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Prohibición de comida chatarra en escuelas estanca recaudación del IEPS; crece solo 1.1% de enero a abril

Pese a que la restricción desincentiva el consumo de “comida chatarra”, hay pendientes como el incremento del IEPS de 8% a 20%, y la trazabilidad a su recaudación.
ieps comida chatarra
Considerada como “comida chatarra”, los alimentos no básicos con alta densidad calórica, también cuentan con medidas para desincentivas su consumo, como el etiquetado frontal en empaques, este aplica desde el año 2020. Y el gravamen con el IEPS de 8% sobre el precio al consumidor final, antes del IVA, aplica desde 2014. (Foto: iStock.)

La prohibición de comida chatarra en escuelas estancó la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se incluye en su precio final.

De enero a abril de este año, este gravamen a productos como frituras y pastelitos apenas creció 1.1% anual, después de un ritmo promedio de 14% en los cuatro años previos a su prohibición, la cual fue a finales de marzo de 2025. En enero-abril de ese mismo año la recaudación de IEPS a estos alimentos no básicos de alta densidad calórica creció 2.2%, reflejo de un menor consumo, refieren cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

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A la fecha, hay un consumo más moderado a raíz de la prohibición en escuelas y, por ende, un menor crecimiento en la recaudación del IEPS en el último año, reconoció Iván Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal en Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

“En el caso de los impuestos saludables (aplicados a bebidas saborizadas, tabaco, alcohol) es importante considerar que son un instrumento más dentro de las diferentes políticas públicas que existen en materia de salud. Por ejemplo; prohibir el consumo de alimentos ultraprocesados en las escuelas. Al respecto, debe hacerse un análisis a ese conjunto de medidas, y al final del día, lo que por lo menos desde Fundar nos gustaría que ocurriera, es que eventualmente el consumo disminuya tanto, y con ello, la recaudación, porque el fin último de los impuestos saludables es desincentivar el consumo”, explicó .Benumea.

Considerada como “comida chatarra”, esta también cuenta con medidas como el etiquetado frontal en empaques, el cual aplica desde el año 2020. Y el gravamen con el IEPS de 8% sobre el precio al consumidor final, antes del IVA, aplica desde 2014.

Actualizar el IEPS a comida chatarra de 8% a 20%

No obstante, es necesario que se actualice el IEPS, pues en México cerca de la mitad de la población menor de 20 años consume cotidianamente botanas, dulces y postres, mientras que más del 40% de la población consume cereales dulces. El consumo de alimentos no recomendados, como carnes procesadas, alimentos con alto contenido de sodio y bebidas azucaradas, se asocia con un incremento en la mortalidad y con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, refiere el estudio 'Impuestos Saludables, más recursos para la salud pública' de El Poder del Consumidor y Fundar.

“Este IEPS debe actualizarse, lo que hemos propuesto es que sea una tasa de 20% para que también se ajuste a los estándares internacionales. También, en parte, los objetivos de estos incrementos (a los impuestos) es que las empresas reformulen sus productos, que busquen hacer otro tipo de productos y, digamos, también se complementa mucho esta política con, por ejemplo, la implementación de los sellos en los productos”, comentó el especialista de Fundar.

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A nivel mundial, la implementación de impuestos a productos ultraprocesados ha aumentado significativamente. En 2017 se aplicaba en seis países, y en 2022 aplicaba en 29 naciones. Uno de los últimos casos en América Latina fue Colombia, país en el que en 2023, la tasa ascendió a 10%, en 2024 a 15% y a partir de 2025 la tasa es de 20%, refiere el análisis.

No hay trazabilidad para los impuestos saludables

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la evidencia sugiere que los impuestos a productos ultraprocesados pueden reducir la compra y su consumo, incrementar la recaudación tributaria, incentivar su reformulación en beneficio de la salud pública e incrementar la percepción sobre el significado de una alimentación saludable.

Benumea destacó que no existen mecanismos de trazabilidad con el objetivo de garantizar que los impuestos saludables, cobrados a productos como refrescos, tabaco, alcohol y comida chatarra, se destinen a políticas en materia de salud.

“Nos parece que eso sigue siendo un gran pendiente porque en la medida en que sea posible verificar que lo que se recauda por estos impuestos se va a nuestro sistema de salud, estos impuestos tendrían mayor aceptación por parte de la ciudadanía”, culminó el especialista de Fundar.

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