La plataforma que le da voz a la sociedad

La plataforma de peticiones Change.org ha permitido incluir a la ciudadanía en las decisiones que antes los tomadores asumían. Hoy cuenta con más de 5 millones de usuarios.
Change.org está permitiendo abrir el debate sobre situaciones que impactan a la sociedad.
El poder de una plataforma  Change.org está permitiendo abrir el debate sobre situaciones que impactan a la sociedad.  (Foto: Especial)
Jair López /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Cuando a Floriberto lo expulsaron de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, lo último que escuchó por parte del secretario académico de esa institución fue: “no se te olvide que eres un indio”.

El hecho de discriminación habría pasado desapercibido como muchos otros que a diario se dan en el país; sin embargo éste no fue el caso gracias a Change.org, una plataforma que en palabras de su director general en México, Alberto Herrera, permite cambiar las reglas del juego de una realidad donde el poder está hiperconcentrado en pocas manos y en donde hay una masa gigantesca que no tiene la posibilidad de incidir en eso.

Con el objetivo de buscar justicia, un profesor de Floriberto inició una petición en Change.org para solicitar la reinscripción del jóven indígena, que fue expulsado luego de hacer llegar una carta de reclamación tras no recibir su paga como trabajador de la cafetería de la escuela. El joven, lo único que obtuvo tras su queja fue una hoja en la que se le notificó su baja definitiva.

La petición mostró la unidad de más de 93,000 personas que signaron por la causa y que terminó con la integración de Floriberto a la universidad, así como con una disculpa pública del rector de dicha institución.

También dejó ver el poder que tiene la plataforma para dar voz a la sociedad.

“Creo que el impacto de Change.org empieza desde transmitir a la sociedad la idea de levantar la voz y fijar una postura respecto a diferentes temas, tanto de coyuntura, y no tan portagónicos pero sí relevantes. Levantar esa voz es algo que vale la pena”, dice Herrera a Expansión.

Fue en 2012 cuando Change.org, una empresa basada en California, decidió abrir oficinas en México y en otros 17 países más, luego de que los fundadores hicieran un análisis de aquellas regiones en las que hacían falta con urgencia herramientas democratizadoras.

En tres años y medio, la plataforma pasó de tener 120,000 usuarios a más de cinco millones en el país.

Herrera precisa que la cifra es muestra del aumento en el deseo del ciudadano mexicano por participar en discusiones de interés público.

IMPACTO EN POLÍTICA PÚBLICA

Además de generar cambios en casos particulares, como el de Floriberto, Change.org ha sido fundamental en la participación, generación y cambios de políticas públicas.

Desde casos como el de #UberSeQueda, en donde más de 122,000 personas firmaron, y fueron la base para que se realizara una legislación que diera certeza a este tipo de plataformas, hasta la reciente petición por otorgar la plusvalía de los inmuebles hacia los ciudadanos y no al gobierno, tal y como lo señalaba la Constitución de la Ciudad de México, que terminó por hacer que Miguel Ángel Mancera echara atrás a esta disposición, son algunos ejemplos del poder de Change.org.

“Más allá de lo que cada quien pueda opinar es interesante que a partir de una petición de un individuo que podría no tener un peso importante se puede detonar un debate público que concluye con un cambio o una nueva decisión de un tomador de decisiones”, explica Herrera.

TERMÓMETRO PARA MEDIR A LA SOCIEDAD

Herrera señala que la postura de las entidades gubernamentales y empresas es variada hacia la plataforma.

El director de Change.org explica que hay quienes explotan en cólera por estar acostumbrados a ser los únicos entes que pueden tomar decisiones y hay otros que lo adoptan como una especie de termómetro para identidicar el nivel de aceptación o rechazo hacia iniciativas, en el caso de gobierno, o sobre un producto o servicio, por parte de las empresas.

“A cada rato recibimos llamadas de altos niveles de empresas de primer nivel muy preocupadas por peticiones que se han iniciado para hacer un reclamo ciudadano por servicios mal prestados o por algún acto de discriminación en sus instalaciones. Change.org se convierte en una especie de detector de la temperatura social y para los tomadores de decisiones, un mecanismo para comunicarse con la sociedad sobre las cosas que les importan”, agrega.

Un caso particular de lo anterior es la decisión del Gobierno de la CDMX para que la ciudadanía impulsara, a través de la plataforma, propuestas para integrar en la nueva Constitución.

HACIA FUTURO

La visión que contempla Herrera hacia futuro sobre Change.org es la de un sitio que no sólo posibilite a los usuarios a hacer peticiones, sino que también funja como la base para formar nucleos de organización entre personas interesadas en diferentes temas para llegar a una acción colectiva que permita la correcta distribución del poder.

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“La hipótesis de nuestros fundadores es que si las herramientas de comunicación están puestas al alcance, sólo es necesario que las puertas se abran para que la personas se empiecen a organizar, y que la distribución del poder sea más democrática”, dice Herrera.

* Este contenido es un extra del reportaje de portada de la más reciente edición de la revista Expansión en el que se nombró al 2016 como el año del Activismo Ciudadano y que está a la venta en Sanborns, Starbucks y Vips, así como en otros establecimientos cerrados. También puedes descargar la versión digital en App Store y Google Play.

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