Misterbnb, el sitio de alojamiento temporal para los gay

Una pareja del mismo sexo creó este sitio después de tener una mala experiencia con Airbnb; ellos reconocen que Airbnb no tolera la discriminación, pero saben que es difícil de supervisar.
MisterBnb  (Foto: Delphine Queme)
Bryan Pirolli
(Reuters) -

La mayoría de los viajeros empaca un par extra de calcetines, un itinerario por si algo falla y un poco de dinero, planeando para lo peor en sus vacaciones.

Pocos tienen que preocuparse por preparar un plan de contingencia para su hospedaje en caso de que su anfitrión no apruebe su estilo de vida.

Pero cuando el francés Matthieu Jost y su pareja rentaronun cuarto en Barcelona a través del sitio popular Airbnb, no esperaban la incómoda bienvenida que recibieron.

Jost explicó que el anfitrión no sabía que él y su pareja estaban en una relación, y la situación hizo que regresaran a París al día siguiente.

Esos eventos hicieron que Jost lanzara Misterbnb en el 2013, un sitio que provee rentas temporales a viajeros gay.

A principios de este año escuchamos de una historia similar en Galveston, Texas, que derivó en la expulsión de un anfitrión de Airbnb por correr a una pareja gay.

Si bien Airbnb no tolera la discriminación, es difícil supervisar más de 1.5 millones de ofertas mundiales.

Y, a pesar de una campaña en video para promover el viaje LGBT de Airbnb, el hecho es que la discriminación aún existe, incluso en lugares donde han alcanzado la igualdad de matrimonio, como en Francia y Estados Unidos.

Los gastos aumentan

Para Jost, la solución fue un sitio web designado como un lugar seguro para que los hombres gay renten departamentos sin dudas.

Si bien están limitándose porque se enfocan en hombres gay, en lugar de la comunidad entera, a diferencia de sus rivales gayhomestays.com, se han convertido en el servicio de hotel gay más grande del mundo en tan sólo dos años.

Misterbnb abrió recientemente en Bélgica este verano y el sitio está presente en más de 130 países con 33,500 anfitriones ofreciendo techos a los viajeros.

El crecimiento del sitio coincide con el aumento en el gasto en viajes de la comunidad LGBT, especialmente por el incremento de la igualdad marital en Estados Unidos, Europa y partes de Sudamérica.

De acuerdo con los consultores de marketing Out Now Global, la aprobación del matrimonio gay por la Suprema Corte estadounidense resultará en 4.25 mil millones de dólares extra en gastos anuales de viajeros gay a los Estados Unidos.

El viaje por parte de la comunidad LGBT representa alrededor de 21,500 millones de dólares para los Estados Unidos,y Francia y España reuniendo poco más de 6,500 millones de dólares, de acuerdo con el grupo LGBT Capital.

“El valor total de los primeros 14 mercados es de 202,000 millones de dólares”, dice el consultor líder de Out Now, Ian Johnson.

Misterbnb espera entrar dentro del potencial de consumo de la comunidad LGBT, que según los estimados de Out Now alcanza los 37,000 millones de dólares.

“Nos dimos cuenta que la marca ya es una de las marcas gay más importantes del mundo y eso es muy emocionante”, dice Jost.

Seguridad y socialización

El sitio funciona como Airbnb, si bien sus usuarios son en su mayoría hombres gay.

Los anfitriones no siempre son gay, sino que se proclaman amigables a los gay, un dato difícil de comprobar, pero es algo que Jost y su equipo verifica lo mejor posible.

“Nuestra empresa es gay y nuestros anfitriones son gay-friendly. Somos el único sitio que lo puede garantizar”, añade Jost.

Podría parecer algo especializado tener un sitio dedicado a las rentas gay, pero para los huéspedes y anfitriones, no sólo se trata de seguridad, sino de socializar.

Radoslav Soth, nativo checo y huésped en Bruselas, empezó a usar el sitio después de sufrir varias malas experiencias a través de otros sitios de compartir casa.

“El hecho de que difícilmente podía platicar o preguntar algo relacionado a la escena gay hizo que mis visitas no fueran lo más agradable, y por ese motivo dejé los sitios comunes de renta y viajes y me uní a Misterbnb”, dice Soth.

Dejando de lado los hoteles, que considera demasiado estériles, Soth ahora viaja casi exclusivamente usando Misterbnb, incluso quedándose con antiguos huéspedes que usaron su departamento en Bruselas.

Para él, es una forma de sentirse como un lugareño, y también estar en contacto con la escena gay, sin importar el destino.

“Los consejos de primera mano o tips de los locales sobre fiestas, bares, y otros eventos son mucho más valosos que cualquier guía turística gay que puedas encontrar”, agregó.

Al igual que Airbnb está sujeto a las leyes locales.

Cuando Airbnb empezó a cobrar impuestos a los viajeros por rentar un cuarto o departamento en París en octubre, Misterbnb siguió sus pasos.

El impuesto equivale a 95 centavos de dólar por cada huésped, por noche, pero en conjunto representa una ganancia si consideramos las 50,000 opciones disponibles de Airbnb en París, más que en cualquier otra ciudad.

En comparación, Misterbnb cuenta con casi 2,500 opciones en París, un número que crece diariamente.

Más allá de “destinos gay”

Jost explica que el concepto se he propagado mundialmente, pero no siempre como él hubiera esperado.

San Francisco, por ejemplo, ha sido un mercado particularmente difícil de entrar para su equipo, a pesar de ser considerada una de las ciudades más amigables de los Estados Unidos.

Pero también hay sorpresas agradables, como en Bangkok, donde las propiedades aumentaron sin ningún esfuerzo de marketing.

El sitio web promociona varios “destinos gay” conocidos –como Soho en Londres, Marais en París o Le Village en Montreal- pero los anfitriones también ofrecen propiedades fuera de los barrios gay típicos.

El equipo ha crecido de 1 a 16 miembros en sólo dos años, y continúa aumentando su actividad en 130 países.

Hasta ahora, dice Jost, el sitio no ha tenido que usar su seguro de viajes, con sólo uno de sus huéspedes quejándose de la limpieza de una de las propiedades.

Los anfitriones como Soth están felices de usar el sitio para ganar un poco de dinero extra, pero también para poner el contacto humano de nuevo en los viajes, en una era en la que los selfie sticks y las audioguías están eliminando la necesidad de comunicarse directamente con otras personas.

Para Soth, es aspecto social ha sido lo más enriquecedor.

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“Siento que la mejor parte de alojar es hacer nuevos amigos internacionales, multiplicar los contactos foráneos, a la vez que sentir que ayudas a otro a obtener la mejor experiencia como visitante gay de otra ciudad”, dijo.

Bryan Pirolli es un periodista freelance ubicado en París.

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