El economista argumentó que algunos motores que apoyaron la expansión del ingreso durante los últimos años tienen menos margen para seguir desempeñando el mismo papel. Entre ellos mencionó los incrementos al salario mínimo y las transferencias públicas, particularmente ante las restricciones que impone una baja recaudación.
De ahí que el desafío, sostuvo, sea generar condiciones para que la inversión amplíe la capacidad productiva del país. El gobierno puede recaudar y decidir el destino de los recursos públicos, planteó, pero no puede determinar cuándo, dónde y cuánto invertirá el sector privado.
El déficit obliga a replantear el espacio fiscal
El debate sobre cómo acelerar el crecimiento aterrizó directamente en las cuentas públicas con la intervención de Héctor Villarreal, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey. El especialista advirtió que el esquema fiscal mexicano necesita un replanteamiento ante un déficit que ya presenta características estructurales, mayores presiones sobre el gasto público y un margen cada vez más estrecho para solucionar los desequilibrios mediante recortes o subejercicios.
Entre las propuestas discutidas están revisar el gasto en pensiones, ampliar las fuentes de ingresos públicos, mejorar la calidad del gasto y fortalecer la responsabilidad recaudatoria de los gobiernos estatales.
Los especialistas también plantearon que la participación privada en infraestructura debe utilizarse con criterios de viabilidad y no como una forma automática de sustituir la falta de espacio presupuestario del gobierno.
Las propuestas llegan cuando Hacienda todavía busca avanzar en la reducción del déficit fiscal, una situación que ya hizo reaccionar a las calificadoras crediticias. Esa tensión será una de las claves del Paquete Económico 2027, encontrar recursos para inversión, infraestructura y servicios públicos mientras el gobierno mantiene el compromiso de contener el endeudamiento.
Innovación con horizonte de largo plazo
La agenda de crecimiento también coloca a la innovación como una de las condiciones para elevar la productividad. Dutrénit planteó la necesidad de incrementar tanto el financiamiento público como el privado destinado a investigación, desarrollo e innovación, además de generar incentivos para que las empresas eleven su participación.
De acuerdo con lo expuesto en la conferencia, el gasto privado en este rubro alcanza, en el mejor de los casos, alrededor de 0.25% del PIB, una proporción insuficiente para convertir el desarrollo tecnológico en uno de los motores de crecimiento del país.
Entre las propuestas se encuentra establecer incentivos fiscales ligados a la inversión realizada, crear un fondo para inteligencia artificial aplicada acompañado de un consejo consultivo y construir una estrategia que trascienda los ciclos políticos de corto plazo.
La apuesta, señalaron los especialistas, debe pasar de planes de tres años a horizontes de varias décadas, de forma que México pueda desarrollar capacidades tecnológicas propias y vincularlas con su política industrial.
Bienestar también puede elevar la productividad
Fausto Hernández abordó el crecimiento desde el capital humano y el bienestar.
El académico sostuvo que el gasto social no debe analizarse únicamente desde su dimensión redistributiva, sino también por sus efectos sobre la productividad. Una mayor inversión en salud, por ejemplo, puede mejorar las condiciones de los trabajadores y sus familias y traducirse en una mayor capacidad productiva.
El planteamiento busca conectar dos objetivos que con frecuencia se discuten por separado: elevar el crecimiento económico y mantener los avances sociales.
El objetivo del grupo, explicaron los organizadores, es precisamente combinar una mayor distribución del ingreso con una economía que crezca a una tasa más elevada, de manera sostenible, incluyente y con mayor equilibrio entre regiones.