En México, el S&P/BMV IPC arrancó la semana con una pérdida de 0.43%, con 66,650.69 unidades, mientras el peso cotizaba cerca de 17.15 unidades por dólar, con una depreciación marginal de 0.1%. El índice dólar avanzaba 0.18%, en una jornada en la que la incertidumbre geopolítica favorecía una mayor demanda por la divisa estadounidense.
¿Qué se espera durante la semana?
De acuerdo con los analistas, la atención de los inversionistas estará concentrada esta semana en Estados Unidos, donde se publicarán los datos de inflación al consumidor y al productor, además de las ventas minoristas. El reporte de precios será especialmente relevante después de que el debilitamiento reciente del mercado laboral redujo parte de las expectativas de nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal.
En su reporte matutino, UBS mantiene como escenario base que el banco central estadounidense no elevará nuevamente su tasa este año, aunque reconoce que el dato de inflación de julio será una prueba importante para esa visión.
En México, la agenda incluye la producción industrial y nuevos indicadores oportunos sobre la actividad económica, que ayudarán a medir qué tan firme es la recuperación después del débil comienzo de 2026.
Reservas de petróleo caen a su peor nivel en 40 años
La principal fuente inmediata de presión está en la energía. El WTI subía durante la mañana alrededor de 3.8%, hasta 81.15 dólares por barril, mientras que el Brent se mantenía por encima de 84 dólares, ante las dudas sobre una normalización definitiva del tránsito por el Estrecho de Ormuz.
Aunque las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han reducido algunos de los temores de una escalada mayor, todavía no existe un acuerdo definitivo para reabrir plenamente esta ruta, crítica para el comercio mundial de hidrocarburos. Las condiciones planteadas por Teherán siguen manteniendo una prima geopolítica sobre el crudo.
Las reservas estadounidenses tienen menos margen para responder a otra disrupción. La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó la semana pasada en 6.1 millones de barriles, hasta 298.7 millones, perforando por primera vez en más de cuatro décadas el nivel de 300 millones.
En marzo, Washington había autorizado la liberación de 172 millones de barriles como parte de una acción coordinada de los miembros de la Agencia Internacional de Energía por 400 millones de barriles para contener los efectos de la guerra con Irán sobre el mercado energético. El Departamento de Energía confirmó que esa liberación comenzó como respuesta a las interrupciones de suministro.