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El peso cierra en 16.92 por dólar, pero la economía no levanta

La fortaleza del peso está más relacionada con movimientos en las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos que con un desempeño fuerte de la economía mexicana.
dólar a 16 pesos
El peso mexicano acumula cinco semanas consecutivas con ganancia frente al dólar. (Foto: iStock. )

El peso mexicano cerró por debajo de las 17 unidades por dólar y la Bolsa Mexicana de Valores logró desacoplarse de las pérdidas de Wall Street en una semana marcada por el repunte del petróleo y nuevas tensiones en el mercado de bonos de Estados Unidos.

La moneda mexicana terminó alrededor de 16.92 pesos por dólar, con una apreciación semanal cercana a 0.6%, después de tocar un mínimo de 16.88 unidades, su mejor nivel desde mayo de 2024 . Con ello, acumuló cinco semanas consecutivas de ganancias, periodo en el que ha avanzado alrededor de 3.5%.

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Monex ubicó el cierre en 16.92 pesos por dólar y calculó una apreciación semanal de 0.63%, mientras el índice DXY, que mide al dólar frente a una canasta de monedas, perdió 0.83%.

El movimiento estuvo relacionado principalmente con la debilidad internacional del dólar, luego de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunció que aumentará su programa de recompra de deuda gubernamental de largo plazo para mejorar la liquidez del mercado.

El anuncio buscó aliviar las presiones que se han acumulado en los bonos estadounidenses, pero no consiguió eliminarlas. El rendimiento de la nota del Tesoro a 10 años terminó la semana en 4.73%; 4.4 puntos base por encima del viernes anterior, mientras el bono a 30 años subió hasta 5.28% y durante la semana llegó a acercarse a niveles no vistos desde 2007.

Detrás de estas tasas se encuentran dos preocupaciones que han ganado peso entre los inversionistas: la persistencia de la inflación y las dudas sobre la trayectoria de las finanzas públicas estadounidenses. Cuando aumenta el riesgo percibido de mantener deuda de largo plazo, los inversionistas exigen una tasa mayor para comprarla.

El Tesoro intenta contener parte de estas presiones mediante recompras que eleven la liquidez. Monex señala que, tras el anuncio, los rendimientos del tramo largo de la curva inicialmente retrocedieron, luego de la fuerte venta de bonos provocada por las preocupaciones inflacionarias y de endeudamiento.

El mercado incluso comenzó a especular con la posibilidad de que la Reserva Federal tenga que intervenir si las tasas de largo plazo continúan aumentando. Una acción de ese tipo implicaría mayor liquidez y expansión de su balance, una perspectiva que también ha restado fuerza al dólar.

El peso gana, pero la economía mexicana sigue débil

La fortaleza cambiaria contrasta con los últimos indicadores de actividad económica en México. El empleo manufacturero cayó 1.55% anual en junio y acumuló 40 meses consecutivos de contracciones, mientras el personal ocupado en establecimientos IMMEX retrocedió 0.73%, hilando 30 meses a la baja.

Los servicios tampoco mostraron fortaleza. Sus ingresos descendieron 1.86% anual y sumaron seis meses consecutivos de caídas, mientras las ventas minoristas disminuyeron 0.23% mensual.

Por ello, Banco Base advierte que la apreciación del peso no necesariamente refleja una mejora de los fundamentos económicos mexicanos, sino que continúa apoyándose en factores financieros como el diferencial de tasas, el debilitamiento del dólar y las operaciones de carry trade.

Una señal de cautela también aparece en el mercado de deuda mexicano. La tasa de los Cetes a 728 días llegó a 7.89%, generando una diferencia de 174 puntos base respecto de los Cetes a 28 días. El diferencial se ha mantenido por encima de 100 puntos base durante 12 subastas consecutivas, algo que no se había observado anteriormente.

Wall Street sufre con la incertidumbre

La Bolsa mexicana también consiguió separarse del desempeño de los mercados estadounidenses.

El S&P/BMV IPC terminó cerca de 65,790 puntos, apoyado por fuertes avances de compañías vinculadas con minería, industria e infraestructura. Entre las emisoras con mejor desempeño semanal estuvieron Industrias Peñoles, con un avance de 10.02%; Grupo México, con 8.81%; Vesta, con 5.18%; Grupo Cementos de Chihuahua, con 4.45%, y Sigma Foods, con 3.97%.

El desempeño contrastó con Wall Street. El Nasdaq Composite cayó 2.05% en la semana, el S&P 500 retrocedió alrededor de 1.4% y el Dow Jones perdió 0.85%.

La tecnología fue uno de los sectores más castigados después de varias semanas de avance y ante una toma de utilidades en las empresas de semiconductores. La próxima prueba llegará el miércoles, cuando Nvidia publique sus resultados trimestrales, que servirán como termómetro para conocer si las expectativas asociadas al gasto en inteligencia artificial siguen justificando las elevadas valuaciones del sector.

A la presión proveniente de los bonos se sumó el fuerte encarecimiento de los energéticos.

El petróleo WTI avanzó 6.49% semanal hasta 86.76 dólares por barril, mientras el Brent ganó 6.19% y terminó en 94 dólares. Ambos acumulan dos semanas consecutivas de aumentos.

La subida responde a la ausencia de señales de un acuerdo que ponga fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán y a las amenazas de nuevas medidas económicas contra Teherán, que mantienen elevado el riesgo sobre el suministro energético.

Monex destacó que el tránsito por el estrecho de Ormuz permanece en niveles históricamente bajos y que esta situación ha mantenido una prima de riesgo sobre los mercados internacionales. Según sus cálculos, los futuros de WTI y Brent avanzaron alrededor de 5.7% y 5.9%, respectivamente, durante la semana.

El gas natural europeo también avanzó 8% hasta 66.33 euros por MWh y ya acumula un incremento superior a 100% desde el inicio del conflicto.

El encarecimiento de la energía añade otra complicación para los mercados: cuanto más tiempo permanezca elevado el petróleo, mayor será el riesgo de nuevas presiones inflacionarias, lo que dificultaría una eventual relajación de la política monetaria estadounidense.

Jackson Hole, inflación y Nvidia, las próximas pruebas

Los inversionistas entrarán a una semana cargada de referencias. En Estados Unidos, la atención estará en el Simposio de Jackson Hole, donde el viernes participará el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, además de la publicación del índice de precios PCE y la revisión del PIB del segundo trimestre.

Monex considera que el balance entre inflación y empleo ha reducido el margen para un incremento de tasas en el corto plazo; los mercados de futuros y swaps asignan alrededor de 36% de probabilidad a un aumento en septiembre y han desplazado hacia 2027 la expectativa de un eventual movimiento posterior.

En México, el lunes se conocerán la revisión del PIB del segundo trimestre, el IGAE de junio y la inflación de la primera quincena de agosto. Posteriormente llegarán cifras de empleo, construcción, balanza de pagos y el informe trimestral del Banco de México.

Después de cinco semanas consecutivas de apreciación, el peso llegará a estas pruebas en su mejor nivel en más de dos años. Monex identifica soportes técnicos en 16.88, 16.82 y 16.73 pesos por dólar, mientras una toma de utilidades podría encontrar resistencias alrededor de 17.00, 17.08 y 17.17 unidades.

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