Otros estados, como Guanajuato, Baja California, Aguascalientes, Campeche y Querétaro, también aprobaron un impuesto de 4.5%, con el fin de desincentivar el consumo de alcohol.
“Ha habido una tendencia originada por la circunstancia de necesidad de dinero para presupuestos estatales, que han recurrido al impuesto de bebidas alcohólicas. Estos impuestos obviamente no ayudan, porque desde nuestro ángulo un tema que beneficia a la recaudación pero provoca efectos colaterales, como la informalidad”, comenta Rascón.
Durante 2020, la administración de Claudia Sheinbaum prevé recaudar 60,151 millones de pesos en impuestos. De ese total, se estiman 100 millones por parte de las bebidas alcohólicas.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Tabaco y Alcohol, cuatro de cada diez menores de edad (39.8%) han consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, y el 8.3% consumió más de cinco por ocasión en el último mes. Además, los datos señalan que este consumo no es igual entre hombres y mujeres, ya que entre 2011 y 2016 el consumo excesivo de alcohol aumentó 250% en ellas.
Según la Organización Mundial de la Salud, los costos sociales por el consumo de alcohol llegan a ser equivalents al 2% del PIB en países latinoamericanos. Estos costos contemplan atenciones médica vinculadas al consumo de alcohol e indirectos como la pérdida de productividad y capital humano, así como violencia.