La marca recordó que la CX-5 representa uno de sus modelos más importantes tanto en México como a nivel global. “Cuando decimos que CX-5 es una camioneta muy importante para Mazda a nivel global, lo decimos porque está en el top 10 de ventas a nivel mundial”, explicaron los especialistas durante la presentación del modelo.
Desde su lanzamiento en 2013, la SUV ha vendido más de 5 millones de unidades en el mundo y poco más de 164,000 unidades en México. La primera generación se comercializó entre 2013 y 2016, mientras que la segunda permaneció prácticamente hasta 2025, una vida comercial más extensa de lo habitual en la industria automotriz.
La actualización de la Mazda CX-5 llega en un momento estratégico para la marca. En lo que va del año, la SUV se ha colocado como el modelo más vendido de su categoría en México con 6,538 unidades comercializadas, consolidándose como uno de los pilares comerciales de Mazda en el país, además de CX-30 y Mazda2. Sin embargo, el liderazgo está lejos de ser cómodo.
Detrás aparece la Volkswagen Tiguan con 6,410 unidades, una diferencia de apenas 128 vehículos que refleja la intensidad competitiva del segmento.
La nueva CX-5 busca mantener vigencia en una categoría donde conviven desde opciones cercanas a los 400,000 pesos hasta modelos premium que superan el millón.
Mazda ubicó la versión tope de gama Signature en 719,900 pesos, una cifra que la empresa considera competitiva al colocarse cerca del promedio del segmento C de SUVs compactas.
Versiones y precios de Mazda CX-5 2026
- i Sport — 599,900 pesos
- i Grand Touring — 659,900 pesos
- Signature — 719,900 pesos
Más espacio y un diseño más limpio
Visualmente, la nueva CX-5 marca un cambio importante para Mazda. Aunque conserva parte del lenguaje de diseño Kodo, suaviza las formas curvas para incorporar líneas más rectas y musculosas. También elimina varios elementos cromados para sustituirlos por acabados pintados, en línea con la nueva imagen corporativa de la marca.
La SUV será uno de los primeros modelos en incorporar el nuevo logotipo y tipografía de Mazda, visibles en el volante, la parte trasera y distintos elementos del vehículo.
Pero el rediseño no se limitó a lo estético. Mazda aseguró que el desarrollo de la tercera generación partió de analizar cómo utilizan realmente sus clientes la camioneta, especialmente en ciudades congestionadas.
“En todo el país el promedio de velocidad a la que circulan nuestros clientes es de 28 kilómetros por hora. En Ciudad de México probablemente pasan entre tres y cuatro horas en el tráfico. Entonces quisimos crear una camioneta que fuera realmente cómoda y en la que la gente disfrutara pasar tiempo dentro de ella”.
Esa lógica explica el aumento de dimensiones. La nueva CX-5 es más larga, más ancha y más alta que la generación anterior. El crecimiento más importante está en la longitud, con 11.5 centímetros adicionales, lo que permitió mejorar el espacio para piernas y cabeza en la segunda fila, además de incrementar la capacidad de carga.
Mazda presume que ahora ofrece una de las cajuelas más amplias del segmento, con 954 litros sin abatir asientos y hasta 1,882 litros con la segunda fila plegada. La apertura de puertas a 90 grados también busca facilitar maniobras como colocar una silla para bebé.