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Las streaming ganan terreno al cine tradicional y se llevan 50% más de ingresos

Las streaming reportaron 18,788 mdp más ingresos que las salas de cine en México, en un contexto donde se reducen los días de exhibición en salas comerciales y cambian los hábitos de consumo.
jue 23 abril 2026 05:30 PM
Las streaming facturan más que el cine
En 2024, las streaming captaron 56,163 mdp, es decir, 18,788 mdp más respecto a las salas de cine que percibieron 37,375 millones. (skynesher/Getty Images)

¿Se acabó la magia de las salas de cine? Es una cuestión que merodea sin descanso a la industria del séptimo arte ante los cambios en el consumo de los usuarios que hoy miran, con más frecuencia, sus contenidos audiovisuales a través de plataformas digitales.

El cambio en los hábitos de consumo no solo es perceptible por la inclinación hacia lo digital, sino también en las métricas de la industria, que comienzan a reflejar una redistribución del gasto hacia el entorno digital.

En el Anuario Estadístico de Cine 2025, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) reconoció la competencia que ya significan las plataformas de video bajo demanda para las salas de proyección, al incorporar por primera vez a las streaming dentro del gasto de consumo de películas y series.

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El dato más reciente reveló que en 2024, las plataformas digitales obtuvieron ingresos por 56,163 millones de pesos, provenientes de hogares mexicanos que disfrutan de múltiples contenidos. La cifra significó que las streaming captaron 18,788 millones de pesos más respecto a las salas de cine que percibieron 37,375 millones de pesos. Esto a pesar de que la facturación de las salas implicó un incremento de 4.8% de manera interanual.

Radamés Camargo, especialista de la industria de streaming y analista de la consultora The Ciu, explicó que la diferencia de ingresos entre el cine y las plataformas se deben mayormente a la forma en que ahora se distribuye la proyección de las películas.

Las salas de cine dependen en gran medida de las decisiones de los estudios cinematográficos. Varios de los principales jugadores, como Warner Bros. Discovery, han incursionado en el negocio del streaming y hoy determinan qué producciones llegan a la pantalla grande y cuáles se estrenan directamente en plataformas digitales.

Por ejemplo, el director de cine, Guillermo del Toro logró que su película Frankenstein, producida por Netflix, tuviera un estreno limitado en salas de cine con una ventana de 21 días antes de su llegada a la plataforma, como resultado de negociaciones orientadas a preservar una exhibición tradicional. La intención inicial de la plataforma era estrenar la cinta directamente en streaming.

El tiempo de exhibición es el otro factor. Antes de la pandemia, la industria contaba con una ventana de proyección en cines de aproximadamente 90 días pero la temporalidad se acortó a la mitad. El estándar actual se sitúa mayoritariamente en 45 días.

Por ejemplo, con la fusión de Warner Bros. Discovery, el director ejecutivo de Paramount Skydance, David Ellison, aseguró que mantendrá una ventana de exhibición de 45 días para sus películas antes de ir al streaming. Sin embargo, se busca transitar hacia periodos más largos para maximizar los ingresos en taquilla antes del salto al streaming.

Acortar la ventana de exhibición en salas incentiva a que los usuarios opten por esperar el estreno en plataformas de streaming, especialmente cuando se trata de títulos taquilleros, con el fin de evitar gastos adicionales.

“El crecimiento de la taquilla del cine ya depende muchísimo de los estrenos o títulos que logran captar las salas audiovisuales. El cine necesitaría un fenómeno como el de Barbie- Oppenheimer para tener ingresos”, advirtió Camargo.

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Costo para ir al cine

El costo de ir al cine es otro de los motivos por los que las salas cinematográficas no logran retomar sus márgenes de taquilla y en su lugar ayuda a posicionar a las plataformas de streaming como principal medio de entretenimiento audiovisual.

El precio de los boletos pasó de costar 57 pesos en 2020 a 64.50 pesos en promedio en 2024, implicando un incremento de 13.1%. A esta cuota se suma el gasto de alimentos y bebidas que también han sufrido incrementos. Un consumidor termina pagando más de 400 pesos por una salida al cine.

Mientras que una plataforma de video implica un precio en promedio de174 peos, según datos del Anuario estadístico. La suscripción también permite mirar una vasta variedad de series y películas e estrenos cinematográficos. Esto provoca que los usuarios opten por esperar un tiempo para mirar un estreno en plataforma para evitar gastos.

Desde la pandemia, el gasto se ha colocado dentro de los mexicanos como el principal motivo para acceder o prescindir de un producto debido a que la inflación ha mostrado un comportamiento desacelerado.

Radamés Camargo reconoció que los principales cines del país han realizado diversos esfuerzos para atraer de nuevo al público a las salas de proyección, mediante promociones como combos de alimentos, boletos 2x1 y ciclos de cine clásico. Sin embargo, estas estrategias no han logrado los resultados esperados en términos de asistencia.

En un entorno marcado por la acelerada inflación, este factor podría influir en la decisión de los usuarios tanto para acudir a las salas de cine, pero también para contratar o mantener servicios de streaming, ante el incremento generalizado de precios.

“Creo que este año la inflación o la presión económica puede afectar tanto al cine como a las streaming. Al final los títulos de las producciones son el factor que hará si las personas van al cine o si lo miran por streaming”, dijo el analista.

El cine enfrenta una redefinición de sus reglas, en la que la supervivencia dependerá de su capacidad para mantenerse relevante frente a una audiencia que ya no consume contenidos de una sola forma.

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