El dato más reciente reveló que en 2024, las plataformas digitales obtuvieron ingresos por 56,163 millones de pesos, provenientes de hogares mexicanos que disfrutan de múltiples contenidos. La cifra significó que las streaming captaron 18,788 millones de pesos más respecto a las salas de cine que percibieron 37,375 millones de pesos. Esto a pesar de que la facturación de las salas implicó un incremento de 4.8% de manera interanual.
Radamés Camargo, especialista de la industria de streaming y analista de la consultora The Ciu, explicó que la diferencia de ingresos entre el cine y las plataformas se deben mayormente a la forma en que ahora se distribuye la proyección de las películas.
Las salas de cine dependen en gran medida de las decisiones de los estudios cinematográficos. Varios de los principales jugadores, como Warner Bros. Discovery, han incursionado en el negocio del streaming y hoy determinan qué producciones llegan a la pantalla grande y cuáles se estrenan directamente en plataformas digitales.
Por ejemplo, el director de cine, Guillermo del Toro logró que su película Frankenstein, producida por Netflix, tuviera un estreno limitado en salas de cine con una ventana de 21 días antes de su llegada a la plataforma, como resultado de negociaciones orientadas a preservar una exhibición tradicional. La intención inicial de la plataforma era estrenar la cinta directamente en streaming.
El tiempo de exhibición es el otro factor. Antes de la pandemia, la industria contaba con una ventana de proyección en cines de aproximadamente 90 días pero la temporalidad se acortó a la mitad. El estándar actual se sitúa mayoritariamente en 45 días.
Por ejemplo, con la fusión de Warner Bros. Discovery, el director ejecutivo de Paramount Skydance, David Ellison, aseguró que mantendrá una ventana de exhibición de 45 días para sus películas antes de ir al streaming. Sin embargo, se busca transitar hacia periodos más largos para maximizar los ingresos en taquilla antes del salto al streaming.
Acortar la ventana de exhibición en salas incentiva a que los usuarios opten por esperar el estreno en plataformas de streaming, especialmente cuando se trata de títulos taquilleros, con el fin de evitar gastos adicionales.
“El crecimiento de la taquilla del cine ya depende muchísimo de los estrenos o títulos que logran captar las salas audiovisuales. El cine necesitaría un fenómeno como el de Barbie- Oppenheimer para tener ingresos”, advirtió Camargo.