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Apagón de redes 2G y 3G choca con usuarios que aún no pueden comprar celulares 5G

El despliegue de 5G avanza en México, pero millones de usuarios todavía dependen de teléfonos que son únicamente compatibles con redes 2G y 3G.
El apagón de las redes 2G y 3G en México enfrenta un reto: usuarios no pueden comprar celulares con 5G
El costo de un smartphone compatible con 4G y 5G se mantiene como una de las principales barreras para acelerar el apagado de las redes móviles más antiguas. (PEDRO PARDO/AFP)

La carrera por desplegar 5G en México enfrenta un obstáculo que no está en las antenas ni en el espectro radioeléctrico, sino en los bolsillos de los usuarios. Mientras los operadores avanzan en el apagado gradual de las redes 2G y 3G para liberar capacidad e impulsar la nueva generación móvil, millones de personas aún utilizan esas tecnologías porque no pueden costear un teléfono compatible con redes más avanzadas.

Los operadores de telecomunicaciones concentran actualmente sus inversiones en la construcción de infraestructura 5G, una tecnología que demanda una red hasta diez veces más potente que la actual. Sin embargo, el proceso de modernización convive con redes heredadas que todavía mantienen una presencia importante en el país y cuya desactivación podría dejar fuera del entorno digital a una parte de la población.

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De acuerdo con el Mobility Report 2025 de Ericsson , el cierre de las redes 2G y 3G es una tendencia mundial que busca reasignar el espectro radioeléctrico para fortalecer las redes 4G y 5G. Al cierre de 2024, 80 operadores habían completado el apagón de sus redes 3G y otros 46 habían desactivado totalmente los servicios 2G.

El fabricante sueco explica que las redes 3G suelen apagarse antes porque el espectro que ocupan puede reutilizarse para ampliar la capacidad y mejorar la experiencia de los usuarios en 4G y 5G.

En contraste, la tecnología 2G consume una porción reducida de espectro, lo que permite mantenerla en funcionamiento durante más tiempo para servicios básicos de voz y aplicaciones heredadas de Internet de las Cosas (IoT).

Las proyecciones de Ericsson apuntan a que hacia 2030 la red 5G concentrará el 62% de las conexiones móviles en México. En ese escenario, 4G representará el 21%, 3G apenas el 17% y 2G desaparecerá por completo.

Una transición que aún depende de redes antiguas

Pero la realidad del mercado mexicano todavía dista de ese escenario. La actualización más reciente de la GSMA muestra que al cierre de 2024, tres de cada diez mexicanos aún utilizaban 3G para enviar correos electrónicos, intercambiar mensajes y navegar por internet, lo que la convirtió en la segunda tecnología móvil con mayor presencia en el país.

Además, otro 2% de la población seguía conectado mediante 2G, una red que únicamente permite realizar llamadas y enviar mensajes de texto, pero que continúa siendo indispensable para determinados segmentos de usuarios.

Los datos del Reporte Nacional de Cobertura Móvil , del cuarto trimestre de 2024, elaborado por el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), reflejan que Telcel mantiene la mayor presencia de 2G, con una cobertura de 29.2% del territorio nacional. No obstante, esa cobertura disminuyó 12 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior.

Mientras tanto, AT&T y Telefónica comenzaron desde 2019 el apagado de sus redes 2G. Telcel decidió mantenerlas debido a que alrededor del 11% de la población todavía depende de esa tecnología, por lo que un cierre inmediato implicaría dejar sin conectividad a esos usuarios.

En el caso de 3G, Telcel reporta una cobertura nacional de 96.2%, mientras que AT&T alcanza 57.9%, lo que evidencia que esta tecnología continúa desempeñando un papel relevante en la conectividad del país.

No obstante, sostener simultáneamente redes 2G, 3G y 4G implica un costo creciente para la industria. Además de requerir equipos cada vez más antiguos y difíciles de conseguir, estas tecnologías consumen más energía y limitan el espectro disponible para ampliar la cobertura y capacidad de 5G.

Expansión solicitó información a Telcel y AT&T para conocer si ya iniciaron el proceso de refarming del espectro utilizado por 2G y 3G, así como si existe coordinación con el regulador para establecer una hoja de ruta nacional para el apagado de esas tecnologías. Ambas compañías respondieron que aún revisan el tema.

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El costo del smartphone frena la migración

Para Jesús Romo, director de investigación de GlobalData, el principal desafío no es únicamente tecnológico, sino también de política pública.

“Pero dentro de los operadores analizan formas para que 3G quede atrás y la red 4G se convierta en la red básica para que eventualmente se migre más rápido a 5G y con eso se evite una brecha digital más grande”, dijo Romo.

El especialista considera que actualmente México carece de una estrategia nacional que facilite la migración de los usuarios hacia tecnologías más modernas y tampoco existe una fecha definida para apagar definitivamente las redes 2G y 3G, precisamente porque hacerlo hoy significaría desconectar a una parte de la población.

El problema se agrava por el costo de los dispositivos compatibles con las generaciones más recientes de redes móviles. Aunque herramientas como la inteligencia artificial también pueden utilizarse desde computadoras o tabletas, el smartphone sigue siendo el principal punto de acceso al mundo digital para millones de personas debido a su menor costo relativo.

Aun así, adquirir un teléfono inteligente continúa siendo una barrera económica importante para numerosos hogares mexicanos.

El Índice de Desarrollo Digital Estatal 2025, elaborado por el Centro México Digital, revela que en estados como Chiapas una persona necesita destinar hasta 72% de su ingreso mensual para comprar un smartphone de la gama más económica.

Esa realidad convierte al precio de los dispositivos en uno de los mayores obstáculos para acelerar la migración hacia 4G y 5G, aun cuando las redes ya estén disponibles.

Pero ahora con la mirada puesta en la quinta generación, apagar generaciones anteriores para migrar, como mínimo, a la cuarta red de telecomunicaciones sin una estrategia clara podría aumentar el riesgo de acentuar la exclusión digital en el país.

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