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Una modelo del Congo pugna por mejorar la educación de las mujeres

Noella Coursaris nació en El Congo y tras convertirse en una 'top model' creó una fundación para promover la educación de las mujeres
sáb 25 diciembre 2010 11:20 AM
Modelo africana - Noella Coursaris
Modelo africana - Noella Coursaris Modelo africana - Noella Coursaris

Su imagen puede haber aparecido en carteles y revistas de todo el mundo, pero Noella Coursaris tiene pasiones que van más allá del glamoroso mundo de la moda.

La modelo de fama internacional ahora utiliza su fama en beneficio de niños y mujeres desfavorecidos en su país, la República Democrática del Congo (RPD).

Apasionada de su nación, Coursaris concentra sus esfuerzos en el empoderamiento de jovencitas a través de la educación, así como en aumentar el nivel de alfabetización de las mujeres congoleñas.

“Creo que la educación es muy importante para la gente, permanecer en el país para progresar, para hacer que el país avance”, dijo Coursaris. “Si alguien que tiene educación se va, el país permanecerá igual”.

Coursaris creó la Fundación Georges Malaika, llamada así por su fallecido padre griego-chipriota.

La organización patrocina la educación de jovencitas del Congo que han sido abandonadas, abusadas sexualmente o acusadas de brujería. Paga los costos de educación, alimento, orfanato y uniformes.

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La fundación también participa en un proyecto más grande: la construcción de una escuela ecológica para 100 niños en la provincia de Katanga, al sur del Congo, el área donde nació Coursaris y pasó su primera infancia.

“Creemos que al exponer la cultura y creatividad de los huérfanos y niñas congoleños a través de la educación, ellos sabrán cómo actuar – ellos tendrán una educación, algún día tendrán un trabajo y serán capaces de tener una voz política, económica y social”, dice.

Coursaris dijo que fue su propia experiencia lo que la impulsó a involucrarse con pasión para mejorar las oportunidades de educación para las jovencitas congoleñas.

Tras perder a su padre a la edad de cinco años, Coursaris fue enviada a vivir con parientes en Europa, ya que su madre congoleña no contaba con los recursos para criarla. Ella no volvió a África hasta que cumplió los 18 años, pero ahora regresa tres o cuatro veces al año para visitar a su madre y supervisar el progreso de los proyectos de la fundación.

“Creo que si mi madre hubiera tenido una educación al momento en que mi padre murió, hubiera podido mantenerme y tenerme con ella”, dijo.

Coursaris se educó en Bélgica y Suiza antes de mudarse a Londres para aprender inglés. Ahí fue donde, “sin esperarlo”, saltó a la fama como modelo, después de seguir los consejos de sus amigos para que participara en una competencia organizada por el minorista de lencería Agent Provocateur.

Pronto comenzó a aparecer en revistas internacionales como Vanity Fair y GQ, posando para marcas como Virgin y Apple.

Ahora ella pasa menos tiempo frente a la cámara y más haciendo campaña por el país que ama, usando su experiencia en el modelaje para realizar eventos que le permitan reunir fondos para su fundación.

Su trabajo está comenzando a dar frutos. “Es menos probable que haya niñas en las calles, en donde pueden ser violadas, en donde puedan convertirse en niñas de la calle. Al estar en una escuela se cubre totalmente eso, y al tener educación, hay menos probabilidades de que se embaracen a una edad muy temprana”, dijo.

Recientemente, Corusaris dirigió un mensaje a miembros de la UNICEF y del parlamento congoleño sobre los problemas que enfrentan los niños desamparados en el país.

Ella cree que aún hay muchas cosas por hacer para ayudar a las jovencitas del Congo.

“Ellas quedan embarazadas a una edad temprana, se casan, ¿Entonces cómo resuelves el problema de una niña que queda embarazada a los 12 años, si ella está en la escuela, si se corta su educación?

“Si le damos el poder de tener una educación, creo que no será madre a una edad temprana”.

A pesar de los problemas bien documentados del Congo, Coursaris sigue siendo optimista sobre el futuro del país. Espera que su hijo Mapendo, cuyo nombre significa “amor”, en Swahili, conocerá el Congo como un país muy diferente.

“Cuando él tenga mi edad, quiero que vea un nuevo Congo, con un liderazgo fuerte, con muchas escuelas en todo el Congo”, dijo.

“Es importante para el Congo que tengamos infraestructura y que tengamos desarrollo, pero es muy importante que mantengamos nuestra integridad, que mantengamos nuestra identidad. Es importante que mantengamos nuestra cultura”.

 

Nota del editor: Cada semana African Voices de CNN Internacional presenta a las personalidades más atractivas de África, explorando la vida y pasiones de personas que rara vez se abren a la cámara. Esta semana, el perfil de la modelo congoleña y activista Noella Coursaris.

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