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El pago de deudas presionará a Pemex en los siguientes meses

La estatal tiene obligaciones de deuda de corto plazo por más de 21,000 millones de dólares y deberá cubrirlas en medio de un entorno de altas tasas y con una nueva baja en su nota crediticia.
lun 15 agosto 2022 05:00 AM
Pemex
Una de las principales metas de la administración ha sido la reducción de sus pasivos que han colocado a Pemex como la petrolera más endeudada a nivel mundial.

La estatal Pemex se ha beneficiado de los altos precios del petróleo: ha aumentado sus ingresos, ha visto utilidades y ello la ha desmarcado en cierta medida de su dependencia a los apoyos gubernamentales. Pero la buena racha podría no ser suficiente para cumplir con todas sus metas y podría enfrentarse a dificultades para financiar su pesada deuda en medio de un complejo entorno económico y una subida de tasas que parece no tener un final cercano.

La administración federal decidió dejar, hace unos meses, a la estatal al frente de sus obligaciones de deuda, después de anunciar a inicios del año pasado que cubriría las amortizaciones de la petrolera. Con la subida de precios del petróleo, Pemex ha tenido mayores ingresos para hacerse cargo, pero los precios del crudo ya han registrado una baja importante durante las últimas semanas y un cambio de tendencia, con cotizaciones más bajas, podría poner en aprietos a la petrolera.

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Pemex, según sus últimos datos, tiene una deuda financiera de corto plazo equivalente a 21,081 millones de dólares a cubrir durante los siguientes 12 meses. Una de las principales metas de la administración ha sido la reducción de sus pasivos que han colocado a Pemex como la petrolera más endeudada a nivel mundial. Su último reporte financiero coloca su deuda en 108,903 millones de dólares, 4% menor a la cifra con la que cerró 2021.

La estrategia de Pemex se ha basado en no adquirir más deuda y en buena medida han sido capaces de hacerlo, aunque han aumentado el uso de sus líneas de crédito y eso ha incrementado su deuda a corto plazo.

La estatal ha logrado cierto éxito en su estrategia echando mano de la estabilidad en el tipo de cambio que se ha registrado en los últimos meses, resultado principalmente de la rápida respuesta de Banco de México en cuanto al ajuste de su política monetaria. Pero depender de esto último y de la variación del precio del crudo deja a la petrolera en un entorno de mucha incertidumbre. La mezcla mexicana ha mantenido cotizaciones por encima de los 100 dólares por barril, pero las principales estimaciones de bancos y calificadoras apuntan a precios más bajos en lo que resta del año y 2023. Moody’s estima que el WTI –una de las principales mezclas de referencia– promedie 88 dólares por barril en lo que resta de 2022 y 63 dólares por barril durante el año siguiente.

“Están dependiendo de una manera muy intensa del comportamiento del tipo de cambio y también de un entorno de precios del petróleo muy benigno, y esto no ha castigado las tasas que está dispuesta a aceptar el mercado por financiar deuda de Pemex. Pero si este fenómeno cambia, si el tipo de cambio tiene un comportamiento distinto y los precios comienzan a ceder, podríamos observar un episodio muy distinto para Pemex y el tema es que no tienes salvaguardas o instrumentos que les permitan contener esos cambios más allá del apoyo del gobierno federal”, explica Víctor Gómez Ayala, un académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

La compañía se ha quedado con menos instrumentos para refinanciar sus pasivos –ya no cuenta con líneas revolventes disponibles– y acceder al mercado para una nueva emisión de bonos le saldría más caro debido al nivel récord que han tocado las tasas de interés para intentar frenar la inflación y después de que la calificadora Moody’s redujera aún más su nota crediticia a inicios de julio pasado. Los bonos de la estatal han roto niveles récord en las últimas semanas, después de que la petrolera puso en venta algunos de estos papeles para refinanciar parte de su deuda con proveedores. Previamente también habían sido empujados por el alza en las tasas de interés y por la incertidumbre generada por la guerra en Europa del Este.

Los analistas dudan de la capacidad de Pemex para cumplir con todos sus objetivos: reducir su deuda, pagar a sus proveedores y aumentar su capital para de inversión a niveles no vistos al menos en los últimos cinco años. La petrolera quiere sumar este año inversiones por 215,233 millones de pesos, muy por encima de lo que ha hecho en años pasados. Y los altos ingresos derivados de su venta de petróleo podrían no ser suficientes.

“Mi lectura de la compañía es que las ganancias han mejorado mucho dado los altos precios del petróleo, pero han usado muchos de esos ingresos para financiar un gran gasto de capital. Por un lado, es bueno que estén invirtiendo en su negocio, pero, por otro lado, nos gustaría ver a la compañía generar un flujo de caja positivo para reducir la deuda. El hecho de que no hayan podido hacerlo en este momento del ciclo económico y mercantil es preocupante, pero no del todo sorprendente”, dice Aaron Gifford, analista de deuda soberana de mercados emergentes de T. Rowe Price Group en Baltimore.

La última baja de calificación de Moody’s a la nota crediticia de Pemex, a "B1" desde "Ba3", ya tomaba en cuenta estas variables. La agencia señaló en su momento que la empresa tenía altos vencimientos de deuda, grandes pagos de intereses y una fuerte necesidad de financiamiento externo dadas las constantes pérdidas en el negocio de refinación.

La administración de la petrolera ha recalcado en su última conferencia con analistas que seguirán con su estrategia de reducción de deuda, pese a no contar con nuevas capitalizaciones del gobierno federal y han hecho énfasis en que lo harán en constante comunicación con la Secretaría de Hacienda.

La última capitalización que recibió la petrolera para ayudar con su deuda fue en el primer trimestre del año, por 45,437 millones de pesos, pero los apoyos han continuado con la reducción de la Tasa de Utilidad Compartida y los apoyos para las importaciones de combustibles, que para Pemex representaron más de 60,000 millones de pesos durante el primer semestre.

Como sea, los analistas no están del todo preocupados porque la compañía incumpla con sus obligaciones de deuda. Consideran que la administración federal regresará a otorgar capitalizaciones a la petrolera en dado caso de que sus ingresos bajen de nueva cuenta. “De forma independiente, Pemex podría tener problemas para cubrir sus obligaciones de deuda en la medida en que las condiciones financieras globales siguen siendo difíciles, pero espero que el gobierno mexicano esté allí para proporcionar el apoyo que sea necesario”, dice Gifford, tenedor de bonos de la estatal.

 

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