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La UNAM lidera en México, pero su examen de admisión la hizo “reprobar” en reputación

La universidad tiene pendiente explicar qué falló en su examen de admisión en línea 2026 y quién debía detectar la anomalía para recuperar la confianza.
Vista de la Biblioteca Central de la UNAM y su mural en Ciudad Universitaria, bajo un cielo despejado.
La UNAM ocupa el primer lugar de México en el ranking mundial QS 2027, pero las anomalías en su examen de admisión de 2026 pusieron bajo presión la confianza en su proceso de ingreso. (iStock)

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) conserva el primer lugar nacional y la posición 145 del QS World University Rankings 2027 , por encima del Tecnológico de Monterrey, que se ubica en el puesto 188.

Sin embargo, el examen de ingreso de 2026 la hizo “reprobar” en reputación. La institución publicó 21,962 folios seleccionados y después reconoció que los puntajes no ofrecían la certeza suficiente para sostener la asignación de lugares.

La rectificación alcanzó a 58,783 aspirantes, quienes tuvieron que presentar una evaluación adicional. Así, una decisión académica que debía cerrar el proceso abrió dudas sobre los controles tecnológicos, la supervisión y la capacidad de la universidad para detectar una anomalía antes de afectar a miles de aspirantes.

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Víctor Vega Reyes, responsable del Observatorio de Incidencias e Impactos Humanos de la IA y Tecnologías Emergentes del Consejo Latinoamericano de Ética en Tecnología (CLET), califica el daño como "importante y significativo" porque la incertidumbre alcanzó una función central de la institución, decidir quién ingresa a sus aulas.

Examen de la UNAM 2026

El concurso reunió a 191,306 personas registradas y 158,712 aspirantes presentaron la evaluación en línea, de acuerdo con el análisis del CLET. Sin embargo, la distribución de los puntajes se apartó del comportamiento registrado en años anteriores.

La anomalía no demuestra que todas las personas con calificaciones altas hicieron trampa ni basta para responsabilizar a la inteligencia artificial, a Territorium Life, empresa contratada por la UNAM para aplicar el examen en línea, a las autoridades universitarias o a los aspirantes.

La falla comprobable apareció en otro punto. Los mecanismos de aseguramiento no detuvieron el comportamiento atípico antes de que los puntajes se convirtieran en decisiones de ingreso.

Ante la falta de certeza, la UNAM integró una comisión técnica y convocó a quienes habían sido seleccionados, así como a los aspirantes que alcanzaron el puntaje mínimo registrado entre 2021 y 2025 para la carrera, plantel y modalidad elegidos.

La Dirección General de Administración Escolar utilizó ese criterio para definir el universo de la segunda evaluación. El examen de control se aplicó en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México mediante 120 reactivos cargados en tabletas sin conexión a internet y bajo supervisión presencial.

Con esa medida, la universidad volvió a evaluar los conocimientos y protegió la asignación definitiva de lugares. Sin embargo, el nuevo examen no reconstruyó lo ocurrido en la primera aplicación.

“Una cosa es que el examen haya podido ser vulnerado y otra que el sistema de aseguramiento no haya detectado suficientemente a tiempo esa vulneración antes de producir las consecuencias. El proceso original produjo una salida que no tenía suficiente confiabilidad para sostener por sí sola la asignación definitiva de lugares”, explica Vega Reyes.

El investigador localiza tres puntos de ruptura. El primero surgió antes y durante la aplicación, pues la universidad sabía que personas y empresas ofrecían servicios para facilitar el ingreso.

La UNAM presentó una denuncia penal el 3 de julio por esas prácticas, como se informó antes de la publicación de los puntajes del examen de admisión.

El segundo quiebre pudo concentrarse en los controles tecnológicos. La plataforma incluía bloqueo de pantalla, reconocimiento facial y supervisión de movimientos, aunque la información pública todavía no define si fallaron la autenticación, la vigilancia, el diseño operativo, el proveedor o varios componentes.

