El banco que lidera Jane Fraser anunció el pasado 24 de mayo que, finalmente, la opción para salir de su negocio minorista en el país sería a través de una Oferta Pública Inicial (OPI), una alternativa que estuvo sobre la mesa desde un inicio, pero que en 2022 se antojaba lejana.
“Después de un cuidadoso análisis, concluimos que el camino óptimo para maximizar el valor de Banamex para nuestros accionistas y avanzar en nuestro objetivo estratégico de simplificar nuestra firma es movernos de nuestro camino dual a enfocarnos solamente en una OPI del negocio”, señaló Fraser en un comunicado.
Así concluía un juego que tuvo un interventor incómodo: el presidente Andrés Manuel López Obrador. Porque, cuando parecía que Larrea, quien ocupa la cuarta posición en el listado de ‘Los 100 empresarios más importantes de México’, había llegado a un acuerdo para pagar 7,100 millones de dólares por el 80% del negocio (el 20% restante saldría a bolsa), el gobierno publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación para ocupar un tramo de vías, en manos de Ferrosur, ferroviaria de Grupo México, bajo el argumento de que es necesario para el proyecto del Corredor Interoceánico, una de las obras clave de la administración. Larrea, que en la misma semana de la publicación del decreto había visitado dos veces Palacio Nacional, salía del juego.
El banco de México
Ahora, el proceso de venta será más largo, en vista de que el banco busca dar “el máximo valor a sus accionistas”. Citi tiene que dividir el negocio en dos: Citi México y Banamex, una vez separados, en la segunda mitad de 2024, Banamex saldrá en una OPI durante 2025.
Marcos Martínez, presidente del consejo de administración del Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV), opina que será una operación que se llevará a cabo en el mercado nacional. Por el tamaño del banco y su relevancia en el sistema financiero mexicano, sería histórica y, por ello, el directivo considera aún más relevante que se realice en el país. “Veo muy complicado que no lo hagan en México porque es una empresa mexicana, diseñada para inversionistas mexicanos”, detalla.
Martínez, que abunda en la historia de 130 años de la BMV como el vehículo para la salida al mercado bursátil de las empresas, señala que la OPI representa una oportunidad que emociona a los jugadores del mercado. El impacto de la salida de Banamex a la BMV tendría, además, un efecto positivo multiplicador en otras empresas que han considerado una OPI. “Si es algo tan visible y de un monto tan grande, hará que mucha gente voltee a ver este mercado que, para ellos, hoy es desconocido o no es de interés”, dice. “Financieros y no financieros, inversores y no inversores, el mismo gobierno tan interesado e involucrado. Sí, es una operación que tendrá la atención de todos”.
Desde que se informó sobre la venta de Banamex, se señaló que no sería en partes y que Citigroup sólo se quedaría con la banca empresarial, es decir, aquella que atiende a las grandes firmas. El resto, que incluye toda la red de cajeros automáticos, sucursales, créditos de nómina, personales, tarjetas, vivienda y pymes, estaba a la venta. También los negocios de seguros y Afore, la gran colección artística e histórica, los icónicos edificios que posee el banco y el Centro de Convenciones Citibanamex.
Baile de jugadores
Una vez que se dio a conocer la venta, los jugadores que levantaron la mano para la compra fueron Banorte, Santander, Inbursa, Banco Azteca, Grupo Mifel, el empresario Javier Garza y Grupo México, de Germán Larrea. Así, tras firmar una serie de estrictos acuerdos de confidencialidad, los interesados accedieron a un cuarto de datos que revelaba el estado financiero de Citibanamex.