Estudio muestra que la Generación Z sí quiere casarse y tener hijos, pero el dinero frena sus planes de vida
La presión financiera no solo afecta el presente de los jóvenes, también modifica sus planes de matrimonio, familia, vivienda, estudios y emprendimiento.
Existe la percepción de que la Generación Z no quiere casarse o tener hijos, sin embargo estas metas que pareciera no interesarles, solo las aplazan porque no tienen el dinero suficiente para poder cumplirlas.
De acuerdo con la Encuesta Gen Z y Millennials 2026 , edición 15, de Deloitte, el 55% de la Generación Z señala que debe posponer decisiones de vida trascendentales por limitaciones financieras. Entre ellas están casarse, formar una familia, iniciar un negocio o continuar con sus estudios superiores.
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En comparación, el 52% de los Millennials ha tenido que aplazar alguno de estos hitos por razones económicas.
El costo de vida pesa más que otros problemas
El principal obstáculo para casarse o abrir un negocio, es el costo de vida. Por quinto año consecutivo, el encarecimiento de la vida aparece como la principal preocupación de la Generación Z.
El 38% de los jóvenes lo identifica como su mayor preocupación, por encima del crimen y la seguridad personal, el desempleo, la salud mental de su generación y la inestabilidad política.
El costo de vida es la principal preocupación de la Generación Z por quinto año consecutivo, según Deloitte.(Expansión/Google AI Studio)
Para la Gen Z, el crimen y la seguridad personal y el desempleo ocupan el segundo lugar, con 19% cada uno, por otro lado la salud mental en la generación representa 18% y la inestabilidad política, 16%.
Casi la mitad vive al día
La presión económica también se refleja en la manera en que administran sus ingresos, ya que el 47% de la Gen Z y de los millennials afirma vivir de sueldo a sueldo, dependiendo de su siguiente pago para cubrir sus necesidades.
Aunque representa una mejora frente a 2025, cuando el 52% de ambos grupos se encontraba en esta situación, la vulnerabilidad financiera es una realidad para casi la mitad de los encuestados.
Además, 34% señala que tiene serias dificultades para cubrir sus gastos básicos mensuales y el porcentaje también representa una ligera mejoría respecto al año anterior, cuando 37% de la Gen Z y 35% de los millennials reportaban problemas para pagar sus cuentas esenciales.
Comprar una casa también cambia sus decisiones laborales
Tener una casa propia es otro de los puntos donde la presión económica modifica los planes de la Gen Z, el 51% de los integrantes de esta generación afirma que no puede costear una casa.
Pero el problema no termina en la posibilidad de comprar una propiedad, también influye en dónde trabajan.
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El 69% de la Gen Z señala que la asequibilidad de la vivienda influye directamente en el lugar donde decide trabajar y en las oportunidades laborales que elige. Es decir, el costo de tener un hogar también está modificando las decisiones profesionales de los jóvenes.
El futuro financiero también genera estrés
Deloitte añade en esta encuesta cuáles son los principales factores que generan ansiedad y estrés, el futuro financiero a largo plazo apareció como la principal razón para ambas generaciones, en un 44% para la Gen Z y 39% en los millennials.
La presión financiera también lleva a algunos jóvenes de la Gen Z a buscar un segundo empleo.(scyther5/Getty Images/iStockphoto)
Las finanzas cotidianas también tienen un peso importante, este factor afecta de manera constante al 38% de la Gen Z y al 36% de los millennials, colocándose entre las principales fuentes de impacto sobre su salud mental.
Por lo que las preocupaciones financieras no solamente determinan qué pueden comprar hoy, sino también qué decisiones consideran posibles para su futuro.
La Gen Z busca otra fuente de ingresos
Ante esta presión, algunos jóvenes están optando por aumentar sus fuentes de ingreso, casi 30% de la Gen Z tiene un trabajo secundario, ya sea de medio tiempo o tiempo completo, además de su empleo principal.
El tener un segundo empleo es en un 33% para desarrollar habilidades y cerca de 30% lo considera un pasatiempo. Pero, el 44% de la Gen Z que tiene un trabajo secundario afirma hacerlo por necesidad financiera.
Aun con presión económica, la Gen Z no pierde el optimismo
La situación financiera no ha eliminado por completo las expectativas positivas de los jóvenes, el 53% de la Generación Z espera que su situación financiera personal mejore durante los próximos 12 meses.
Ante este escenario, Deloitte señala que las organizaciones que no adapten su propuesta de valor podrían perder competitividad para atraer y retener talento de la generación Z.
Entre las medidas que pueden ayudar está ofrecer apoyos directos en los principales gastos de los jóvenes, como subsidios para vivienda, reubicación geográfica o asistencia para pagar deudas estudiantiles.
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Además, establecer políticas claras sobre trabajo híbrido y ubicación geográfica puede permitir que los empleados reduzcan gastos de traslado o incluso vivan en zonas más económicas sin tener que renunciar a sus empleos.