El encuentro reúne esta semana en la capital estadounidense a líderes gubernamentales y financieros con responsables de política económica que buscan limitar las repercusiones económicas de la guerra.
Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero provocaron la represalia de Teherán, que prácticamente cerró el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo y fertilizantes.
Desde entonces, los precios de la energía se han disparado, presionando a los países, especialmente a las economías vulnerables y a aquellas dependientes de las importaciones de petróleo de la región.
Nos preocupan los riesgos para la inflación, que se trasladen a los precios de los alimentos si no se reanudan pronto las entregas de fertilizantes a un precio razonable
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI
Pero a medida que los países tratan de limitar el impacto de la subida de precios para sus ciudadanos, Georgieva instó a los bancos centrales a "esperar y ver" antes de ajustar las tasas de interés, si pueden hacerlo.
Dijo que éste era particularmente el caso donde la población tiene expectativas "bien ancladas" de que la inflación se mantendrá bajo control.
"Si conseguimos salir rápidamente de la guerra, puede que no sea necesario tomar medidas", afirmó.
Pero admitió que los países cuyos bancos centrales carecen de esa credibilidad podrían verse obligados a enviar señales más contundentes.