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Islas Vírgenes, la selección amateur que busca el sueño mundialista

El equipo de las Islas Vírgenes de Estados Unidos busca de la clasificación al mundial de Brasil 2018
vie 07 octubre 2011 04:41 PM
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De cualquier lado que lo veas, Reid Klopp es un hombre de fe.

El capitán de 27 años de la selección nacional de las Islas Vírgenes de Estados Unidos se sienta en las gradas del estadio de la selección nacional de Haití con sus compañeros de equipo, agotado.

Su equipo de jugadores no profesionales, todos ciudadanos estadounidenses que viven en las islas del Caribe que conforman a las Islas Vírgenes de Estados Unidos, no están acostumbrados a las brutales sesiones de entrenamiento que exige el futbol internacional.

Después de todo, el equipo que fue reconocido por la FIFA, el órgano rector del futbol internacional, hace 13 años, tiene 26 partidos en su historia y perdió 20 de ellos.

Pero entonces, en julio pasado, la selección ganó dos extraños partidos en contra de los rivales locales, las Islas Vírgenes Británicas, para lograr llegar a la etapa de grupos de clasificación para la Copa del Mundo por primera vez en su historia. De repente, de jugar seis partidos en cinco años, ahora tienen que prepararse para seis partidos en tres meses, el primero en Puerto Príncipe en contra de Haití.

“Todos somos amateurs que vivimos entre las tres islas”, explica Klopp.

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“Todos tenemos pasaportes estadounidenses (…) algunos chicos están en la universidad en Estados Unidos y regresan para jugar con el equipo, otros trabajan en la construcción. Somos uno de los pocos equipos que quedan (en la etapa clasificatoria para el Mundial de futbol) que no tienen jugadores profesionales”.

Llegar tan lejos es un logro notable para un territorio —se considera un territorio no incorporado de Estados Unidos— que sólo tiene 100,000 habitantes. Klopp, quien nació y creció en Maryland, se mudó a las islas para trabajar con los Bautistas de Libre Albedrío, una organización cristiana que predica la palabra de Dios a los jóvenes rebeldes de la isla.

Él también juega para su equipo de futbol. Y fe es lo que el equipo necesitará mientras se embarca en la poco probable campaña de clasificación para la copa del mundo.

“Somos los menos favorecidos”, encoge los hombros Klopp .

Desde su inclusión a la FIFA en 1998 — el mismo congreso que marcó una enorme expansión de miembros y vieron a Palestina unirse también — el pequeño territorio de tres islas que se encuentra entre Puerto Rico y Montserrat se ubicó al fondo de la clasificación del futbol mundial. El año pasado fueron el equipo 200 de 203 de la FIFA.

Pero luego llegó el sorteo para la Copa del Mundo de 2014, que los lanzó a jugar en contra de sus vecinos las Islas Vírgenes Británicas, algo parecido a una rivalidad colonial.

“Tiene ese sentimiento de clásico local, están muy cerca. Ocupan las mismas aguas”, explica Klopp. Fue el primer enfrentamiento de la selección en la que anotó en los dos partidos”.

La victoria de ida y vuelta hizo que las Islas Vírgenes de Estados Unidos pasaran a la etapa de grupos en contra de Haití, que puede contar con jugadores profesionales de algunas de las mejores ligas de Europa; Antigua y Barbuda, el mejor equipo del Caribe, y Curazao, un territorio holandés cuyo equipo se compone en su mayor parte de futbolistas que juegan en Holanda.

“Esta es la primera vez que logramos pasar la etapa preliminar. Así que hicimos historia en ese partido en contra de las Islas Vírgenes Británicas”, dice Klopp.

“Este es un gran grupo. Haití es un equipo enorme. Antigua y Barbuda y Curazao tienen jugadores profesionales. No es fácil pasar por esto, pero lo tomamos un partido a la vez”.

Los problemas no sólo son los números y el profesionalismo. El futbol no es el juego más popular en la isla.

“No lo pondría como el número uno. Tim Duncan (de los Spurs de San Antonio) de la NBA es de (la isla de) St. Croix, así que el basquetbol es el deporte número uno en este momento. Después ves en los Juegos Olímpicos, la mayor parte de los atletas que enviamos compiten en atletismo”, explica Aaron Gray, periodista deportivo del diario Virgin Islands Daily News.

“Tal vez el futbol está en un lejano cuarto lugar. Me niego a llamarle selección nacional. Estados Unidos es nuestra selección nacional. Pero cuando hablas con los jugadores ellos dicen: 'No hay la más remota posibilidad de que podamos ser parte de la selección nacional de Estados Unidos. Es grandioso estar en el mismo campo que estos chicos'”.

“Es difícil juntarlos a todos en el mismo campo. En otras islas se suben al automóvil y conducen para ir a entrenar. Es más difícil encontrar un Cessna para volar durante media hora para entrenar”.

El debut de las Islas Vírgenes de Estados Unidos en la etapa de grupos de la clasificación para la Copa del Mundo fue muy difícil. Su autobús llegó al estadio Sylvio Cator en Puerto Príncipe cuando empezaron los disturbios. En el interior fueron abucheados sin misericordia por la multitud desesperada por una victoria en un país en donde se han visto muy pocas buenas noticias.

Perdieron 6-0. Es una extraña casualidad del futbol internacional cuando tomas en cuenta que el portero de Haití, Steward Ceus, nació y creció en Nueva York, la mayoría de los 22 jugadores de las dos selecciones son ciudadanos estadounidenses. Su próximo partido en contra de Antigua y Barbuda tampoco tuvo el mejor de los inicios.

“El partido con Haití fue como una sierra. Ellos sabían que entraban a ella”, dice Gray.

“Para el partido de Antigua un jugador tenía un compromiso con la Guardia Nacional, Reid tenía un tirón en la ingle. Ocho jugadores titulares no estaban ahí”.

El partido terminó 8-1. Técnicamente todavía pueden clasificar a la siguiente ronda pero casi necesitarían un milagro. El partido de vuelta, en casa el 7 de octubre, en contra de Haití lo tienen que ganar. Pero para Klopp y su equipo de amateurs, tan sólo vivir la experiencia del futbol internacional es algo invaluable.

“Ellos están en un terreno desconocido y eso es grandioso”, dice Gray.

“El deporte todavía no gusta aquí y eso es frustrante. No puedes preparar improvisadamente a un equipo internacional y tener la esperanza de ir a la Copa del Mundo”.

“Pero van en la dirección correcta”.

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