El tercer punto apareció en la validación posterior. La anomalía atravesó los filtros y llegó hasta la primera lista de seleccionados, por lo que la universidad suspendió los trámites y organizó otra evaluación, pero dejó pendiente la explicación institucional.

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La UNAM necesita transparentar la falla y cambiar el próximo examen

La recuperación de la confianza comenzará con las auditorías anunciadas por la universidad. Esas revisiones deberán establecer si la falla estuvo en Territorium Life, en la supervisión universitaria, en la validación de los puntajes o en varios puntos de la cadena.

El CLET plantea que la UNAM publique el expediente contractual con la empresa, la arquitectura del examen, la cadena de custodia de los reactivos y los datos, así como los criterios utilizados para generar alertas, cancelar pruebas y revisar casos.

La explicación también tendría que abarcar la metodología del examen de control y su comparación con la evaluación original, pues esa información ayudaría a entender por qué algunos puntajes conservaron validez y otros necesitaron una segunda comprobación.

“La reputación institucional se reconstruye reconociendo los errores, esclareciendo las responsabilidades y explicando quién debía responder en cada parte del ciclo de vida y de la operación de estas herramientas. También se recupera explicando qué ocurrió, qué falló y qué evidencia sostuvo las decisiones tomadas antes, durante y después”, afirma Claudia Jiménez, presidenta del CLET.

La transparencia atenderá la crisis de 2026, pero el siguiente proceso necesitará controles capaces de frenar una anomalía antes de publicar los folios seleccionados.

Fernando Sentíes, CEO de AMITAI, lleva la discusión hacia ese rediseño. A su juicio, la plataforma vigiló el comportamiento de los aspirantes, pero la institución no estableció desde el inicio qué señales volverían inválida una respuesta o toda la prueba.

El tiempo de contestación habría servido como un primer parámetro. Una respuesta emitida antes del periodo razonable para leer un reactivo habría activado una alerta, al igual que una demora prolongada que sugiriera una consulta externa.

Los movimientos faciales o corporales también habrían requerido umbrales definidos. En lugar de acumular grabaciones para revisarlas después, el sistema habría identificado cuándo emitir una advertencia, anular una respuesta o detener la evaluación.

“Debieron haber medido el tiempo mínimo de respuesta. Si los aspirantes tenían que leer un párrafo y contestaban antes de que pudieran haberlo leído, sería un indicador de descalificación. También debieron definir si los movimientos de la cara o el cuerpo eran excesivos y cuántas alertas invalidaban el examen”, explica Sentíes.

Las señales tecnológicas no deberían convertirse automáticamente en acusaciones. Una demora, un movimiento o una interrupción pueden tener una causa legítima, por lo que cada decisión necesitaría revisión humana y una vía de aclaración para el aspirante.

Sentíes también propone modificar el contenido. El examen podría incorporar más ejercicios de razonamiento y criterio, similares a los utilizados en el SAT de Estados Unidos, en lugar de enfocarse principalmente en respuestas de conocimiento.

“Eso dificultaría la consulta mecánica de información y evaluaría cómo una persona aplica lo aprendido. Además, la universidad tendría una segunda referencia para comprobar capacidades cuando el comportamiento digital activara una alerta”, dice Sentíes.

La inteligencia artificial serviría para localizar patrones atípicos durante la evaluación y ordenar los casos que necesitan revisión. Sin embargo, una detección automatizada funcionaría como indicio y no como prueba definitiva de fraude.

Hoy, la UNAM enfrenta dos tareas diferentes. Las auditorías deberán explicar por qué falló el concurso de 2026, mientras el rediseño tendrá que impedir que el próximo proceso dependa de una corrección cuando los lugares ya fueron asignados. Esto, acorde con los especialistas consultados, definirá si el prestigio que tiene en el ranking alcanza para recuperar la confianza de los aspirantes.

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