¿Por qué la discusión sobre acoso sexual está cobrando importancia en EU?

Más personas han comenzado a denunciar conductas sexuales inapropiadas en el país norteamericano a partir del caso Weinstein, ¿por que ahora?
Abuso  Cada vez más mujeres alzan la voz para hablar del acoso.  (Foto: iStock/serpeblu)
JULIA CARPENTER
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Ha sido llamado el efecto Weinstein.

Después de las explosivas investigaciones sobre la conducta de Harvey Weinstein, más personas comenzaron a hablar sobre el acoso sexual, lo que generó una serie de denuncias contra otros hombres famosos como Charlie Rose, Kevin Spacey, Louis C.K., Jeffrey Tambor, Al Franken y otros. Muchos de los acusados han pagado un alto precio por su comportamiento.

Pero, ¿por qué ahora?

Estados Unidos ha tenido su cuota de escándalos noticiosos antes. Anita Hill testificó contra Clarence Thomas en 1991, y Thomas todavía tiene un asiento en la Corte Suprema actualmente.

Décadas de acusaciones de agresiones persiguieron a la exestrella de televisión Bill Cosby incluso cuando su fama estaba en aumento. Y en 2016, la cinta de Access Hollywood que presentó al entonces candidato Donald Trump presumiendo de un acoso sexual no detuvo su definitiva victoria presidencial.

Entonces, ¿qué ha cambiado en el momento en que estamos experimentando ahora?

Conocemos sus nombres

Muchas de las mujeres que hablaron contra Weinstein —Gwyneth Paltrow, Ashley Judd, Rose McGowan— son nombres famosos. En casos anteriores de acoso sexual de alto perfil, generalmente son los hombres los más conocidos (ver: Bill O'Reilly, Clarence Thomas). Los expertos dicen que la dinámica de poder previa —el hombre famoso acusado por la mujer menos famosa— solo reforzaba una narrativa falsa que desacreditaba las historias de las mujeres.

Sin embargo, en el caso de Weinstein, a medida que más mujeres agregaban sus propias acusaciones a una creciente lista, la gente prestaba atención.

“¿En qué nos enfocamos en nuestra sociedad? Películas y redes sociales y la revista People”, dice Tracy Thomas, profesora de Derecho de la Universidad de Akron. “Entonces esas son las voces que finalmente... hacen la diferencia”.

Y para la gente que observa esto desde otras partes del mundo, la fama de las mujeres cimentó la credibilidad de sus historias.

“La clase, la raza y la estatura influyen en la creencia de alguien”, dice Fatima Goss Graves, presidenta y directora general del National Women's Law Center. “La naturaleza de quién está contando la historia importa aquí”.

Otras mujeres están compartiendo sus historias

Desde que Hill testificó en 1991, la forma en que las personas muestran apoyo a los sobrevivientes ha cambiado, dice Renee Knake, profesora del Centro de Derecho de la Universidad de Houston.

Un buen ejemplo de esto son las palabras que usamos.

“Cuando Anita testificó, las mujeres la apoyaron, pero dijeron: 'Le creo a Anita'”, dice Knake. “Y la razón por la que le creyeron es porque les estaba sucediendo a ellas, pero nadie quería enfrentar lo que ella sufrió. Ahora, las mujeres están diciendo: 'Yo también', que es más tangible y más concreto”.

El advenimiento de las redes sociales, y la forma en que las mujeres recurren a ella para compartir sus propias historias, en sus propios términos, ha creado una “masa crucial” de testimonios, dice Knake.

“De repente, cuando tienes a más personas hablando, eso siempre crea un punto de inflexión”, dice Thomas. Y los antiguos críticos se dan cuenta de que “no todas pueden ser demasiado sensibles. No todas pueden estar mintiendo”, agregó.

Y, lo que es más importante, estos testimonios volvieron personal un tema que de otro modo quedaba oculto en muchas vidas.

Y cuando es personal, dice Thomas, también te sientes alentado a compartir tu historia, ya sea en Facebook, con tus amigos o en una oficina de Recursos Humanos presentando una queja formal.

“Definitivamente ayuda a que algunas pocas mujeres hablen de manera pública, porque lo abre a todos los demás”, dice Heni Kovács, que sufrió acoso laboral en 2016 y se lo comunicó a su jefe.

Ella dice que todavía tenía dudas acerca de contarle a sus amigos o compañeros de trabajo anteriores, incluso meses después de dejar el trabajo. Pero ahora, en medio de este momento de #yotambién (#metoo), dice que las otras mujeres que comparten historias la alientan. Ella siente que finalmente puede ser abierta acerca de su experiencia pasada.

“Todo el mundo siente que los tiempos lo demandan. Sabes que no es un incidente aislado”.

Los hombres están prestando atención

Thomas dice que el reciente flujo de apoyo para los sobrevivientes de acoso también ha involucrado a una población crítica: los hombres.

En los puntos críticos anteriores de acoso sexual a lo largo de la historia estadounidense, los hombres estaban escuchando, pero no estaban comprometidos.

Pero en el último mes, la campaña #metoo y el aluvión de acusaciones han hecho que el tema sea personal para millones de mujeres y hombres, que compartieron sus propias historias de acoso o se dieron cuenta de que este tema había afectado a todas las mujeres que conocen.

Lee: ¿Las generaciones mayores son más tolerantes con el acoso sexual?

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Thomas señala el importante papel que los hombres han desempeñado en previos logros de derechos para las mujeres. Hace apenas un siglo, en la lucha por el sufragio, las mujeres dependían de sus partidarios masculinos para agregar sus voces a la conversación. Al aprovechar tal apoyo generalizado y demostrarlo en número ante la Casa Blanca, los defensores obtuvieron para las mujeres el derecho al voto en 1920.

“Al igual que cualquier movimiento cuando hablamos de mujeres, traer a los hombres a ese diálogo es fundamental y realmente debe tomarse en serio”, dijo Thomas.

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