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El peso queda atrapado entre la Fed y la deuda récord de Estados Unidos

El ajuste de tasas en EU y Japón amenaza con desmontar operaciones que favorecen al peso. El mercado aún no muestra apuestas bajistas generalizadas, pero sí una reducción importante de exposición.
Imagen editorial generada en formato horizontal 16:9, sin texto ni logotipos. Representa al peso entre el dólar, la volatilidad cambiaria y el mercado estadounidense de bonos.
El peso mexicano enfrenta mayor volatilidad ante el aumento de las tasas en Estados Unidos y la reducción del diferencial frente a Banxico, factores que restan atractivo a las inversiones en moneda nacional.
(DALL-E)

El peso mexicano se depreció 4.16% en solo dos semanas y ahora se negocia en cerca de 17.70 por dólar. El movimiento corrigió parte de la fortaleza acumulada durante el año y llevó al mercado a buscar un nuevo equilibrio entre las tasas de interés, los flujos internacionales y el riesgo fiscal de Estados Unidos.

La corrección todavía no constituye un ajuste desordenado, el peso conserva una apreciación de 1.2% frente al cierre del primer día hábil de 2026. Sin embargo, el avance del dólar desde el mínimo anual de 16.8912 pesos, alcanzado el 4 de septiembre, muestra la rapidez con la que puede cambiar la dirección de una de las monedas emergentes más negociadas del mundo.

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“Cuando se aprecia una moneda como el peso, se aprecia lento, pero el día que se deprecia, se deprecia rápido”, explicó Ramsé Gutiérrez, vicepresidente y co-director de inversiones de Franklin Templeton México. El especialista consideró que el movimiento sigue dentro de los parámetros habituales de volatilidad, pero advirtió que una depreciación similar durante otra semana, que llevara el dólar hacia 18.50 pesos, sí abriría la discusión sobre un ajuste desordenado.

¿Por qué bajó el peso tras la decisión de Banxico?

La moneda mexicana está atrapada entre fuerzas que operan en sentidos diferentes. La Reserva Federal elevó su tasa y dejó abierta la posibilidad de incrementos adicionales ante las presiones inflacionarias. De tal modo que las tasas más altas fortalecen al dólar, atraen recursos hacia Estados Unidos y reducen la ventaja que ofrecen instrumentos denominados en pesos. Además, Banxico mantuvo su tasa de interés en 6.5% reduciendo la brecha entre ambas tasas a solo 2.5 puntos porcentuales.


Al mismo tiempo, la deuda pública estadounidense ya superó los 40 billones de dólares y el mercado exige rendimientos cada vez mayores para absorber nuevas emisiones. El Treasury a 10 años terminó la semana alrededor de 5.17%, mientras el bono a 30 años alcanzó 5.50%. Esos niveles elevan el atractivo relativo de los activos estadounidenses, pero también revelan inquietud por la inflación, el déficit y la sostenibilidad fiscal de la mayor economía mundial.

Dimitri Saninovich, CEO de EFEX, explicó que esas fuerzas anticipan un escenario en el que el dólar no seguirá una trayectoria lineal. Por una parte, las tasas estadounidenses pueden provocar salidas de capital de México; por otra, la preocupación por el endeudamiento puede erosionar la confianza en los activos de largo plazo de Estados Unidos.

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“Lo que ahorita tenemos que enfrentar es un dólar más volátil”, señaló. Aunque distintas previsiones colocan el tipo de cambio cerca de 18 pesos hacia adelante, Saninovich anticipó que el recorrido podría parecerse más a un “electrocardiograma” que a una depreciación paulatina y ordenada.

El

carry trade

pierde parte de su atractivo

Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, señaló que el movimiento refleja principalmente el cambio del entorno internacional y una recomposición de las expectativas sobre los diferenciales de tasas. La subida de la Fed redujo la distancia frente a la tasa de 6.50% de Banxico, uno de los factores que durante buena parte del año sostuvieron al peso y favorecieron las estrategias de carry trade.

En estas operaciones, los inversionistas se financian en monedas con tasas reducidas (principalmente el yen japonés) para adquirir activos mexicanos de mayor rendimiento.

“A medida que se reduce ese diferencial, disminuye parte del incentivo para mantener posiciones en pesos”, explicó Quiroz. Banxico mantuvo su tasa, pero dejó claro que sus siguientes decisiones dependerán de la inflación, el tipo de cambio y la actividad económica, además de que no tiene que reaccionar mecánicamente a cada movimiento de la Fed.

