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EU intenta nuevamente frenar los autos hechos en México con un incentivo fiscal

El gobierno de Biden propone dar hasta 12,500 dólares a quienes compren autos eléctricos fabricados en EU. De aprobarse, esta iniciativa podría afectar las ventas de eléctricos hechos en México.
lun 22 noviembre 2021 02:19 PM
Joe Biden y GM
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, habla en la planta de ensamblaje de vehículos eléctricos ZERO de General Motors. Biden estaba en la ciudad para promocionar los beneficios del proyecto de ley de infraestructura que firmó hace dos días que asigna 1,000 mdd para, entre otras cosas, incrementar el incentivo fiscal para los vehículos eléctricos de manufactura local.

Estados Unidos nuevamente está intentando frenar los autos importados, incluidos los de manufactura mexicana. El gobierno del demócrata Joe Biden envió al Congreso una iniciativa para ofrecer, a partir de 2026, un incentivo adicional de hasta 12,500 dólares (alrededor de 262,000 pesos) a quienes compren autos eléctricos fabricados en plantas del país, que operen bajo un contrato colectivo negociado con sindicatos. De aprobarse, esta iniciativa podría afectar las ventas de modelos eléctricos hechos en México y desincentivar futuras inversiones.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos intenta favorecer a los vehículos de manufactura local a costa de limitar las importaciones. En 2017, Donald Trump propuso imponer un arancel de 35% a los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos. “Si quieres construir coches en el mundo, te deseo todo lo mejor. Puedes fabricar autos para Estados Unidos, pero por cada auto que llega a Estados Unidos, pagarás un impuesto del 35%”, dijo Trump a inicios de su mandato.

Pero a diferencia de la estrategia del republicano, que buscó impulsar el ‘Made in America’ mediante la imposición de aranceles, la nueva administración demócrata ve en los incentivos fiscales una nueva forma de favorecer su manufactura local.

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El plan de gastos propuesto por Biden aumenta los créditos para los eléctricos hasta 12,500 dólares por vehículo. De aquí hasta 2026, el crédito base es de 7,500 dólares, a los que se sumarían 4,500 dólares si se trata de autos fabricados en plantas estadounidenses sindicalizadas y 500 dólares más a aquellos con baterías fabricadas también en Estados Unidos. A partir de 2027, los vehículos tendrían que fabricarse en Estados Unidos para calificar para cualquier crédito.

De los 51 vehículos eléctricos e híbridos enchufables disponibles hoy en el mercado estadounidense, solo el Chevrolet Bolt y el Bolt EUV serían los calificados para el crédito total de 12,500 dólares. Otros populares modelos, como el Mustang Mach-E de Ford, no sería elegible para el crédito fiscal total porque está construido en México.

Biden ve en la rápida adopción de los autos a baterías no solo un camino para combatir el cambio climático, sino una forma de estimular la economía. Entre sus compromisos de campaña, estaba el de crear un millón de nuevos puestos de trabajo en la industria automotriz y los eléctricos están en el centro de la estrategia.

Aunque los estadounidenses han tardado en adoptar la compra de vehículos eléctricos -en el primer semestre de 2021 sólo 2.5% de los autos vendidos en ese país funcionaban con baterías, según datos de Cox Automotive-, las proyecciones de J.D. Power muestran que hacia 2040 representarán la mitad de las ventas totales de autos nuevos en ese país.

Los fabricantes de vehículos están empezando a anunciar millonarias inversiones para reconfigurar las plantas que tienen alrededor del mundo para fabricar modelos a baterías. También en México. General Motors anunció en abril una inversión de más de 1,000 millones de dólares en la fábrica de Ramos Arizpe, Coahuila, para empezar a producir eléctricos a partir de 2023; mientras que Ford invirtió entre 2019 y 2020 unos 420 mdd en la planta de Cuautitlán, Estado de México, para fabricar su primer modelo eléctrico a nivel global, el Mach-E.

Pero la venta de estos modelos de baterías de manufactura mexicana podría verse desfavorecida cuando el consumidor estadounidense vea que no son elegibles para el subsidio fiscal que sí tendrían otros modelos de manufactura local.

México ha recibido en lo que va de año 2,821 mdd del sector automotriz, equivalentes al 15% de la Inversión Extranjera Directa captada, según señaló a finales de octubre Tatiana Clouthier, titular de la Secretaría de Economía, durante un foro automotriz. Y, a finales de septiembre, expresó en una carta enviada a la Cámara de Representantes de Estados Unidos su "fuerte preocupación" por las disposiciones, y agregó que es "contraria a las reglas de valor de contenido regional acordadas" en el T-MEC.

Carta enviada por Tatiana Clouthier, Secretaria de Economía, a la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

La semana pasada, la viceprimera ministra canadiense, Chrystia Freeland, calificó al incentivo fiscal a vehículos eléctricos como “una clara violación” del acuerdo comercial actualizado entre los tres países.

Aunque el gobierno mexicano ha calificado al sector automotriz “como un pilar clave para la recuperación económica”, la industria ya empieza a cuestionarse si México es el mejor destino para sus inversiones.

A la propuesta de incentivos fiscales de Biden hay que sumar los cambios en materia energética que impulsa el gobierno y que está generando incertidumbre entre las empresas que tienen metas de utilización de energías renovables y reducción de emisiones.

La semana pasada, Francisco Garza, CEO de General Motors en México, dijo que el país no va a ser un destino de inversión en el corto y mediano plazo si las condiciones no están en la mesa. "Como nuestras inversiones tardan entre cinco y siete años, estamos evaluando que si las condiciones no están, pues ese dólar que se iba a invertir en México se va a Estados Unidos, a Canadá, a Brasil, a China, a Europa", aseguró durante su participación en la convención anual del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Entre los partidarios del incentivo fiscal promovido por Biden están grupos ambientalistas y sindicatos locales, quienes dicen que la medida estimularía la adopción generalizada de vehículos eléctricos, al mismo tiempo que impulsaría los empleos domésticos y los salarios más altos. Del otro lado, están los fabricantes de automóviles extranjeros, que han criticado duramente la decisión de dar una gran ventaja a los vehículos fabricados por sindicatos. Ninguno de los fabricantes de automóviles europeos o asiáticos que tiene plantas en Estados Unidos tiene personal sindicalizado.

La medida, que ya fue aprobada el viernes pasado por la Cámara de Representantes, ahora pasará al Senado, donde podría ser votada en diciembre.

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