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Dos médicos pioneros en VIH acusan persecución en Irán

Los hermanos fueron acusados de "comunicación con un gobierno enemigo" y de intentar "derrocar al gobierno", lo cual -dicen- no es verdad
mar 09 agosto 2011 03:29 PM
Irán - médicos pioneros sida
Irán - médicos pioneros sida Irán - médicos pioneros sida

El Dr. Kamiar Alaei y su hermano, el Dr. Arash Alaei, han sido reconocidos por su manera de abordar el VIH/SIDA en Irán.

Desde que abrieron una clínica en 1999, los médicos han estado generando conciencia sobre el VIH, desvaneciendo mitos sobre el virus y tratando a gente que es marginada por lo mismo. También han trabajado con sus vecinos Afganistán y Tayikistán y han colaborado con universidades médicas en Europa y Estados Unidos.

Pero en el 2008, los Alaei fueron arrestados por el gobierno iraní. Según Kamiar, fueron acusados de “comunicación con un gobierno enemigo” y de intentar “derrocar al gobierno”. Kamiar afirma que los cargos no tenían sustento, pero él y su hermano fueron declarados culpables y enviados a la famosa prisión iraní, Evin.

Kamiar cumplió la mayor parte de una sentencia de tres años y fue liberado en octubre de 2010. Su hermano aún está encarcelado.

El periodista de CNN Asieh Namdar se reunió recientemente con Kamiar para platicar sobre su trabajo, su sentencia y su implacable campaña por la libertad de su hermano.

Asieh Namdar: ¿Cómo es ser un médico especializado en VIH en Irán en la actualidad?

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Dr. Kamiar Alaei: No puedo hablar por todos los médicos. Pero para mi hermano y para mí, se trataba de ayudar a la gente y contribuir a la sociedad. Queríamos hacerlo a pesar de la situación política del país y aunque nuestros esfuerzos no fueran reconocidos.

En Irán, también hay un estigma (contra gente con VIH y la condición que provoca, Sida). Queríamos asegurarnos de que los pacientes no fueran aislados ni discriminados.

Namdar: ¿Cómo reduce los tabús sociales y culturales relacionados con ello?

Alaei: No es fácil. El momento clave para mí llegó en 1997, cuando conocí a un paciente de 19 años, de Azerbaiyán, que buscaba recibir tratamiento en Irán. Fue aislado en una pequeña unidad y cuando le pregunté a las enfermeras el por qué estaba aislado, me respondieron: “Tiene Sida, da miedo”. Ése fue el punto de inflexión en mi caso.

Empecé a hablar con mi hermano sobre cómo podemos cambiar las percepciones. Instalamos nuestra primera clínica en nuestra tierra natal, Kermanshah, donde la gente nos conocía, confiaba en nosotros y teníamos muchos contactos.

Nuestra meta era crear una clínica donde todos serían bienvenidos. No queríamos que nuestros pacientes fueran etiquetados por ir a “una clínica de Sida”, por lo cual ofrecimos nuestros servicios en un conocido centro reproductivo y de planeación familiar. Sólo nosotros sabíamos las razones por las que la gente acudía.

Namdar: ¿Qué grado de libertad y de apoyo tuvieron de parte del gobierno para hacer lo que querían hacer?

Alaei: Teníamos el apoyo del presidente de una universidad médica porque en Irán, el sistema de asistencia sanitaria es parte de un sistema médico universitario.

También contamos con el apoyo de su adjunto, quien era el comisionado de salud de la provincia. Fue un gran comienzo. No solo atendimos a los pacientes sino también a sus familias. Hablamos con ellos sobre cómo se puede transmitir el VIH, lo que era cierto y lo que era mito.

Involucramos a los legisladores locales, clérigos y líderes religiosos. Una vez nos ganamos la confianza de la gente, nuestros casos se incrementaron de uno o dos por semana a 80 al día durante seis meses.

Namdar: ¿Qué pasa con la ayuda financiera?

Alaei: Al principio batallamos. Dirigíamos la clínica principalmente a través de contribuciones de la comunidad local, la universidad y voluntarios. Pero más adelante, conseguimos financiamiento de The Global Fund. Este organismo apoya la lucha contra el VIH, tuberculosis y malaria.

Namdar: Los han llamado pioneros y su trabajo ha sido considerado revolucionario, un modelo para el resto del Medio Oriente. ¿Podría explicar su enfoque?