México todavía ofrece un diferencial relevante frente a las economías desarrolladas. La inflación permanece relativamente contenida y las cuentas externas conservan cierta fortaleza, factores que podrían evitar una depreciación más profunda, explicó Quiroz.

El riesgo aumentaría si coincidieran un dólar globalmente fuerte, mayores rendimientos de los Treasuries, nuevas alzas de la Fed, menor apetito por activos emergentes y recortes adicionales de Banxico.

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La importancia del yen japonés

Japón añade otra pieza a la presión cambiaria, el peso ha sido uno de los principales destinos de operaciones financiadas en yenes debido a que México reúne tres características difíciles de encontrar simultáneamente: grado de inversión, tasas atractivas y mercados cambiario y de bonos suficientemente profundos, señaló el estratega de Franklin Templeton.

Los inversionistas podían pedir prestado en yenes a bajo costo, convertir esos recursos a pesos y colocarlos en instrumentos mexicanos. Pero el aumento de las tasas japonesas encarece el financiamiento y puede fortalecer al yen, mientras la menor diferencia entre las tasas de México y Japón reduce el rendimiento esperado.

“Son estrategias extremadamente apalancadas”, indicó Gutiérrez. Cuando los inversionistas comienzan a deshacerlas, deben vender activos mexicanos y recomprar yenes, lo que puede acelerar la depreciación del peso. La normalización monetaria japonesa ya ha elevado el riesgo de una reversión global del carry trade, cuyo tamaño exacto es desconocido y puede afectar desde monedas y bonos emergentes hasta acciones y criptoactivos.

Mercado de derivados aún muestra fortaleza del peso

El mercado de derivados ofrece las primeras señales de ese repliegue, aunque todavía no confirma una apuesta bajista generalizada. El reporte de Commitments of Traders de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos, con posiciones al 22 de septiembre, muestra que los fondos apalancados conservaban una posición neta favorable al peso de 79,188 contratos. Durante la semana, sin embargo, redujeron sus posiciones largas y aumentaron moderadamente las cortas.

El interés abierto de los futuros del peso en Chicago cayó en 53,438 contratos, cerca de 17% semanal. La contracción es consistente con inversionistas que reducen exposición, aunque una parte puede explicarse por el vencimiento y rolado de contratos.

La señal, hasta ahora, no es que los fondos hayan construido masivamente posiciones contra el peso. Más bien, comenzaron a retirar apuestas previamente favorables conforme disminuyó el rendimiento relativo de conservar activos mexicanos y aumentó la incertidumbre en las tasas globales. El siguiente informe de posiciones permitirá observar si el movimiento se profundizó después de que el dólar superó momentáneamente los 17.70 pesos.

La volatilidad llega a las empresas

Para las empresas, el riesgo no depende solamente de que el peso se aprecie o se deprecie, sino de la velocidad del movimiento y del tiempo que transcurre entre pactar y liquidar una operación. EFEX calcula que, bajo determinados supuestos de exposición, una apreciación del peso cercana a 5% podría reducir hasta 44% el EBITDA de un agroexportador que cobra en dólares y cubre sus costos en pesos. Ahora que la tendencia cambió, los exportadores intentan asegurar niveles más favorables, mientras los importadores esperan una corrección antes de comprar dólares.

Saninovich señaló que algunas tesorerías todavía juzgan una cobertura por el dinero que habrían ganado si esperaban un movimiento favorable. Sin embargo, recuerda que su propósito consiste en proteger el margen presupuestado, no en anticipar correctamente la dirección del mercado.

Hacia el cierre del año, el escenario más probable es un peso más sensible y volátil, pero no necesariamente una depreciación desordenada, consideró Quiroz. El mercado deberá encontrar un nuevo equilibrio entre el menor diferencial de tasas, el fortalecimiento del dólar, las decisiones del Banco de Japón y la posible salida de operaciones apalancadas que contribuyeron a sostener al peso.

Por otro lado, BBVA Research señaló que la moneda aún conserva una ligera apreciación en el año, su debilitamiento reciente ayudaría a corregir una sobrevaluación y el traspaso a la inflación sería mínimo mientras la economía crezca por debajo de su potencial. El reporte añade que Banxico deberá estar atento a la velocidad del movimiento y su efecto sobre los precios y que México estaría mejor preparado para absorber la volatilidad gracias a mercados financieros más profundos, balances empresariales con pocos descalces cambiarios y una menor brecha inflacionaria frente a Estados Unidos.

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