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Alex Ferguson, el escocés que marcó una época en el Manchester United

El actual título del Manchester United representa la culminación del sueño del escocés de convertir al equipo en el mejor de Inglaterra
vie 20 mayo 2011 09:59 AM
alex
alex ferguson alex

La champagne en el paladar de Alex Ferguson tiene un sabor diferente al que siente cualquier otro miembro del Manchester United por la corona 19 de los Red Devils en el futbol inglés . Con el título que alcanzó, el entrenador cumplió una misión que se impuso hace un cuarto de siglo.

Los festejos en Manchester se quedan cortos para capturar la esencia de su más reciente éxito. La corona representa la culminación de un anhelo envuelto en capricho de convertir al United en el equipo más grande de Inglaterra… y ya lo son, cuando en sus vitrinas se cuenta una historia en trofeos que se bañó de oro desde que Fergie, como es conocido el entrenador escocés, tomó el mando, y que puede alcanzar un punto más sublime si vence al poderoso Barcelona en la próxima final de la Liga de Campeones de Europa.

El obsesivo Ferguson, quien aceptó su primer trabajo como entrenador por 40 libras a la semana con el modesto East Stirlingshire en 1974, tomó el banco del Manchester United en 1986, cuando el Liverpool era el equipo más grande de Inglaterra con 16 coronas ligueras y era una aplanadora que arrasaba con la década de los 80.

El United estaba en el olvido. Un profundo abismo separaba su séptima liga (1966-1967) en la que George Best, Bobby Charlton y Denis Law convirtieron al ManU en el mejor equipo del viejo continente con la corona local y la Copa de Europa —ahora la Champions— en el último destello de grandeza de los Red Devils antes del arribo del escocés.

Cuando el tiempo cruzó las líneas de Ferguson y el Manchester United, el técnico ya le había cambiado el rostro al St. Mirren y al Aberdeen en su país, alcanzando con éste último la Recopa batiendo al poderoso Bayen Munich alemán y en la final al Real Madrid español en 1983.

El United llevó a Ferguson a Old Trafford en noviembre de 1986 en una época en que el equipo deambulaba en la mediocridad. Desde el primer momento, el técnico postró su mirada en lo más alto como su misión con los Red Devils: destronar como el cuadro más importante de Inglaterra al Liverpool, que en ese momento ya tenía 16 campeonatos y le restaban dos más para cerrar un capítulo dorado en los 80 con siete títulos.

El intratable temperamento de Ferguson no permitía la menor relajación en su grupo, que en esa primera campaña cerró en la posición 11, pero tuvo un breve espacio de felicidad al viajar a Anfield y batir al Liverpool, derrota que a la postre evitó que los rojos se coronaran y le abrió al Everton la puerta del campeonato.

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En alguna ocasión en esos comienzos, Ferguson no cuidó la diplomacia en las palabras que salían de su boca, y que venían de lo más profundo de su ser, cuando habló de las metas que tenía en mente para el United, “esto no es sólo un trabajo para mí. Esto es una misión y estoy enteramente comprometido con esto. Vamos a alcanzar la cima y cuando eso ocurra la vida cambiará para el Liverpool.”

El objetivo que retumbó en las paredes de Old Trafford fue escalar una montaña y darle un vuelco a la historia. Un giro entero que hace 25 años parecía imposible. Manchester United debía superar al Liverpool en títulos de liga, una misión que bailaba en la cuerda de lo inalcanzable cuando el United tenía siete campeonatos y su rival 18 en los albores de los 90.

Después de lograr la reciente liga, y con los festejos en la ciudad, circula en Inglaterra un póster con un enorme número 19 en el que se recapitulan en imágenes los éxitos del United en el último cuarto de siglo . El diseño es acompañado por una frase de Ferguson que trascenderá la historia del futbol: “Mi más grande reto fue tirar al Liverpool de su pedestal… y puedes publicar eso”.

Ferguson transformó al United en un ciclón que ha ganado 12 títulos de la Premier y dos Ligas de Campeones desde que se erigió como el amo en Old Trafford. La mano dura del escocés y su gran visión en selección de jugadores han convertido al Manchester en uno de los cuadros más grandes del mundo, que ya tumbó al mítico Liverpool de su pedestal como había anhelado Fergie.

El título 19 y los manjares que la celebración trae consigo los disfrutan todos en Manchester, pero en el caso de Alex Ferguson, el deleite es mayor al observar desde lo más alto de la cima al futbol inglés rendido a sus pies, un deseo que tomó 25 años en convertirse en realidad.

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