La presión sobre las tecnológicas estuvo encabezada por fabricantes de semiconductores. Qualcomm se hundió 11.46% e Intel perdió 6.83%, en una sesión marcada por ventas en el sector tecnológico y toma de utilidades. También retrocedieron SanDisk (-6.17%), Strategy (-5.86%) y Western Digital (-5.25%).
Entre las emisoras con mejor desempeño en Wall Street destacaron Insmed (+11.65%), DexCom (+3.05%), Vertex (+3.01%), Intuitive Surgical (+2.80%) y Netflix (+2.62%).
El retroceso se debe "a un ligero movimiento de toma de beneficios tras su extraordinario avance desde finales de marzo", dijo David Morrison, de Trade Nation. En un mes y medio, las acciones de Intel y Micron más que duplicaron su valor.
Pese a esos movimientos, "el mercado permaneció en calma", dijo a la AFP Mabrouk Chetouane, jefe de estrategia de mercado en Natixis IM. Los inversores tampoco tuvieron mayor reacción ante un nuevo repunte en los precios del petróleo y el estancamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán.
El mercado "ha sido acondicionado por la historia a ver el riesgo geopolítico como un evento a corto plazo que realmente no tiene un impacto duradero en el valor de los activos", dijo a la AFP Dave Grecsek, de Aspiriant.
Petróleo supera los 100 dólares y revive temor inflacionario
Además de la toma de utilidades en Wall Street, algunos analistas comienzan a ver con temor la consolidación del petróleo por arriba de los 100 dólares por barril, dado el poco avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El WTI cerró en 102.02 dólares por barril, un avance de 4.03%, mientras que el Brent terminó en 107.41 dólares, con un incremento de 3.07%. En el último dato disponible, la mezcla mexicana de petróleo también cerró el lunes en 102.13 dólares por barril.
De acuerdo con Monex, el mercado enfrenta un entorno marcado por “el encarecimiento del petróleo y el resurgimiento de presiones inflacionarias asociadas al conflicto en Irán”, en medio de una interrupción casi total del tránsito por el Estrecho de Ormuz y crecientes tensiones geopolíticas.
La firma añadió que el repunte energético comenzó a trasladarse a indicadores de estrés en las cadenas de suministro similares a los observados durante la pandemia, elevando la cautela entre bancos centrales e inversionistas.