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“Reparar no es explicar”: la UNAM aún debe esclarecer qué falló en su examen

La universidad busca corregir el proceso de admisión tras detectar resultados atípicos, pero especialistas advierten que aún falta reconstruir qué ocurrió, qué controles fallaron y quién tomó las decisiones clave.
Aspirantes realizaron el examen de control presencial en el Palacio de los Deportes, como parte del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura para el ciclo 2026-2027/1 de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La UNAM enfrenta cuestionamientos sobre el proceso de admisión en línea y las fallas que llevaron a repetir la evaluación para miles de aspirantes. (Foto:Graciela López Herrera/Cuartoscuro)

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) atraviesa uno de sus momentos de mayor polémica tras convocar a cerca de 58 mil aspirantes a un examen de control presencial , luego de detectar resultados atípicos en su proceso de ingreso. Aunque la medida busca brindar certeza a los aspirantes, persiste una duda: ¿qué falló en el sistema de supervisión tecnológica y quién asume la responsabilidad cuando estas herramientas impactan el futuro de miles de estudiantes?

Esta fue la primera vez en que la UNAM realizó su Concurso de Selección completamente en línea. Para ello, la institución recurrió a Territorium Life, una empresa de software con experiencia previa en la implementación de plataformas educativas y sistemas de supervisión. Los aspirantes fueron monitoreados por un sistema especializado capaz de verificar su identidad y generar alertas ante posibles incidencias, de ahí que llamen tanto la atención las fallas.

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Para Victor Manuel Vega Reyes, consultor especializado en inteligencia estratégica, inteligencia artificial y reputación y coordinador de Vinculación con Gobierno y Asociaciones del Consejo Latinoamericano de Ética en Tecnología (CLET), la decisión permite corregir una parte del problema pero deja pendiente otra:

“Reparar no es lo mismo que explicar”, mencionó el especialista a Expansión refiriéndose a que la UNAM está haciendo grandes esfuerzos por reparar el daño pero la cuestión fundamental es dar el seguimiento correspondiente, cuidar la información que se comunica y detectar qué fue lo que pasó para que no volver a caer en estas incidencias.

Vega Reyes también explicó que se debe reconstruir el caso basado en evidencia, metodología y así contrastar la información con la versión que tienen las autoridades.

El Observatorio de Incidencias e Impactos Humanos de la IA y Tecnologías Emergentes del CLET analizó el caso a partir de la información pública disponible y como conclusión no atribuyen la anomalía a la inteligencia artificial, al proveedor tecnológico, a las autoridades universitarias ni a los aspirantes.

“Es una anomalía acreditada, pero la causa todavía está pendiente, el objetivo como Observatorio es justamente, generar conocimiento basado en evidencia y hechos que sirvan para tomar decisiones”, afirmó Vega.

Fallas y trampas en el examen de la UNAM 2026

Durante las primeras cuatro jornadas realizadas a finales de mayo, la universidad reportó que 107,349 personas ya habían presentado la prueba y para entonces ya habían bloqueado 1,117 exámenes por conductas contrarias a las reglas y comenzó a investigar en un número reducido de casos patrones de comportamiento atípicos.

La dimensión del problema se hizo más evidente después de la publicación de resultados. El 21 de julio, el rector Leonardo Lomelí dio una orden para elaborar un informe e integrar una comisión técnica para revisar los datos, el procedimiento, y los resultados del concurso.

Acreditar cómo funcionó el proceso es clave para deslindar responsabilidades ante las autoridades correspondientes. La transparencia, explicabilidad y trazabilidad permiten reconstruir qué ocurrió y recuperar la confianza de los aspirantes que aseguran haber realizado el examen. “Fueron microdecisiones que llevaron a un macro incidente”, dijo Vega.

Para algunos aspirantes, repetir la evaluación implica volver a poner en juego una decisión que creían tener resuelta. En redes sociales y foros de discusión circulan decenas de testimonios de aspirantes molestos por la situación, quienes comparten su indignación y la incertidumbre que atraviesan. Entre las historias compartidas hay una de un usuario anónimo en Reddit, que aseguró haber obtenido 115 aciertos en su primer examen de ingreso a Ingeniería Aeroespacial; aunque dice comprender la decisión de la UNAM de aplicar nuevamente una evaluación de control, teme quedar fuera de la carrera por una diferencia mínima del resultado.

“He estudiado mucho estos últimos días pero creo que como estudiantes llegamos a un punto de desesperación y hartazgo, sinceramente me siento agotado mentalmente”, relató.

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La controversia también alcanza a personas mayores que buscaban en la educación superior una oportunidad para esta nueva etapa de vida. Es el caso de un aspirante jubilado que realizó por primera vez el examen de admisión con la ilusión de cursar una segunda carrera para aprovechar su retiro. Tras dedicarse de lleno al estudio alcanzó 111 aciertos en la primera prueba; sin embargo, calificó lo sucedido como “un severo golpe a la reputación de la UNAM”.

Aunque el adulto mayor que dio su testimonio a Expansión confía en que su segunda presentación le permitirá sostener un buen puntaje en la evaluación presencial, está inconforme con la falta de motivos expuestos por la UNAM tras el error. Además mencionó que el estrés provocado por la incertidumbre le desató complicaciones de salud ligadas a la hipertensión que padece.

“Me parece increíble que esto suceda y no haya respuestas, solo imposiciones para quienes no hicimos trampa. Seguramente quienes la hicieron ni siquiera se presentarán al examen”, dijo el jubilado.

Agregó que durante el examen a él le pareció que el sistema tecnológico estaba bien, pues en repetidas ocasiones le lanzó alertas porque tardaba mucho en leer una pregunta o captaba su voz cuando leía.

“Aunque haga el examen y me quede de nuevo sí quiero saber qué pasó, qué o quién falló. No sé si fue la tecnología, no lo parecía en el examen. Pero necesitamos saber qué para que no pase nuevamente y saber si podemos confiar otra vez en la IA, en la UNAM o si este tipo de modelos de examen son viables”, consideró el adulto mayor.

Sin confianza ciega en la tecnología

Por ahora, la UNAM presentó una denuncia penal contra personas y empresas que ofrecieron algún tipo de ayuda que era ‘supuestamente o presuntamente fraudulenta’, mencionó Vega Reyes, por lo que acredita a que existieron conductas irregulares y hubo una amenaza real alrededor del proceso.

“Una capacidad técnica declarada no es lo mismo que capacidad de ejecución”, afirmó Vega Reyes, pues, la diferencia puede parecer técnica pero tiene consecuencias prácticas. Que un proveedor declare que un sistema soporta determinado número de usuarios, identifica comportamientos irregulares o mantiene su estabilidad no significa que esas capacidades deban darse por sentadas. En procesos críticos deben probarse bajo condiciones similares o más exigentes a aquellas que enfrentará la herramienta.

El especialista compartió que las instituciones deben someter estos sistemas a pruebas de capacidad, seguridad de datos, estabilidad, latencia y estrés antes de utilizarlos en decisiones de alto impacto. Entonces, el objetivo se convierte en no asumir que una tecnología no fallará sino en identificar previamente donde puede hacerlo y establecer mecanismos de respuesta.

La UNAM había señalado durante la aplicación que la plataforma operaba de manera estable y que la supervisión estaba a cargo de personal y autoridades universitarias respaldadas por herramientas de inteligencia artificial.

Por esta razón es que la discusión no termina en determinar si “fallo la IA” sino que implica reconstruir qué alertas produjo el sistema, como fueron interpretadas, que controles funcionan, cuáles fueron insuficientes y que decisiones humanas intervinieron antes de publicar los resultados.

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