Hacia el exterior, la merma en los 10 mayores mercados internacionales para el país asiático ha sido devastador, reduciendo la capacidad entre China y Japón –el de mayor tráfico hacia el exterior– en más de 74%, mientras que en el caso de Corea del Sur, su segundo mercado de mayor afluencia, la reducción ha sido superior a 70%, y las operaciones con Taiwan se han contraído en más de 90%.
En el caso de México, se viene de una conectividad aérea lastimada con China, que decreció 10.4% en número de pasajeros en 2019 –la mayor desde 2009–, y redujo sus vuelos en más de 18% durante el mismo año, un dinamismo que podría empeorar tomando en cuenta el cese de operaciones de Aeroméxico hacia Shanghái desde 2019, así como la salida de China Southern Airlines a partir de marzo y la suspensión temporal de vuelos de Hainan Airlines, entre febrero y mayo.
Al respecto, John Grant, analista senior de la consultora OAG, considera que la industria aérea podría acumular una demanda de pasajeros que detonará una vez que la epidemia pase, la cual buscará viajar rápidamente y explorar nuevos mercados. Y es algo que México podría aprovechar.