Pero, además, Ramírez participa en varios consejos de organizaciones culturales y académicas, como el Instituto Sundance, la Universidad de Harvard y el Museo de la Academia de Cine, que vio nacer. “Más recientemente ingresé al Carnegie Endowment for International Peace, un think tank geopolítico, todo el análisis que hace es para tratar de, como dice su nombre, prevenir guerras, conflictos internacionales”.
Con tanta actividad, el empresario ha aprendido a priorizar. Cinépolis es el centro de sus actividades y, cuando lo invitan a un nuevo consejo en el que le interesa participar, opta por salirse de otro en el que ya lleve varios años, convencido de que también es importante que los consejos se renueven.
Probar, errar, aprender
Desde que Ramírez llegó a Cinépolis, la cadena no ha parado de evolucionar. No solo ha llegado a nuevos mercados internacionales, también ha incursionado en nuevas vetas de negocio, aunque no siempre han tenido el resultado deseado. El directivo pone el ejemplo de Klic al hablar de los proyectos que más le han dolido que no salieran como esperaba. “Fue la apuesta de la empresa para entrar al mundo de las plataformas digitales con una oferta de películas recién estrenadas en cines”, explica.
Pero, durante la pandemia, varios de los estudios de Hollywood lanzaron sus propios servicios de streaming y le retiraron el contenido o lo volvieron económicamente inviable. “Esto nos llevó a tomar la decisión de cerrar la operación en mayo de 2021, con grandes aprendizajes y concentrando nuestros esfuerzos en seguir enriqueciendo la experiencia en nuestras salas”.
Con todo, fue un pilar de la empresa en 2020, cuando la industria atravesaba su peor crisis derivada de la pandemia, que llevó al cierre de salas en todo el mundo. Por eso, para la compañía es importante tener tolerancia a experimentar sabiendo que algunos de esos proyectos pueden no ser exitosos. “Y, sobre todo, tener la humildad de reconocer cuando algo no funciona, pero también la apertura de mente para aprender”, agrega. De ahí que destaque la importancia de desarrollar una cultura en las organizaciones que permita a la gente experimentar sin miedo a que, si el proyecto no funciona, haya una consecuencia negativa.
Cinépolis cumplió 50 años justo en 2021, un periodo complejo y de incertidumbres: la primera, sobre cuánto duraría o cuándo podrían volver los espectadores a las salas. La situación creó una doble coyuntura con el lanzamiento de nuevas plataformas de streaming que multiplicaron la oferta de contenidos en casa, lo que sembró la incógnita para la industria sobre si las personas volverían a pagar una entrada al cine. Lo hicieron y, en 2024, se registró la película más exitosa de todos los tiempos en México: Intensamente 2, que había atraído a más de 25.6 millones de espectadores a las salas de cine hasta el pasado 6 de septiembre.
Después de superar una pandemia, ¿qué le quita el sueño? “Otra pandemia”, contesta. “Me mantengo muy alerta de cualquier posible brote pandémico, de cualquier tipo. (...) Espero que no, y estamos mejor preparados, pero… Y, también, somos un negocio en una industria que tiene más de 120 años y seguimos vigentes, la gran prueba fue la pandemia, pero siempre hay esta incertidumbre, y es otra cosa que me quita el sueño, cómo pasan el tiempo las nuevas generaciones”.
La competencia ya no solo es el streaming, ver películas o series en casa, también las horas que las personas, sobre todo, las más jóvenes, pasan en dispositivos móviles, en redes sociales, viendo TikTok o videos de YouTube. Y en esta competencia por la atención, los cines no han perdido la batalla y siguen atrayendo a nuevos espectadores.
Ramírez también está atento a todo lo que se mueve alrededor de la inteligencia artificial y cómo va a cambiar a la sociedad, la naturaleza del trabajo, pero también el esparcimiento y el entretenimiento. “Esperamos que más bien sean tecnologías que robustezcan nuestro modelo de negocio y que nos permitan seguir siendo relevantes para las nuevas generaciones. Como te decía, es una industria de más de 120 años y la gente sigue apreciando la experiencia comunitaria. Como siempre digo ante la pregunta de si el cine va a seguir siendo relevante, a pesar de tantos contenidos de entretenimiento en casa: también todos tenemos en casa cocina con horno, refrigerador y estufa, y seguimos yendo a restaurantes. Es algo parecido”.