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Benedicto XVI: un religioso homosexual no puede ser considerado sacerdote

El Papa habló sobre las dificultades que han enfrentado al reconocer que hay clérigos con preferencias en contra de la idea original de Dios
mar 23 noviembre 2010 04:44 PM
Libro Luz del mundo Benedicto XVI
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El papa Benedicto XVI reconoció que hay sacerdotes homosexuales en la Iglesia, pero éstos son incompatibles con el ejercicio del ministerio sacerdotal pues “contradice el plan original de Dios” para el hombre.

En un pasaje del libro-entrevista Luz del mundo, que se puso a la venta este martes, el Papa aceptó que la homosexualidad de algunos clérigos es “una de las dificultades de la Iglesia” y que “los afectados tienen que procurar, por lo menos, no practicar activamente esa inclinación a fin de permanecer fieles al cometido interior de su ministerio”.

“Tenemos que sostener esto aún cuando no le guste a la época”, insistió Benedicto XVI.

Asegura que aquellos que tienen inclinaciones homosexuales “profundamente arraigadas” viven una “gran prueba”, pero que eso no significa que la homosexualidad sea correcta, “sino que sigue siendo algo que está en contra de lo que Dios ha querido originalmente”.

La soltería sacerdotal

El libro Luz del mundo es una recopilación de seis horas de conversaciones que sostuvo Benedicto XVI cara a cara con el periodista alemán Peter Seewald.

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En varias de las 227 páginas, el Papa habló de temas controversiales dentro de la Iglesia, como el uso del preservativo ; el seguimiento a las acusaciones de pederastia del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel ; el celibato de los sacerdotes; la homosexualidad, entre otros.

Sobre estos dos últimos, aclaró que la atracción por las personas del mismo sexo no es compatible con la vocación sacerdotal, pues con ella el celibato no tiene sentido como renuncia .

“Los seminaristas homosexuales no pueden ser sacerdotes porque su orientación sexual los distancia de la recta paternidad. Por eso la selección de los candidatos al sacerdocio debe ser muy cuidadosa”, aseveró.

Además consideró “un gran peligro” que el celibato sacerdotal sea visto por algunos hombres como una opción para no casarse porque, en última instancia, su postura ante el varón y la mujer se encuentra “desconcertada”.

“El celibato es siempre un ataque a lo que el hombre piensa normalmente. El escándalo que suscita consiste en el hecho que hay hombres que creen en Dios y, a través del celibato, luchan por el reino de los cielos”, afirmó.

Sin embargo, señala Benedicto XVI, si un sacerdote vive con una mujer y desean casarse "lo mejor es que se casen" y abandone el sacerdocio.

“Cuando un sacerdote cohabita con una mujer hay que verificar si existe una verdadera voluntad matrimonial y si podrían formar un buen matrimonio. Si así fuese, tienen que seguir ese camino”, apuntó.

En caso de que se tratara de "una caída de la moralidad, sin un auténtico vínculo interior" será necesario, señala el Papa, encontrar "caminos de saneamientos para él y ella".

El fallecido papa Juan Pablo II aprobó en 1979 una normativa, considerada "muy rígida", y que supuso un freno a la concesión de las dispensas a los sacerdotes.

En aquellas fechas, señaló que no se podía considerar la dispensa como un "derecho" que la Iglesia católica tenía que reconocer de manera indiscriminada.

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