Por qué también conviene usarlo aunque te sientas sano
El sarampión no sigue la misma lógica que otras infecciones respiratorias. Con el paso del tiempo, la protección de la vacuna puede disminuir, en especial en adolescentes y adultos jóvenes que fueron vacunados en la infancia.
Con esa pérdida gradual de inmunidad, la protección cobra relevancia en espacios con mucha gente, incluso para quienes no presentan síntomas. La exposición a gotas respiratorias en eventos concurridos o sitios cerrados eleva el riesgo si hay una persona infectada en el entorno.
“En el caso del sarampión, incluso las personas que se sienten sanas deben usar cubrebocas, porque no sabemos cuál es su nivel real de inmunidad”, explicó el especialista al explicar la lógica de prevención en brotes.
También advirtió que la protección adquirida en la infancia no siempre se mantiene en la adolescencia o juventud temprana. “La protección que da la vacuna puede disminuir con los años, por eso se recomienda una revacunación en la adolescencia; si no se hace ese refuerzo, la persona puede volverse susceptible al contagio aunque se sienta sana”, explicó.
Bajo ese criterio, el cubrebocas deja de asociarse únicamente a síntomas visibles y pasa a operar como una barrera preventiva cuando hay contacto con otras personas en contextos de riesgo.
Cómo detectar cubrebocas falsos y evitar imitaciones
En el mercado informal circulan cubrebocas que no cumplen con la filtración que prometen. De acuerdo con Holmex, empresa especializada en diseño de hologramas de seguridad, una de las consecuencias de adquirir mascarillas falsas es que su capacidad de filtración es menor a la anunciada.
Entre los indicadores para reconocer imitaciones se encuentran la ausencia de hologramas de seguridad, la falta de información sobre la empresa u origen de fabricación y empaques sin fecha de vencimiento, modelo o número de lote.
También aparecen errores en la terminología oficial, incumplimiento de Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y faltas de ortografía en los empaques. En el producto, se identifican respiradores sin marcas, menos de cuatro capas, materiales frágiles o elásticos que se rompen con facilidad.
Otra señal es la ausencia de los sellos GB2626-2006 o GB2626-2019 impresos en las mascarillas, elementos que ayudan a verificar el estándar que dicen cumplir.