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Alemania teme daños en la exportación por el pienso contaminado

Autoridades alemanas temen por consecuencias financieras y en la reputación de los productos germanos de exportación
lun 10 enero 2011 12:43 PM
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El gobierno alemán teme daños "inmensos", tanto financieros como en la reputación de su sector agropecuario, por la contaminación con dioxinas de piensos animales detectada en el país , mientras desde Bruselas se califica de desproporcionada una prohibición a la importación de sus productos.

"Es evidente que habrá consecuencias y que se endurecerán los controles", indicó la ministra de Agricultura y Protección del Consumidor, Ilse Aigner, tras una reunión con expertos y representantes del sector.

Los daños provocados por el escándalo "son ya inmensos", añadió la ministra, a falta de una evaluación precisa y después de que ayer domingo se levantara el cierre temporal a unas 3,000 de las 5,000 granjas cerradas los días pasados para su inspección.

Por daños, aclaró Aigner, hay que entender tanto las consecuencias económicas sobre el sector como los efectos en la confianza en los productos alemanes.

Un total de 1,635 granjas permanecen clausuradas y los efectos de la alarma desatada la semana pasada ha hecho mella ya en el consumo interno de carne de porcino y productos avícolas, según han advertido representantes del sector.

Hasta ahora apenas se constataron altos índices de contaminación en 10 de las granjas afectadas de Baja Sajonia (norte de Alemania), pero no se podrá levantar la alerta hasta que se haya completado la inspección, indicó la ministra.

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El foco de la alerta se situó en Baja Sajonia, estado federado que concentra el mayor número de explotaciones cerradas, y hasta ahora, fuera de Alemania, sólo se ha comprobado la presencia de productos contaminados en Dinamarca y Francia.

Otras alarmas por presunta contaminación con dioxinas, por efectos de piensos alemanes, en países como el Reino Unido, quedaron descartadas, a la espera de que se conozcan los resultados de los análisis efectuados en Holanda.

Paralelamente a la reunión en Berlín entre la ministra y representantes del sector, la Comisión Europea (CE) estudia las medidas a adoptar frente al escándalo de los piensos contaminados.

El portavoz comunitario de Sanidad, Frédéric Vincent, señaló en Bruselas que el objetivo común es mejorar la separación de las grasas destinadas a alimentación humana o animal de aquellas para fines no comestibles para evitar esos casos.

La cuestión será analizada entre este martes y el miércoles por el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria de la UE, pero Vicent adelantó que "no hay peligro inmediato" para los ciudadanos europeos por el consumo de huevos, o carne de cerdo y de pollo.

Hasta ahora, sólo un país tercero, Corea del Sur, ha suspendido sus importaciones de productos alemanes, medida que Vicent calificó de "desproporcionada".

A falta de conclusiones definitivas, Aigner calificó de meras "especulaciones" las contenidas en un informe de la organización de defensa el consumidor Foodwatch, según el cual el origen de la contaminación con dioxina en piensos fueron unos pesticidas cuyo uso está prohibido en Alemania desde hace casi 25 años.

El informe difundido este lunes por esa organización alemana atribuía a residuos de pesticidas la contaminación detectada en aceites y grasas industriales utilizados para la producción de piensos para animales en Alemania.

Foodwatch se basaba para ello en análisis hechos con una prueba de las grasas comercializadas por la empresa Harles & Jentzsch, causante del problema, que confirmaban esa tesis "con una posibilidad que raya con la certeza".

Los análisis registraron además la presencia en las pruebas de pentaclorofenol, un fungicida que no se produce en Alemania desde 1986 y cuya comercialización y uso está prohibida desde 1989, pero que se utiliza en Asia y Sudamérica para proteger cultivos de soja.

Un portavoz del ministerio evitó pronunciarse sobre esta cuestión en concreto, con el argumento de que corresponde a químicos y biólogos emitir su juicio al respecto.

El análisis de Foodwatch detectó 123 nanogramos de dioxina por cada kilogramo de grasas para piensos, cuando el máximo permitido por ley es de 0.75 nanogramos por kilo, una valor 164 veces mayor que el autorizado.

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