Alaei: Nuestro enfoque está en la comunidad. Queríamos informar, involucrar y atender a diferentes partes de la comunidad. Queríamos brindar todo en una sola visita: prevención, tratamiento y asistencia social, todo en un sólo lugar.

En Estados Unidos y países occidentales, los pacientes generalmente buscan tratamiento médico en un lugar y asesoría en otro. Pero en Irán, sólo teníamos una oportunidad para hacer la diferencia.

Debido a que estos pacientes vienen por primera vez, puede ser la única en que lo hagan. Por lo tanto, tienes una sola oportunidad para mantenerlos motivados para continuar su tratamiento.

Namdar: ¿Qué cambio representó para ustedes la elección del presidente Mahmoud Ahmadinejad en el 2005?

Alaei: Cuando empezamos nuestro trabajo sobre el Sida en 1997, había una atmósfera positiva para llevar a cabo nuestras ideas. Cuando llegó la nueva administración, había menos concentración en el VIH y los grupos de alto riesgo. No parecía ser una prioridad.

Namdar: Hablemos de su viaje fuera de Irán que terminó con ustedes en la cárcel. ¿Por qué arrestarían a dos médicos que estaban haciendo tanto bien?

Alaei: Aún no lo entiendo. Estábamos trabajando mucho afuera de Irán. Empezamos a ayudar a nuestros vecinos, Afganistán y Tayikistán. También comenzamos a colaborar con universidades en Europa y Estados Unidos. Colaboramos con Johns Hopkins, Yale, Harvard.

Debo ser claro. Todo nuestro trabajo estaba dirigido a la ciencia y la salud. Nunca se trató de política. Cuando fuimos arrestados, estaba impactado y pensé que seguramente tenían a las personas equivocadas.

Namdar: ¿Cuáles fueron los cargos?

Alaei: Durante los primeros siete meses, no hubo cargos formales. Más tarde, fuimos acusados de “comunicación con un gobierno enemigo” y de intentar “derrocar al gobierno”. Nada era verdad. No habíamos hecho nada malo.

Namdar: ¿Cómo se siente por el hecho de que su hermano esté tras las rejas y usted esté libre?

Alaei: Es el peor sentimiento. A veces deseo que él estuviera libre y yo en prisión.

Pero si ambos estuviéramos en prisión, no podríamos ayudarnos. Ahora que estoy afuera, puedo hacer una campaña para generar conciencia sobre este caso.

Hemos sido afortunados y privilegiados de tener tanto apoyo de la comunidad internacional. Recientemente fuimos honrados por el Consejo Global de la Salud con el prestigioso Premio por la Saludo Global y Derechos Humanos. También tuve la oportunidad de hablar sobre mi hermano y sus contribuciones en una conferencia internacional sobre el Sida que se llevó a cabo en Italia el mes pasado.

Namdar: ¿Cree que hablar del caso de su hermano pueda afectarlo en lugar de ayudarlo?

Alaei: Es una pregunta muy complicada y algo con lo que he batallado. Es una de las razones por las que decidí no decir nada durante meses tras mi liberación. Mi hermano está a la mitad de su condena y no hemos sabido nada. Por lo tanto,
siento la responsabilidad de generar conciencia sobre su caso.

Namdar: ¿Cuáles son tus planes para el futuro? ¿Quieres regresar a Irán?

Alaei: Mi preocupación inmediata es mi hermano. Me despierto preguntándome qué estará haciendo y cómo está sobrellevando la situación. Mi corazón está con él. Trato de concentrarme en mi trabajo como científico y terminar mi doctorado en Albania.

Respecto a regresar a Irán, tengo pesadillas de regresar a prisión. Depende de si puedo ser útil en la atención a pacientes con VIH.

Predecir las reacciones del gobierno en Irán es difícil. Me encantaría volver, pero en este momento pienso que no puedo hacerlo. Pero eso no detiene mi trabajo por esta causa.

Namdar: ¿Cuál es la mayor lección que ha aprendido de esta experiencia?

Alaei: Si crees en lo que haces y lo amas, nunca te rindas, nunca te desmotives. Aún en mis horas más oscuras en solitario, el saber que habíamos ayudado a tantos pacientes me dio esperanza y fuerzas para seguir adelante.

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