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La falta de permisos y reglas frena el potencial de la industria del cannabis

México podría ser el paraíso de este mercado, que va en auge. Sin embargo, falta una reglamentación para su siembra, cosecha e incluso para el desarrollo de productos derivados, como textiles.
mié 20 abril 2022 11:27 AM
(Fotografía temática sobre la investigación de el uso industrial del cannabis)
Se espera que las reglas para los permisos para cultivar cannabis para uso industrial lleguen con la aprobación de la ley.

Para Eda Martínez, presidenta del Consejo Mexicano de Cannabis y Cáñamo, la aprobación de la Ley Federal para la Regulación del Cannabis se ha convertido en una carrera de resistencia más que de velocidad. El Senado de la República ha puesto en pausa la aprobación de una ley que, además de legalizar el uso lúdico de la planta, podría fortalecer el camino para una industria que en México comienza a tomar impulso.

En México el uso medicinal del cannabis es legal desde 2019, y desde el 12 de enero de 2021 cuenta con una regulación. Sin embargo, aún hay un camino largo por avanzar, pues el desarrollo industrial de la planta, además de su cadena productiva, son temas que no han sido considerados y de los que dependerá el futuro del sector.

Por ahora, en México aún no está claro lo que ocurrirá con los permisos de siembra y cosecha para la cannabis, y por tanto, los productores agrícolas están quedando fuera de la cadena de suministro para la industria farmacéutica nacional. A ello se suma la falta de reglas para los usos industriales de la planta o la investigación agronómica alrededor de ella, cuya discusión ha sido pospuesta en diversas ocasiones por el legislativo.

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Martínez explica que lo que conocen del anteproyecto, que califica como histórico, se ha orientado a regular el uso lúdico de la planta (sin intención de vender), con lo que se invisibiliza el uso industrial cannabis, que puede abarcar la fabricación de textiles, material de construcción, biocombustibles, suplementos alimenticios o cosméticos, entre otros.

Si bien en el anteproyecto se consideran los permisos para cultivar cannabis para uso lúdico, también es necesario que se ponga el ojo en el resto de la cadena productiva, ya que esto puede hacer la diferencia para que México se convierta en un lider de este incipiente sector a nivel mundial.

“Los cultivadores mexicanos deberían ser considerados para las licencias de cultivo psicoactivo, que incluye la preparación, siembra y cosecha, hasta los de grado farmacéutico, que ellos tendrían ya que tener licencias activas. Estamos muy tarde en todo y ante la omisión legislativa lo que está sucediendo es que los cultivadores de todas formas lo hacen porque se está normalizando, pero no han podido traspasar a la legalidad”, opina Martínez.

Por ahora, el 13 de abril la Asociación Indígena Productora de Cannabis de Oaxaca (AIPCO) entregó 26 autorizaciones sanitarias a personas indígenas, pueblos y comunidades originarias para el cultivo, cosecha de la planta de la marihuana y sus derivados medicinales. Estos permisos fueron otorgados por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

En México, el valor de mercado del cannabis medicinal puede superar los 1,300 millones de dólares para 2028, mientras que el cannabis recreativo puede sumar 655 millones de dólares ese año, según cálculos de la consultora Statista.

¿En dónde está parado México?

En marzo de 2015, la Corte otorgó un amparo para que las autoridades sanitarias permitieran importar a los padres de una niña que padece una forma grave de epilepsia un medicamento hecho a base de cannabis como tratamiento para su hija. Desde entonces, en México hay avances en el uso del cannabis medicinal, pero aún falta camino por recorrer.

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Si bien existe una reglamentación desde el año pasado y ya existen algunos productos en el mercado, no se ha dado el paso al crecimiento de medicamentos de cannabis en el mercado, y para Eda Martínez esto responde a que, además de la Secretaría de Salud, estos procesos también consideran a otras instituciones como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Economía porque no ha determinado los aranceles.

El cuello de botella está en que no hay lineamientos para las recaudaciones impositivas, para las reglas que permitan obtener las licencias de siembra y cosecha o para contar con materia prima nacional. Incluso faltan reglas para el establecimiento de las fracciones arancelarias que permitan a las farmacéuticas exportar la materia prima, lo que ha llevado a que algunos jugadores del sector operen a través de amparos.

“Hay muchos productos en la red que no tienen registro y el consumidor no sabe si son o no seguros, y que crean una tendencia; aunque al final del día no son productos legales, es por la omisión legislativa, y luego, la omisión de terminar la tarea en todos los otros órganos de gobierno provoca que se tenga un Ferrari sin volante, sin llaves, carretera y gasolina, y entonces no se puede correr”, considera.

Lorena Beltrán, directora ejecutiva de CannabiSalud refiere que los logros que el sector en materia de leyes y regulaciones se ha anotado en este tiempo se deben a los amparos. En tanto, ya hay algunas áreas en el uso médico industrial y lúdico que se van abriendo a través de amparos a fin de poder realizar operaciones de negocios.

“La industria existe, crece día a día y no se va a ir a ningún lado, y si bien no está totalmente regulada, la tenemos y está generando empleos y un impacto económico, que tuvo un crecimiento con la pandemia a través de pequeños empresarios. La industria no va a detenerse y es desafortunado que las autoridades tomen la responsabilidad de regular”, comenta.

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