Otro factor que bajó el perfil financiero de la operación fue su Ingreso Promedio por Usuario (ARPU, por sus siglas en inglés), una de las métricas relevantes para determinar la rentabilidad del cliente.
En 2025, su ARPU se ubicó en 75.5 pesos, colocándose por debajo del promedio del mercado que fue de 143.3 pesos, según datos de la consultora The Ciu. Además, la empresa enfrentó mayores dificultades para ampliar su base de usuarios móviles, en un contexto en el que los operadores OMV han ganado terreno en los últimos cinco años gracias a esquemas de tarifas más agresivos.
Esto llevó a que Telefónica pasara de ostentar el 20.6% del mercado móvil en 2019 a 14.5% en septiembre de 2024, de acuerdo con la última cifra del entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
“La empresa tenía un ingreso muy por debajo de AT&T y Telcel y esto se debió porque concentró sus esfuerzos en el mercado de prepago colocándola en una condición financiera endeble”, aseguró Cuevas.
Otro punto que influyó en el precio de la venta fue el entorno de competencia y regulatorio del país. América Móvil mantiene preponderancia con una concentración del mercado móvil de más del 50% en términos de usuarios e ingresos, una condición que ha presionado a la compañía desde su entrada al mercado en 2001.
A ello se suma el papel del Estado, que busca convertirse en competidor directo de los operadores, a través de CFE, así como los altos costos del espectro radioeléctrico y un entorno regulatorio con mayor influencia del Ejecutivo. Bajo este panorama, analistas consideran que el sector enfrentará un crecimiento limitado en el corto plazo.
“La visión de que el mercado mexicano es uno de los más difíciles para quien no sea el preponderante y la buscada salida de AT&T, me parece que todo eso jugó en contra para una mejor valuación para Telefónica”, aseguró el excomisionado presidente del IFT.
La venta de Telefónica México no solo refleja la salida de un jugador relevante tras años de intentos fallidos, sino también las condiciones estructurales de un mercado altamente competitivo y concentrado. El reto hacia adelante será si nuevos modelos de negocio, como el de Melisa Acquisition, logran redefinir la rentabilidad del activo en un entorno donde los costos, la regulación y la presión competitiva siguen marcando el rumbo de la industria.