El lucrativo negocio en el que las tecnológicas quieren tener participación

Intel es uno de los más recientes competidores que se sumaron al desarrollo de coches autónomos.
La fabricante de chips adquirió por 15,000 mdd a Mobileye, una empresa  que desarrolló tecnología para coches que se conducen solos.
Intel y los coches autónomos  La fabricante de chips adquirió por 15,000 mdd a Mobileye, una empresa que desarrolló tecnología para coches que se conducen solos.  (Foto: Tomada de Mobileye)
Jair López
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Intel no apostó por los smartphones pero sí por los coches autónomos.

En los últimos días, la industria de los autos que se conducen solos volvió a tener destellos del potencial que firmas de tecnología auguran para esta industria. La adquisición que realizó Intel de una firma de tecnología de coches autónomos que se coloca como una de las más importantes del fabricante de chipsets en casi un lustro, así como la disputa entre Alphabet (Google) y Uber por la sustracción de tecnología, son algunas muestras de qué tan relevante es este joven mercado para este tipo de compañías.

Esta semana Intel anunció la compra por 15,000 millones de dólares de Mobileye, una compañía israelí fundada en 1999 que desarrolló software y hardware para lograr la conducción autónoma en vehículos.

James McQuivey, vicepresidente y analista líder de la consultora Forrester, explica que Intel y otras empresas de tecnología ven en la industria de los vehículos autónomos el próximo gran mercado.

“Debido que el mercado de telefonía móvil era completamente nuevo, algunas empresas pensaron que tomaría mucho tiempo para desarrollarse. Así que Intel y otros decidieron no poner mucho dinero en él y más tarde se arrepintieron. Eso los hace ansioso de no perderse el próximo gran cambio tecnológico”, explica McQuivey.

“El negocio del automóvil, por otro lado, es un negocio bien establecido. Ya hay miles de millones de recursos gastados y asegurados en esta industria”, agrega el analista.

De acuerdo con un reporte de la firma de investigación BCG, en las próximas dos décadas, la adopción de los vehículos autónomos tendrá un crecimiento acelerado.

BCG estima que para 2035, 12 millones de coches autónomos se venderán por año, además de otros 18 millones de autos “parcialmente autónomos”. El valor de mercado, adelanta BCG, dará “un salto” de los 42,000 millones de dólares en 2025 a los 77,000 millones de dólares para 2035.


CADA QUIEN BUSCA SU OPORTUNIDAD

“Esta compra fusiona esencialmente la inteligencia de los ojos de un coche autónomo con la inteligencia que actualmente permiten que se conduzcan solos”, explica en un comunicado a sus empleado Brian Krzanich, CEO de Intel.

Intel no ha sido la única firma fabricante de chips que ha expresado interés en los coches autónomos, en un contexto en el que las ventas de PC´s cae y las de smartphones se estancan. Nvidia y Qualcomm trabajan también en desarrollos para los coches autónomos.

“Cada compañía está tratando de encontrar su área tecnológica donde la inteligencia puede tener mayor impacto. Ellos vieron rápido que no es hacer coches sino en la experiencia del control del auto”, señala McQuivey.

Para Intel, su principal negocio es el de datos, dice Krzanich en el comunicado enviado a sus empleados.

“Muchos de ustedes se preguntan por qué pensamos que los coches autónomos son tan importante para el futuro de Intel. La respuesta es data. Nuestra estrategia es hacer de Intel la fuerza de empuje de la revolución de data alrededor de cada tecnología y de cada industria. Somos una empresa de data”, agrega el CEO de Intel.

Pero no sólo son los fabricantes de chipsets los que desean tener participación en esta industria. El buscador más grande el mundo, Google y la empresa de transporte bajo demanda, Uber, también quieren ser piezas fundamentales en dicho mercado. El interés de ambas empresas recientemente provocó una disputa por una tecnología que es clave en el desarrollo de los coches autónomos de Waymo y Otto, corporaciones propiedad de Google y Uber, respectivamente.

“La experiencia que pueda aportar un auto incluirá entretenimiento, comunicación y logística. Y todo será más lucrativo si el conductor del vehículo puede concentrarse en sus propias necesidades más allá de hacerlo en el camino. Es por eso que la tecnología de conducción autónoma es tan atractiva para estas empresas. Desbloqueará muchas oportunidades de ingresos que esas compañías no quieren perder”, dice el analista.

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Además de un gran número de empresas del sector tecnológico, automotrices tradicionales también se sumaron rápido al desarrollo de coches que se conducen solos. Tesla, GM, Volkswagen, Toyota, Mercedes Benza, entre otras, desarrollaron ya conceptos de vehículos autónomos que podrían estar listos para 2020.

“Nadie puede predecir exactamente cómo o cuándo la inversiones en la industria de los coches autónomos se pagarán pero saben que se pagarán. Y saben que no pueden obtener un beneficio si no participan en esta explosión tecnológica”, puntualiza el analista de Forrester.

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