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Esta es la otra vía de las nuevas petroleras para crecer ante el veto de AMLO

Las firmas del sector pueden esquivar en parte el freno de las licitaciones a empresas privadas gracias a otros modelos de negocio que permite la reforma energética.

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que congelará las licitaciones petroleras por al menos tres años , y que si quieren más rondas, deberán primero demostrar que producen petróleo y gas con los campos que ya se adjudicaron.

Pese a ello, las compañías tienen otras vías con las que crecer en el país y no quedarse estancadas en este periodo.

Una de las opciones es el llamado mercado secundario petrolero, que la legislación mexicana permite para que las firmas que hayan ganado bloques durante las rondas puedan buscar socios o compradores para sus participaciones. “Es el ciclo norma de la industria petrolera: hay empresas que se especializan en llegar a terreno virgen para realizar trabajos con mucho riesgo, (...) y otras que prefieren comprar y entrar cuando ya hay más certeza de los hidrocarburos que se han encontrado”, explica Alfredo Álvarez, socio líder de la práctica de Energía de la consultora EY en México.

Por ejemplo, la alemana DEA Erdoel acaba de anunciar un acuerdo para adquirir a la mexicana Sierra Oil and Gas, la firma que —en consorcio con Talos Energy y Premier Oil— se adjudicó los primeros bloques otorgados a compañías privadas en la histórica Ronda 1.1.

Lee: Alemana DEA firma acuerdo para adquirir a la petrolera mexicana Sierra Oil & Gas

DEA Erdoel, que también ganó el derecho para asociarse con Pemex en el campo Ogarrio en la segunda ronda de alianzas con la petrolera estatal, ahora tendrá acceso a los seis campos en los que Sierra Oil participa, incluido Zama, el mayor descubrimiento hasta la fecha hecho por petroleras independientes, y en el que la nueva administración ha puesto sus ojos.

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La empresa espera que la transacción se apruebe en el primer semestre del siguiente año, dijeron fuentes del sector a Expansión. Los portavoces de la firma en México declinaron hacer comentarios.

Tiempo de compras

Aunque parece que la firma alemana descubrió el hilo negro para crecer en México en un periodo en el que no habrá licitaciones, en realidad ya existen antecedentes de este tipo de transacciones, conocidas en el sector como farm in.

“Cada vez lo vamos a ver más en México. Un ejemplo es el acuerdo con ENI y Lukoil”, dice Álvarez. El experto se refiere al acuerdo entre la petrolera italiana y la rusa, anunciado el mes pasado, para compartir sus intereses en tres bloques ganados a partir de las rondas petroleras.

La estadounidense Talos Energy, socia de Sierra Oil en Zama, también firmó un acuerdo similar con la petrolera anglo-argentina Pan American para compartir sus intereses en dos campos.

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En los casos de estas cuatro petroleras, los acuerdos establecen que las compañías ceden al otro parte de sus participaciones en sus bloques. A menudo, estas alianzas se hacen en campos que están próximos geográficamente, para aprovechar los trabajos de cada empresa en su área. “El objetivo del acuerdo, teniendo en cuenta la proximidad de los bloques, es para diversificar el riesgo exploratorio, acceder a más oportunidades e incrementar las sinergias operacionales”, explicó la italiana ENI en un comunicado publicado el 6 de noviembre.

La oportunidad también se abre para petroleras que no han ganado bloques durante las rondas, como el caso de Vista Oil & Gas, la primera firma del sector en emitir acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, y que llegó a un acuerdo para participar en los proyectos de la regiomontana Jaguar Exploración y Producción.

Además de estas alianzas, existe otra opción para ingresar incluso a campos que ni siquiera han sido licitados, como lo que hizo la canadiense Renassaince Oil, que se asoció con la rusa Lukoil para tomar el rol de operador en el campo terrestre de Amatitlán, Veracruz, que está en manos de Pemex.

“Hemos hecho mucha valuación de la geología ahí, y creemos que sí debe categorizarse como una súper cuenca”, dijo Craig Steink, director general de Renaissance.

Lukoil entró a este bloque a partir de los antiguos contratos incentivados que nacieron en 2008, según los cuales las firmas privadas podían operar los campos, pero Pemex seguía siendo la dueña del bloque, y les pagaba por su trabajo.

La canadiense ahora espera que las autoridades del sector autoricen la migración de este campo hacia un contrato de licencia, para aumentar su participación en él y conseguir una mejor situación fiscal y más ingresos por cada barril que extraiga.

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Pemex aún tiene una amplia cartera de contratos incentivados que no ha logrado migrar a empresas privadas.

Por tanto, a pesar de que las nuevas petroleras no tendrán licitaciones durante al menos tres años, aún les quedan algunos espacios para crecer en México en el corto plazo.

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