En esas condiciones, el pedido de una reestructuración a través de la ley de quiebras no fue una sorpresa. Lo que fue una sorpresa fue la ausencia de un actor clave: el gobierno colombiano.
Su ausencia contrasta con la de países como Francia, Alemania y Estados Unidos, que prioriza la protección de la industria aeronáutica desde el comienzo de la crisis. En Avianca se encuentran en juego 20,000 empleos, la mayoría en Colombia.
Pero este enfoque poco intervencionista no es una excepción en la región, que tiene en su mayor parte ignorado los reclamos de la industria por un rescate financiero.
En público, LATAM Airlines Group, Gol Linhas Aereas Inteligentes, Aeroméxico y Avianca, entre otros, dicen que están negociando activamente apoyos con los gobiernos. Pero detrás de escena hay una preocupación creciente sobre cuándo esa ayuda podrá materializarse y si no llegará demasiado tarde.
"No está llegando lo suficientemente rápido", dijo una fuente en una aerolínea que requería anonimato para no afectar las restricciones de empresa.
Los mismos números de Avianca no pintan un escenario alentador para una aerolínea que hasta hace poco mostraba suficiente promesa como para atraer a United Airlines, firma interesada en formar una estrecha alianza. Al comienzo del año, la compañía colombiana valía 470 millones de dólares. Ahora vale 17 millones, dos centavos de dólar por acción.