En las primeras operaciones, el Dow Jones avanzaba 0.42%, el S&P 500 0.98% y el Nasdaq 1.61%. Las acciones relacionadas con inteligencia artificial y semiconductores volvieron a encabezar las ganancias, al tiempo que el rendimiento del Treasury a 10 años descendía desde los niveles superiores a 5% observados recientemente.
El petróleo aportó buena parte del respiro, pues el Brent cayó alrededor de 4%, hasta 99.69 dólares por barril, mientras el WTI retrocedió cerca de 5%, a 95.22 dólares, ante las expectativas de que la Asamblea General de Naciones Unidas abra espacio para nuevas gestiones diplomáticas alrededor del conflicto en Medio Oriente.
El mercado espera que la reunión multilateral en Nueva York pueda favorecer contactos entre Estados Unidos e Irán, lo que redujo parcialmente la prima de riesgo que había elevado los precios energéticos en sesiones anteriores.
El peso mexicano opera en 17.23 por dólar
En México, el peso operaba alrededor de 17.23 unidades por dólar hacia media mañana, prácticamente sin cambios respecto al cierre previo. Sin embargo, la estabilidad inicial llega después de una semana complicada para la moneda mexicana.
El tipo de cambio terminó el viernes pasado alrededor de 1.5% por encima del cierre de la semana anterior, una depreciación que coincidió con el endurecimiento de la Reserva Federal, mayores rendimientos en Estados Unidos y el incremento previo en los precios energéticos.
La Bolsa Mexicana de Valores tampoco lograba sumarse completamente al mejor tono internacional. El S&P/BMV IPC caía 0.28%, hasta 63,200.32 puntos, después de varias semanas de presión, y cotiza en un nuevo mínimo en el año. En lo que va de 2026, el índice acumula una caída de 1.45%.
Banxico y la inflación, la principal prueba para el peso
El evento central para el mercado mexicano llegará el jueves, cuando los inversionistas conocerán la inflación de la primera quincena de septiembre y posteriormente la decisión de política monetaria de Banco de México. La tasa de referencia permanece en 6.50%, mientras la inflación general anual se ubica en 3.26% y la subyacente en 3.88%.
La discusión para los inversionistas será hasta dónde puede avanzar Banco de México en la flexibilización monetaria cuando la Fed acaba de regresar a un ciclo de aumentos de tasas.
Una reducción adicional del diferencial entre México y Estados Unidos podría disminuir parte del atractivo que ha sostenido al peso mediante operaciones de carry trade. A esta ecuación se suma el hecho de que el Banco de Japón elevó recientemente su tasa de referencia a 1.25% y su gobernador, Kazuo Ueda, ha señalado que la política monetaria japonesa entró en una nueva etapa.
Pese a ello, el yen continúa débil frente al dólar, alrededor de niveles que mantienen abierta la posibilidad de intervención de las autoridades japonesas.
Para el peso mexicano, el comportamiento del yen es relevante porque durante años los bajos costos de financiamiento en Japón favorecieron estrategias en las que inversionistas se endeudaban en yenes para comprar activos de mayores rendimientos, incluidos instrumentos mexicanos.
Un fortalecimiento acelerado de la moneda japonesa, combinado con tasas estadounidenses elevadas, podría provocar el cierre de parte de esas posiciones y generar episodios de volatilidad en monedas emergentes.