El índice de precios al consumidor (IPC) fue de 3.5% en medición interanual, frente a 4.2% registrado en mayo, indicó el Departamento del Trabajo.
Este retroceso se debe en gran medida a la caída del precio de la gasolina (-9.7% en un mes), que había seguido a la distensión diplomática entre Estados Unidos e Irán.
Analistas anticipaban un aumento del 3.8%, de acuerdo con economistas encuestados por Dow Jones Newswires y The Wall Street Journal.
La cifra marca un retroceso desde un máximo de tres años, ya que la caída de los costos de la energía más que compensó los aumentos en vivienda y alimentos.
Teherán respondió a los ataques de Estados Unidos e Israel con un bloqueo del Estrecho de Ormuz, un paso clave para el tránsito de hidrocarburos, lo que disparó los precios globales de la energía.
Con las renovadas hostilidades en el Golfo de esta semana, las cotizaciones mundiales del petróleo volvieron a subir, lo que augura una próxima alza de los precios en las gasolineras.
Detener el "rebrote de la inflación"
La guerra, impopular en Estados Unidos, ha puesto bajo presión al poder ejecutivo estadounidense a pocos meses de las elecciones de medio término en el Congreso.
Ahora los ojos estarán puestos sobre el presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Kevin Warsh, quien declara este martes ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes.
Se espera que los legisladores estadounidenses lo sometan a un intenso interrogatorio sobre los avances en la meta de disminuir la inflación en la economía más grande del mundo, entre otros temas.
Si bien el banco central tiene un objetivo de inflación a largo plazo del 2.0%, los aumentos de costos han sido superiores a ese nivel durante aproximadamente cinco años.