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No todo cubrebocas te protege del sarampión: lo que sí funciona y cuándo usarlo

Brotes reactivan el uso de cubrebocas en espacios con gente. Un infectólogo explica quiénes deberían usarlo, qué modelo protege más, qué errores reducen su eficacia y cómo identificar imitaciones.
mar 10 febrero 2026 01:28 PM
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Conciertos, transporte público, supermercados o filas para trámites incrementan el riesgo de contagio. (Expansión|Gemini)

Los brotes recientes de sarampión en distintos estados del país han obligado a la población a volver a usar el cubrebocas, una escena que para muchas personas remite a la pandemia de Covid-19, cuando esta herramienta se volvió parte de la rutina diaria.

Hoy el contexto es distinto: existe una vacuna contra el sarampión y se realizan campañas de aplicación en módulos de salud, pero el virus mantiene una capacidad de contagio alta. En ese escenario, el cubrebocas reaparece como una medida adicional para reducir riesgos en espacios donde hay contacto con otras personas.

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Desde la pandemia, en calles y comercios informales se venden cajas o piezas sueltas de cubrebocas sin garantía de origen ni certificación, lo que abre un frente adicional para quien busca protegerse sin caer en imitaciones que no filtran lo que prometen.

Qué tan útil es el cubrebocas ante brotes de sarampión

“Las partículas del virus salen del cuerpo de una persona enferma a través de gotas de saliva cuando habla, respira, tose o estornuda. En esas gotas viajan millones de partículas virales, lo que eleva mucho la posibilidad de contagio”, explicó Gerardo López Pérez, alergólogo, infectólogo pediatra y director de la revista especializada Pediatra de la Academia.

Ese mecanismo de transmisión coloca a nariz y boca como las principales puertas de entrada del virus cuando existe cercanía con otras personas. En ese punto, la mascarilla se vuelve una barrera directa entre las vías respiratorias y el entorno inmediato.

Desde su perspectiva, el sarampión presenta un nivel de contagio que obliga a extremar precauciones cuando hay interacción cercana, incluso en espacios abiertos. La variable que define el riesgo no es solo el sitio, sino la proximidad entre personas.

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En qué situaciones conviene usarlo de forma constante

Espacios con alta concentración de personas implican mayor exposición por la cercanía prolongada entre individuos. Conciertos, transporte público, supermercados o filas para trámites concentran ese tipo de contacto continuo que incrementa el riesgo cuando hay circulación del virus.

El infectólogo planteó que, en estos entornos, el cubrebocas deja de ser un recurso ocasional y pasa a formar parte de la protección básica frente a la exposición. El factor determinante es el tiempo de permanencia cerca de otras personas y la densidad del entorno.

Para quienes buscan una alternativa que no dificulte la respiración, el médico mencionó que un cubrebocas quirúrgico desechable combinado con uno de tela puede sumar capas de protección sin bloquear el paso del aire, a diferencia de combinaciones que resultan más restrictivas.

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Qué cubrebocas protege más y por qué el ajuste importa

El tipo de cubrebocas influye en cuántas partículas logran pasar hacia las vías respiratorias. En el caso del quirúrgico desechable, la protección se ubica en un rango aproximado de 50 a 60% debido a que deja espacios laterales entre la piel y la mascarilla.

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Cubrebocas quirúrgico, referencia tomada del documento “Mascarillas o cubrebocas, lo que debe conocer” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). (Expansión|ChatGPT)

En el N95, la diferencia se encuentra en el diseño del ajuste al rostro, que reduce filtraciones por los costados y limita el ingreso de aire sin filtrar. “En términos simples, sellan mejor la entrada de los virus, por lo que son los más recomendados”, señaló el infectólogo al comparar ambos modelos.

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Cubrebocas N95, referencia tomada del documento “Mascarillas o cubrebocas, lo que debe conocer” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). (Expansión|ChatGPT)

Más allá del nombre del producto, la colocación correcta define buena parte de su eficacia. Un cubrebocas mal ajustado pierde capacidad de protección aunque el material sea de mayor filtración.

Sobre los modelos KN95, el riesgo no radica solo en el diseño, sino en la circulación de piezas sin certificación en el mercado informal. En esos casos, la filtración real puede ser inferior a la que se anuncia en el empaque.

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Cubrebocas KN95, referencia tomada del documento “Mascarillas o cubrebocas, lo que debe conocer” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). (Expansión|ChatGPT)

Errores comunes que reducen la protección

El desgaste del cubrebocas aparece cuando se manipula de forma constante. Ese hábito modifica la forma en que se ajusta al rostro y genera espacios por donde pueden entrar partículas.

“El error más común es estarlo quitando y poniendo constantemente, porque la tela se afloja y deja de sellar bien con la piel”, explicó el especialista al describir cómo ese hábito reduce la protección.

Otro problema se presenta cuando el cubrebocas se usa por más tiempo del recomendado. En el caso del quirúrgico, el cambio diario funciona como referencia. En el N95, el periodo de uso se puede extender, pero no más de 48 horas, ya que la filtración se reduce con el tiempo.

También se pierde efectividad cuando la mascarilla no cubre nariz y boca al mismo tiempo. “Si solo cubre la boca y deja la nariz descubierta, no sirve para prevenir contagios”, señaló el infectólogo al referirse a un error común en la calle.

Por qué también conviene usarlo aunque te sientas sano

El sarampión no sigue la misma lógica que otras infecciones respiratorias. Con el paso del tiempo, la protección de la vacuna puede disminuir, en especial en adolescentes y adultos jóvenes que fueron vacunados en la infancia.

Con esa pérdida gradual de inmunidad, la protección cobra relevancia en espacios con mucha gente, incluso para quienes no presentan síntomas. La exposición a gotas respiratorias en eventos concurridos o sitios cerrados eleva el riesgo si hay una persona infectada en el entorno.

“En el caso del sarampión, incluso las personas que se sienten sanas deben usar cubrebocas, porque no sabemos cuál es su nivel real de inmunidad”, explicó el especialista al explicar la lógica de prevención en brotes.

También advirtió que la protección adquirida en la infancia no siempre se mantiene en la adolescencia o juventud temprana. “La protección que da la vacuna puede disminuir con los años, por eso se recomienda una revacunación en la adolescencia; si no se hace ese refuerzo, la persona puede volverse susceptible al contagio aunque se sienta sana”, explicó.

Bajo ese criterio, el cubrebocas deja de asociarse únicamente a síntomas visibles y pasa a operar como una barrera preventiva cuando hay contacto con otras personas en contextos de riesgo.

Cómo detectar cubrebocas falsos y evitar imitaciones

En el mercado informal circulan cubrebocas que no cumplen con la filtración que prometen. De acuerdo con Holmex, empresa especializada en diseño de hologramas de seguridad, una de las consecuencias de adquirir mascarillas falsas es que su capacidad de filtración es menor a la anunciada.

Entre los indicadores para reconocer imitaciones se encuentran la ausencia de hologramas de seguridad, la falta de información sobre la empresa u origen de fabricación y empaques sin fecha de vencimiento, modelo o número de lote.

También aparecen errores en la terminología oficial, incumplimiento de Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y faltas de ortografía en los empaques. En el producto, se identifican respiradores sin marcas, menos de cuatro capas, materiales frágiles o elásticos que se rompen con facilidad.

Otra señal es la ausencia de los sellos GB2626-2006 o GB2626-2019 impresos en las mascarillas, elementos que ayudan a verificar el estándar que dicen cumplir.

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