De revisión a renegociación
Con Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos se hace más presente el temor de que la revisión del T-MEC en 2026 se convierta en una renegociación, una posibilidad que el republicano ha puesto en la mesa.
El mayor reto de México es la continuidad de este tratado con Estados Unidos y Canadá, porque gracias a este la economía del país se ha consolidado, explicó Verónica Ortiz, abogada y analista política.
“Falta la estrategia, no confiarnos, no pensar que porque Donald Trump renegoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y firmó el T-MEC vaya a hacer un apoyo incondicional, apostarle a eso o apostarle simplemente a la cercanía geográfica o a que nos hemos convertido en el principal socio comercial; digo, todo eso es cierto, pero ya sabemos cómo es Trump, él prefiere los acuerdos bilaterales”, comentó la también exdirectora del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).
Dijo que México tiene desventajas frente a la revisión: un panel en materia de energía y de maíz transgénico, además de una reforma judicial que ha ocasionado incertidumbre y la intención de desaparecer algunos órganos autónomos.
Una renegociación sería el peor escenario, ya que mete a México en un ciclo de incertidumbre, “frenaría todavía más las inversiones que de por sí no están llegando en la forma y en el momento en que deberían”, consideró Ortiz.
La realidad es que no va a ser una revisión, va a ser una “renegociación completita”, aseguró Jorge Schiavon, académico de la Ibero y experto de las relaciones entre México y Estados Unidos .
Esto se relaciona con la pugna entre EU y China, fundamentalmente en temas tecnológicos y comerciales, temas en que se requiere el apoyo y el acompañamiento de México y de Canadá para que el país asiático no utilice, por ejemplo, el territorio mexicano para hacer inversiones y desde aquí penetrar al mercado del país vecino.
“Dentro de esta renegociación, seguramente habrá crecientes niveles de restricción hacia la inversión extranjera directa proveniente de una economía que no sea de mercado, es decir, de China, para que tengan libre tránsito en sus bienes y su producción en América del Norte”, destacó Schiavon.
Aranceles = turbulencias para el peso
Algo que también se tiene previsto en la administración de Trump es que siga utilizando a los aranceles como moneda de cambio para lograr sus objetivos de frenar la migración y de seguridad, lo que representa amenazas para el peso mexicano frente al dólar.
Durante su campaña, el republicano amagó en varias ocasiones con el tema de aranceles, la última fue de 25% a México en principio, pero que pueden llegar hasta 75%.
“Muy probablemente la imposición de aranceles suba los precios del lado de Estados Unidos o peor, me parece para México, que al final nosotros vía una depreciación o una devaluación del peso, estemos absorbiendo esos aranceles para no trasladarlos al consumidor final”, apuntó Ortiz.
Los especialistas en mercados esperan que el peso tenga un respiro, mientras Trump toma la presidencia en enero de 2025, y que conforme tome el poder y haga o no sus amenazas realidad se verán variaciones en el tipo de cambio.
“Creemos que va a seguir esta volatilidad” en el tipo de cambio en la medida en la que el próximo presidente de Estados Unidos cumpla las amenazas de imponer aranceles a las importaciones mexicanas. No vemos esa volatilidad más allá de los 21 pesos por dólar”, anticipó Daniela Cervantes, CEO de Golden Capital.
Respecto a las amenazas de imposición de aranceles, en caso de que México no controle los temas de seguridad y de migración, iría en contra del espíritu del T-MEC, pero el país tendrá que encontrar las políticas que tomen represalias en contra de esos aranceles.
“Esto implicaría nuevamente la acción profesional del gobierno mexicano desde la parte diplomática, desde la parte también administrativa de la Secretaría de Economía y muy particularmente de la subsecretaría de Comercio Internacional que en la administración anterior fue prácticamente desbaratada de la noche a la mañana. Mi preocupación es gigante en el sentido de: ¿tenemos realmente las capacidades para enfrentar el reto que implica la administración de un presidente como Trump?”, indicó Schiavon.