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'El Libro Vaquero', el western mexicano más leído

Historias en el Viejo Oeste, con chicas voluptuosas y vaqueros, son parte de las publicaciones que han marcado la cultura popular mexicana

Imágenes de chicas voluptuosas son el deleite visual de los lectores del El libro vaquero, un western romántico con un toque muy mexicano que con 400,000 ejemplares a la semana es una de las publicaciones más leídas de México.

Fue creado para contar historias del amor de un vaquero por una mujer. "Racimo de horca", el primer número, salió a la venta el 23 de noviembre de 1978 bajo el sello Novedades Editores. En su portada aparecía en primer plano un vaquero a caballo y el rostro de una pelirroja de ojos verdes al fondo.

Desde entonces, cada semana se han publicado miles de historias donde buenos y malos se enfrentan en el Viejo Oeste estadounidense, en la eterna lucha entre indios y vaqueros, donde el bien siempre triunfa y el héroe se queda con la chica. Una chica que puede ser rubia, pelirroja o castaña, pero siempre exuberante.

“Lo de las muchachas voluptuosas fue mi aportación y me funcionó mucho. Antes (la ilustración de portada) la hacía otro señor, pero él hacía mujeres muy bonitas, de rostro bonito”, apunta a CNNMéxico Jorge Aviña Ávila, quien durante más de 20 años realizó portadas de El libro vaquero.

Aunque desde hace un par de años dejó de trabajar en el semanario, Aviña dice que se inspiraba en Playboy para dibujar a aquellas mujeres con las que irremediablemente se relaciona a El libro vaquero y que le otorgaron esa categoría de publicación pornográfica.

“Son historias western porque este género no es exclusivo de Estados Unidos. No tienen nada de porno, pero en aquella época ver a estas mujeres en la portada les parecía pornografía”, explica Antonio Reyes, director adjunto de Hevi Editores, empresa editora de la historieta.

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Y sí, a pesar de que estas voluptuosas mujeres pueden inspirar “deleites sensuales” (citando a la Real Academia Española), los finales de las historias son más cercanos a los cuentos de hadas: “Años después, el silbato del tren de las seis de la mañana se encargaba de despertar a Tayrone y Susan Haycox, pero también a sus hijos” (Abran paso al tren. Año XXXII. No. 1517).

En la década de 1980, El libro vaquero tenía un tiraje de millón y medio de ejemplares semanales, cuenta su actual director, Fernando Varela Robles. Ahora, con cerca de medio millón de ejemplares a la semana, siguen siendo una de las publicaciones más leídas en México.

En 2012 habrá un cambio importante pues por primera vez las chicas de Playboy que inspiraban a Aviña serán sustituidas por una lectora, gracias a una convocatoria que lanzaron a principios de año para que quien lo deseé mande una fotografía vestida como uno de sus personajes: india, vaquera, cabaretera, bandida, sheriff. Los creadores de El libro vaquero elegirán entre las candidatas  a su siguiente protagonista, quien aparecerá en la portada de la publicación y recibirá la pintura original, que se sigue haciendo de manera artesanal.

La estética peculiar de un western a la mexicana

Prácticamente toda la publicación se sigue haciendo a mano, según explica Varela Robles, quien ha trabajado en El libro vaquero desde el ejemplar número uno y ha mantenido el proceso de edición de la revista casi intacto.

Primero los directivos se reúnen con un argumentista para plantear el tema. Se realiza una sinopsis y, a partir de ella, el argumentista manda el guión ajustado al número de páginas solicitadas.

Se diagrama y un letrista escribe a mano todos los globos de texto. Entonces el dibujante traza a lápiz las ilustraciones que, una vez aprobadas, se pasan a tinta. Ahí es donde entra la parte tecnológica, pues el color sí se hace de manera digital. Esta es la única parte del proceso que han modificado con los años.

Cada ejemplar es realizado por un solo dibujante, pero la portada es responsabilidad de otra persona, quien hace una pintura con técnica wash (parecida a la acuarela), estilo que han usado desde el primer número.

Todo el proceso toma alrededor de un mes, así que, como El libro vaquero aparece semanalmente en los kioscos, hay tres argumentistas y varios dibujantes trabajando al mismo tiempo en diferentes historias.

El trabajo artesanal es una de las razones a las que adjudican el éxito de la publicación, pues las pinturas originales de la portada le han dado una apariencia característica que ahora buscan revalorar.

"Es como la estética de luchadores que también tiene mucho éxito, sobre todo en otros países”, dice a CNNMéxico Antonio Reyes. Algo en lo que coincide Aviña: “Pasa como con las películas de El Santo, que cuando las ven en otros lados, descubren algo diferente".

Tal es la trascendencia de El libro vaquero y su estética que Aviña sigue haciendo pinturas con ese estilo, y recientemente le pidieron varias piezas para una exposición en la galería Joan Prats de Barcelona mientras que la publicación se mantiene entre las más leídas de México y se exporta a países como Guatemala, Bolivia, Perú y ciudades fronterizas de Estados Unidos.

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