Por el contrario, el incremento de la informalidad y de las condiciones críticas sugiere que buena parte del empleo generado es de baja calidad. La tasa de condiciones críticas de ocupación, que mide a quienes trabajan con ingresos insuficientes o jornadas inadecuadas, se ubicó en 39.6% de la población ocupada, un incremento frente al 38.4% registrado en el mismo mes de 2025 .
El Inegi define a las condiciones críticas de ocupación como el porcentaje de la población ocupada que trabaja menos de 35 horas semanales por razones de mercado, más los que trabajan más de 35 horas con ingresos inferiores al salario mínimo, y quienes laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.
En febrero, este indicador evidencia que casi 4 de cada 10 trabajadores enfrentan dichas situaciones laborales precarias; esto equivaldría a 24 millones de trabajadores, aproximadamente.
Incluso la subocupación, un indicador que apunta a las personas que necesitan trabajar más horas para alcanzar su ingreso, aumentó ligeramente a 6.7%, lo que refuerza el diagnóstico de un mercado laboral con debilidad estructural.
En paralelo, la informalidad laboral volvió a crecer. En marzo, alcanzó 54.8% de la población ocupada, por arriba del 54.3% del año previo, lo que implica que 33 millones de personas trabajan sin acceso pleno a seguridad social o en esquemas vulnerables .
Además, la ocupación en el sector informal, como los micronegocios no registrados, representó 29.4% del total, también con un ligero aumento anual. Esto confirma que una parte relevante del empleo generado sigue concentrándose en actividades de baja productividad, uno de los factores que explican el bajo crecimiento económico de México.