La presión sobre la divisa ocurre mientras los inversionistas ajustan sus expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años alcanzó 5.61%, su mayor nivel desde 2002, en medio de una venta generalizada de deuda de largo plazo.
El incremento de los rendimientos ha fortalecido al dólar y reducido el atractivo relativo de monedas emergentes como el peso. A media sesión, el índice DXY avanzaba 0.36%, mientras el tipo de cambio spot rondaba 18.11 pesos por dólar.
Wall Street cierra a la baja
La Bolsa de Nueva York cerró con pérdidas moderadas. El Dow Jones retrocedió 0.25%, el Nasdaq bajó 0.09% y el S&P 500 perdió 0.16%, en momentos en que los mayores costos de financiamiento volvieron a pesar sobre las valuaciones de las acciones.
Los rendimientos de largo plazo del Tesoro se mantienen bajo presión ante la preocupación de que los elevados precios de la energía mantengan las presiones inflacionarias y obliguen a la Reserva Federal a conservar una postura monetaria restrictiva por más tiempo.
En México, el S&P/BMV IPC se desligó parcialmente de Wall Street y terminó con una ganancia de 0.26%, en 65,110.57 puntos.
Petróleo baja, pero persiste la preocupación inflacionaria
Los precios internacionales del petróleo retrocedieron durante la sesión. El Brent cayó 2.21%, a 95.67 dólares por barril, mientras el WTI perdió 4%, a 88.90 dólares.
El descenso del crudo ayudó a aliviar parte de la presión observada en jornadas anteriores, pero no eliminó la preocupación de los mercados por el impacto que el choque energético pueda tener sobre la inflación.
Monex señaló que las disrupciones en las cadenas de suministro energético, junto con el incremento en los tramos largos de la curva de bonos gubernamentales de Estados Unidos, han contribuido a la depreciación del peso.