Con estas herramientas disponibles, se vuelve fundamental que los pacientes con algún tipo de cáncer se realicen pruebas genéticas antes de recurrir a la quimioterapia, especialmente en los casos de cáncer avanzado, ya que la quimioterapia ataca a las células con cáncer para que no se reproduzcan, pero también a las células sanas, dejando una serie de efectos adversos en las personas que la reciben.
La diferencia con la medicina molecular es que esta se basa en los genes afectados en un tumor y, en caso de estar presentes, hacen al paciente candidato para un tratamiento dirigido específicamente a esas características genéticas. A esto es a lo que se le conoce como medicina de precisión. Lo más importante es que este tipo de tratamiento disminuye los efectos tóxicos e incrementa su efectividad, además hacer las pruebas antes de cualquier otro tratamiento puede ayudar al oncólogo a tomar decisiones.
Los dos estudios moleculares que existen actualmente son:
1. Estudios somáticos: determinan blancos terapéuticos o factores pronósticos y ayudan a tomar decisiones sobre el tratamiento.
2. Aquellos que determinan características genómicas heredadas, que están asociadas a un incremento en el riesgo de padecer un tumor.
Este tipo de pruebas también puede ayudar a identificar factores de riesgo en otros miembros de la familia, haciendo posible que se tomen medidas de prevención antes de padecer cáncer.
En palabras del doctor Lara, lo que antes parecía ciencia ficción hoy es totalmente viable. “El avance tecnológico, los estudios clínicos y el desarrollo de fármacos ha permitido llevar estos beneficios a nuestros pacientes. Sigue siendo un reto no solo en México, sino en todo el mundo, pero en Laboratorio Médico del Chopo estamos tomando este desafío para incrementar la accesibilidad para nuestros pacientes”, concluyó.