuentra en proceso de capacitación de su primera generación de mexicanas con enseñanza en diseño web para front end, la cual concluirá clases en noviembre de 2015.

“El proyecto inició clases en México en junio y terminará en noviembre. Lanzamos la convocatoria buscando mujeres, entre 18 y 27 años, aunque nos fuimos un poquito más grandes después; que no hubieran tenido acceso a educación de calidad. Lo que queremos es que tengan conocimientos que les permitan tener una calidad de vida óptima”, dijo otra de las cofundadoras, Macha Bertrand.  

Del total de las alumnas, 30% tiene la prepa trunca, otro 30% no tiene estudios superiores y otro 30% sí los tiene pero no son de calidad. El resto son casos especiales de pocos estudios, aunque es necesario que sí tengan terminada la secundaria, dijo Bertrand.

Dentro de Laboratoria, las enseñanzas van desde lo más básico de programación hasta diseño final de páginas web, pasando por HTML5 y Javascript, además de talleres con una psicóloga para elevar su autoestima, fortalecer la confianza en sí mismas y guiarlas antes de ingresar al mercado laboral tecnológico en el que la mayoría son hombres.

El examen final es tener listo un producto mínimamente viable con el que puedan conseguir trabajo en el exterior.

Raphaelle Simunek, otra de las socias, comenta que no es necesario que las alumnas sepan de este tipo de disciplinas tecnológicas cuando ingresan al programa, pues las chicas ingresan a Laboratoria no por conocimiento sino por capacidad. “Buscamos a las chicas que tengan el potencial de desarrollar algo nuevo”, dijo.

“Esto no es caridad, estamos identificando talento que pueda crecer”, dijo el último de cuatro socios, Raziel Rocha.

El desafío de ayudar

Cuando Kathy ingresó a Laboratoria, no había tenido contacto siquiera con una computadora y sus estudios de preparatoria estaban truncos, pues al enterarse que estaba embarazada tuvo que dejar de estudiar a dos meses de concluir.

Cuando ingresan, la mayoría, no confía en sus capacidades, lo cual requiere de trabajo para que la formación sea integral. “Fue un reto que nos creyeran. Sentían que era demasiado bueno para ser verdad, un programa gratis, de puras mujeres y que te quisiera ayudar. Muchas estuvieron a punto de no venir por esa desconfianza que existe”, dijo Simunek.

A pesar de que existen otros programas de inclusión tecnológica para mujeres, la participación de este género aún es bajo. En México, las mujeres en el sector de TI no llega al 5%, según datos de AMITI. La mayor parte de los esfuerzos de inclusión vienen de parte del gobierno, lo que complica que los proyectos independientes salgan a flote.

“Te das cuenta que ellos nos quieren ayudar, que lo hacen porque les nace. Ahora yo ya creo más en mí, en que sí puedo hacer las cosas”, dijo Katherine.

Kathy cuenta que aunque le costó trabajo acostumbrarse al ritmo de clases diarias, de ocho de la mañana a una de la tarde, ahora es algo que disfruta y sabe que puede hacer. Al terminar el curso en noviembre, planea terminar sus estudios de preparatoria, aprender un poco más de código y hacerse de un trabajo como diseñadora web.

Laboratoria cuenta con un sistema de red de empresas con las que tiene convenio para colocar a las alumnas del curso y así asegurar un impacto social a largo plazo.

“En este tiempo han aprendido más rápido de lo que pensábamos. A mitad del curso ya estuvimos desarrollando productos digitales para clientes externos, startups, y la idea es que puedan colocarse en un empresa al salir”, dijo Bertrand.

Katherine por ejemplo, que ya tiene algunas ofertas de empresas, que incluso están dentro del cluster de Prosoftware, donde se imparten las clases de Laboratoria y donde ella trabajaba con su papá.

Mujeres coders

Aunque los cinco meses del primer programa de Laboratoria aún no concluyen, sus socios ya planean cómo generar el siguiente curso. Para esta segunda ocasión, buscarán impactar a 200 mujeres.

Laboratoria lanzó una campaña de fondo colaborativo a través de la plataforma Fondeadora, con el que buscan levantar 500,000 pesos para abrir el segundo curso del programa.

“Esto nos va a permitir abrir el próximo curso y contratar a un equipo que nos ayude a hacer la siguiente generación en enero. La campaña estará abierta hasta el 22 de octubre”, dijo Rocha.

Si bien esta es una iniciativa basada en ayudar y lograr mejorar entornos sociales difíciles éste debe ser también un negocio rentable, que genere ingresos para lograr sus objetivos.

“Estamos buscando cuál será el mejor modelo de negocio para hacer que Laboratoria sea autosustentable y no dependa de nadie para seguir adelante”, dijo.

A largo plazo, los socios han platicado acerca de más opciones de seguimiento de las alumnas, como aportaciones voluntarias de las egresadas para becar a nuevas mujeres a tomar el curso, que si bien es gratuito en cuanto a materiales y enseñanza, sí les piden una aportación voluntaria de 200 pesos al mes, para sostener el programa.

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