La intermitencia no afecta a todos por igual
El estudio muestra que los trabajadores con menores ingresos son quienes pasan más tiempo fuera de la formalidad. Una tercera parte de quienes se ubican por debajo del quinto decil salarial cotizó durante menos de la mitad de su trayectoria laboral, mientras que dos terceras partes de los trabajadores con mayores ingresos permanecieron en la formalidad durante más de 80% de su vida laboral.
Para Hernández Licona, este fenómeno ayuda a explicar uno de los mayores problemas estructurales del país, la baja movilidad social. "Hay gente que entra en la formalidad y sale constantemente, pero también hay millones que nunca logran entrar. Para ese grupo, tener acceso a una vivienda del Infonavit es prácticamente imposible", señala.
El CEEY ha documentado desde hace años que siete de cada diez mexicanos que nacen en hogares pobres permanecen en esa condición cuando llegan a la edad adulta. Una de las razones es precisamente que nunca consiguen un empleo formal o, cuando lo obtienen, no logran conservarlo durante el tiempo suficiente para aprovechar prestaciones como el ahorro para vivienda.
El problema aparece incluso cuando las nuevas generaciones logran estudiar más que sus padres. La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 muestra que la mayoría de los mexicanos considera haber superado a su familia de origen en educación y nivel socioeconómico. Sin embargo, únicamente 37.3% cree haber alcanzado un patrimonio superior al de sus padres, el porcentaje más bajo entre los tres indicadores de movilidad social.
Para Hernández Licona, resolver el problema exige actuar desde mucho antes de que una persona solicite un crédito hipotecario. Por un lado, afirma, México no ha logrado romper las desventajas con las que nacen millones de personas en pobreza, quienes enfrentan escuelas de menor calidad, peores servicios de salud y menos oportunidades para acceder a un empleo formal.
Por otro, la economía tampoco genera suficientes puestos de trabajo de calidad para absorber a quienes cada año se incorporan al mercado laboral. De hecho, entre 1998 y 2025 se incorporaron, en promedio, 1.7 millones de nuevos trabajadores al año, pero el mercado formal solo creció en alrededor de 470,000 empleos anuales.
Además, la empresa en la que se consigue empleo puede definir buena parte de la trayectoria laboral. Las compañías grandes, maduras y ubicadas en mercados urbanos tienden a pagar mejores salarios y a retener más tiempo a sus trabajadores; las unidades pequeñas muestran mayor fragilidad y rotación. Adicionalmente, 87.6% del empleo formal está dentro de alguna de las 92 metrópolis y la mitad se concentra en solo ocho ciudades.
Por ello, el especialista del CEEY explica que una política pública que busque resolver esta problemática debe tomar en cuenta que existen diferencias de oportunidades regionales. Pues no son las mismas para un infante nacido en Chiapas, indígena y que cursa la educación básica en una escuela rural llena de carencias, que las de un infante nacido en la Ciudad de México, con escuelas públicas de mayor calidad y un mercado laboral más competitivo y con mayor formalidad.