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El riesgo de deslaves se mantiene en Brasil tras el paso de las lluvias

Autoridades de Río de Janeiro aseguran que aunque las lluvias han disminuido esta semana, no descartan nuevos desprendimientos de tierra
lun 17 enero 2011 08:05 AM
brasil inundaciones
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La posibilidad de nuevos deslizamientos de tierras por las lluvias que se han cobrado al menos 640 vidas en el estado brasileño de Río de Janeiro obligó este lunes a las autoridades a pedir que otras familias abandonen sus casas en áreas de riesgo a seis días de la tragedia.

La gran mayoría de las víctimas murió tras los aguaceros de la madrugada del miércoles pasado como consecuencia de los deslizamientos que sepultaron cientos de viviendas construidas en las faldas de las montañas de la llamada región serrana de Río de Janeiro.

Pero un deslizamiento el domingo en Brejal, una vereda de la ciudad de Petrópolis, causó tres nuevas muertes y encendió una señal de alerta sobre la situación de áreas que no fueron sepultadas pero que pueden serlo en cualquier momento.

Nueva Friburgo, una de las ciudades más afectadas por la que es considerada como una de las mayores tragedias naturales en la historia de Brasil, amaneció este lunes, por primera vez en muchos días, con sol y tiempo abierto.

Pero las autoridades aseguran que el riesgo no desaparece con la interrupción momentánea de las lluvias .

Según el mayor Wagner Oliveira, oficial del Cuerpo de Bomberos de Nueva Friburgo, el suelo de algunas áreas está lleno de agua y bastante damnificado, por lo que puede ceder en cualquier momento sin que caiga un nuevo aguacero.

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"Las inundaciones disminuyeron, pero el riesgo de deslizamientos no", aseguró.

Además, la previsión es que las lluvias continúen castigando la región por lo menos hasta el jueves próximo.

Numerosas familias de áreas consideradas como de riesgo decidieron seguir las recomendaciones de la Defensa Civil y abandonaron las áreas más elevadas y próximas a las cimas de las montañas.

En una visita al Morro Floresta, una barriada de Nueva Friburgo, la agencia EFE pudo acompañar a una familia que abandonaba su vivienda pese a que la construcción permanecía intacta.

Carlos Magno, que ayudaba a cargar en un camión varias de las pertenencias de su familia, explicó que su familia se alojará provisionalmente en la casa de parientes lejos del peligro.

"La Defensa Civil nos avisó que una piedra en la cima de la montaña ya está con fisuras y nos pidió para que abandonásemos nuestras casas y buscásemos refugio", afirmó.

Magno reconoce que no todos siguen la orientación de las autoridades por miedo de ser víctimas de saqueos o por la simple falta de alternativas.

"Muchas personas no tienen a dónde ir. La escuela que sirve de abrigo está llena y los otros abrigos también", aseguró.

Según la Defensa Civil, además de 6,050 personas que perdieron sus viviendas, otras 7,780 tuvieron que abandonarlas temporalmente y refugiarse en gimnasios y escuelas públicas debido a que están ubicadas en áreas de riesgo.

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