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Cómo detecta un líder las oportunidades emergentes

Para Antonio Casanueva, director del IPADE sede Guadalajara, el líder necesita estar cerca del mercado y perfeccionar sus habilidades directivas.
mié 11 agosto 2021 04:26 PM
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Antonio Casanueva menciona que el peor pecado de un director es la soberbia, por lo que se debe allegar a otros para tomar mejores decisiones. Por eso es importante la capacitación constante.

Las empresas que en esta época de incertidumbre por la pandemia y el contexto socioeconómico han logrado ser más resilientes y tener éxito, ha sido gracias a la dirección de sus líderes que, ante todo, deben ser valientes y ampliar su visión.

“Un líder debe tener, primero, visión para poder identificar a dónde quiere llevar a la organización; después, tiene que ser capaz de poder comunicar esa visión, ese sueño, lo podemos llamar: esa estrategia, comunicársela al resto de la organización y tiene que tener la capacidad para implementarla a través de sistemas de control o de sistemas de gestión”, señala Antonio Casanueva Fernández, profesor del área de Control e Información Directiva del IPADE y director del IPADE sede Guadalajara.

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En entrevista, afirmó que en una época como la que estamos viviendo el líder debe ser valiente, aunque no hay que confundir valentía con temeridad: el valiente identifica el peligro, pero está dispuesto a poner su vida en riesgo para conseguir aquellos valores que considera importantes o aquellos objetivos que su organización requiere.

Refiere que otro tema muy importante es la capacidad para identificar los riesgos a los que está sometida la organización, para lo cual es preciso observar el entorno, escuchar distintos puntos de vista y luego de descubrir los riesgos, hay que saber clasificarlos y, en función a esto, mitigarlos o gestionarlos.

Pero además, hay que identificar las oportunidades. “A nosotros nos gusta mucho hablar de estrategias planeadas y oportunidades emergentes. El plan es el que identificas, haces un proceso de planeación estratégica, te imaginas el futuro y lo tratas de implementar”, expone el director del IPADE sede Guadalajara .

Por ejemplo, durante el confinamiento provocado por la crisis sanitaria, el IPADE realizó la encuesta “Empresas mexicanas ante el COVID-19” en la que se exploró cómo estaban haciendo frente a esta crisis. El estudio reveló que a pesar del panorama, la pandemia también presenta nuevas oportunidades de negocio: “Al menos así lo percibe 60% de los encuestados quienes tienen un pronóstico positivo de la situación, por lo que tres de cada cinco afirmaron que las están aprovechando, y uno de cada cuatro están evaluando cómo aprovecharlas”, señala Antonio Casanueva.

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Por otro lado, solamente 26% de quienes mantienen una perspectiva negativa logra identificar nuevas oportunidades y afirman estarlas aprovechando. De los que tienen un pronóstico de ventas negativo, un tercio (35% del total) no ve nuevas oportunidades de negocio y otro tanto (32%) las visualiza, pero se encuentra apenas evaluando cómo explotarlas.

El empresario que detecta lo emergente es quien está en contacto con el mercado, el que está cercano al cliente y, por lo tanto, cercano a las necesidades de aquellos a los que sirve, asegura. Para esto, igualmente, el líder requiere tener diálogo y procesos interactivos con sus subordinados para la toma de decisiones.

“La buena gestión de riesgos también te ayuda a identificar oportunidades, porque un riesgo pudiéramos decir que es una moneda con dos caras: por un lado hay un problema potencial, pero, por otro lado, hay una oportunidad”, apunta.

De este modo, cuando un empresario hace una correcta valoración y clasificación de riesgos, al mismo tiempo está identificando oportunidades, y al tener más información que sus competidores, está en mejor posición para gestionar los riesgos y convertirlos en oportunidades para su negocio, destaca Antonio Casanueva.

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Muchas veces se tiene la percepción del director general como una figura solitaria, sin embargo, es necesario que cuente con un consejo de administración o rodearse de gente para que le acompañen y den consejos, explica Casanueva Fernández, quien también ha sido consultor en diferentes empresas.

“Cuando el empresario acude al IPADE y se rodea de otros empresarios, generalmente vienen por un proceso para perfeccionar sus habilidades directivas y encuentran mucho más porque hallan a otros empresarios que están viviendo situaciones similares a la suya, y se dan cuenta que siempre pueden aprender de los demás”, menciona Antonio Casanueva.

Gracias a ello, los líderes pueden tomar mejores decisiones. “El principal pecado del empresario es la soberbia. Cuando un líder, un empresario, cree que lo sabe todo, empieza su periodo de decadencia”, advierte.

Entonces, por eso es importante la capacitación constante. El líder siempre tiene que estar alerta y entender que el proceso de desarrollo personal, de perfeccionamiento directivo, es algo para toda la vida. Es relevante prepararse constantemente, escuchar y tratar de ver quizá lo mismo, pero desde diferentes puntos de vista para estar preparado para momentos de gran incertidumbre.

Por último, el director del IPADE sede Guadalajara, reiteró que el empresario debe “ser valiente y atreverse, no se puede paralizar ante las dificultades y necesita estar rodeado creando comunidad, porque, además, tiene la responsabilidad de crear organizaciones que generen una mejor sociedad”.

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