En Estados Unidos, los mercados cerraron mixtos pero con sesgo positivo. El Nasdaq subió 1.59%, hasta los 24,016.02 puntos, marcando un nuevo máximo histórico, mientras que el S&P 500 también alcanzó un récord al cerrar en 7,022.95 unidades (1.18%). En contraste, el Dow Jones retrocedió 0.15%.
El impulso provino de declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien señaló que las conversaciones con Teherán podrían retomarse en los próximos días e incluso afirmó que la guerra estaba “prácticamente terminada”.
Sin embargo, el contexto geopolítico aún dista de resolverse. “La situación geopolítica sigue siendo compleja, ya que Teherán y Washington compiten por el control del Estrecho de Ormuz”, señaló José Torres, de Interactive Brokers, en referencia a una vía clave por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas global.
En el mercado energético, los precios del crudo se mantuvieron prácticamente sin cambios, reflejando el equilibrio entre el optimismo por una posible desescalada y los riesgos persistentes en la región. El Brent subió 0.15%, a 94.93 dólares por barril, mientras que el WTI cerró en 91.29 dólares (0.01%).
“El mercado intenta ser lo más optimista posible, sin perder de vista la realidad de la situación”, dijo John Kilduff, de Again Capital, al subrayar que el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz sigue por debajo de lo normal.
En el frente cambiario, el dólar perdió fuerza a nivel global —medido por el índice DXY, que retrocedió 0.25%—, lo que favoreció a divisas emergentes como el peso. Hacia la sesión overnight, Monex anticipa un rango de operación entre 17.20 y 17.34 unidades por dólar.
A nivel macroeconómico, la jornada estuvo marcada por el índice manufacturero Empire en Nueva York, que repuntó a 11.0 puntos en abril desde -0.2 previo, superando las expectativas del mercado y reforzando la percepción de resiliencia económica en Estados Unidos.
Pese al optimismo, la Reserva Federal advirtió en su Libro Beige que la guerra en Oriente Medio sigue siendo una fuente relevante de incertidumbre, lo que mantiene a los inversionistas atentos a la evolución del conflicto y sus implicaciones para la inflación y los mercados financieros.